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viernes, septiembre 25, 2020
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La nostalgia junta a dos amigos arriba del escenario

En el marco del 20° Julio Cultural Universitario el “Nostálgico Show” será un viaje al recuerdo. Tendrá lugar el próximo sábado 21 de julio, en el MUNT (San Martín 1545) a partir de las 21 horas. Jorge Molina y Julio Torres interpretarán clásicos de los 60´, 70´y 80´. Los artistas invitados serán María Luz Molina y José Décima. Francis Moreno estará en la Dirección Musical.

Jorge Molina y Julio Torres se conocieron en el año 1985 en el coro de la UTN. En el año 1987 Molina era integrante del dúo folclórico Dúo Semblanza (hacían folclore fusión o contemporáneo) cantando hasta el año 1990 en bares, pubs, peñas y festivales.

Julio Torres debuta como solista en el año 1987 en el café Concert Boulevard (en calle Salta y San Martín) como cantante melódico.

Para los 90´ desaparece el dúo semblanza y se juntan Molina y Torres a cantar en dúo con repertorios de los 90´ pero fundamentalmente recreando las canciones nostálgicas y clásicos de los 60´, 70´ y 80´. Trabajaron intensamente hasta el 1995 en pubs, hoteles, fiestas privadas y festivales.

Después de 23 años, este dúo se reencuentra para subirse a los escenarios a revivir clásicos de esas décadas y contagiar la nostalgia con la idea de divertirse, sentirse feliz y tratar de hacer recordar al público los buenos momentos que vivieron a través de las canciones que fueron hits en esos momentos.

Ventana del Norte habló con los artistas Jorge Molina y Julio Torres.

¿Qué se siente volver a los escenarios después de tanto tiempo?

Jorge Molina: – Para mí volver a los escenarios después de tanto tiempo es un nuevo y gran desafío. A pesar de que en los 80´y 90´ trabajé mucho en diferentes escenarios como peñas, festivales, restaurant, hoteles y pubs, lo que me permitía tener un ejercicio constante de trabajo y hacía que esto sea rutinario, pero al ir variando el público en los diferentes lugares, no siempre se produce la misma “magia” y el mismo feedback con el público. En algunas ocasiones te toca un público excelente, respetuoso, en donde uno como artista se siente muy bien, y en otras ocasiones te puede tocar un público que hable mucho durante el show y es medio incómodo. Es bastante difícil. Los grandes artistas siempre dicen que los nervios siempre están, y obviamente yo también lo siento, pero a medida que transcurre el show y empezamos a tener diálogo con el público uno se pone más tranquilo y empieza a lograrse el objetivo: tratar de estar bien, sentirse feliz y disfrutar arriba del escenario.

 

¿La adrenalina es la misma que la primera vez que pisaron el escenario?

JM: – Creo que la primera vez que uno pisó el escenario es un recuerdo que, por lo general uno estaba tan nervioso que era una cosa intimidante y hasta de pánico, que es lo que produce el escenario, en el cual cuando uno sube y ve ese montón de gente que te está observando y uno tiene que vencerlo. Es el famoso pánico escénico. Pero ahora es diferente porque tenemos oficio, trabajamos con mucha gente, diferentes públicos, pero siempre existe una adrenalina que uno nunca sabe qué es lo que ocurrirá al subir y está pensando que habrá buena onda y en pasar un buen momento, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Un show de estas características siempre tiene como objetivo que el público lo pase lo mejor posible. Y eso se nota, generalmente uno se da cuenta cuando el público pasa un buen momento porque se siente apoyado y respaldado.

 

¿Cómo es volver a los escenarios después de 23 años y estar acompañado por tu hija?

JM: – La verdad que es algo que no fue fácil, especialmente en mi caso, que dejé de cantar durante 23 años en los que uno pierde la gimnasia. La garganta es un músculo y cuando deja de estar activo cuesta muchísimo. Es como un guitarrista o pianista que deja 20 o 25 años de tocar y no le resulta fácil volver de nuevo a ponerse activo con todas las virtudes de un músico o cantante. Yo siempre fui un cantante entretenedor que hablaba mucho con el público para pasar un buen momento. La idea de este show era de ver cómo podíamos hacer algo que a nosotros nos gusta mucho, como subir al escenario y cantar, pero con algo particular: Que en este show (Nostálgico show con éxitos de los 60´70´y 80´) invitar a nuestros hijos. El caso de Julio, con Josué Torres que es cantante y además sonidista del show y mi hija María Luz que fue toda la vida cantante. Para mí fue emocionante cuando lo hicimos en abril, en un pub de aquí en Tucumán. Cantar por primera vez con mi hija fue algo muy emocionante y hasta shockeante. Creo que a ella también le pasó lo mismo dado que fue la primera vez que trabajamos juntos arriba de un escenario. La verdad que la pasamos muy bien. Ojalá podamos seguir disfrutando estos momentos. Con Julio la idea era subir a un escenario divertirse, sentirse feliz y hacer lo que más nos gusta que es la música. En definitiva era eso, nunca perseguimos fines comerciales ni pensar ni soñar en la fama que es lo que todo artista persigue, pero nosotros tenemos nuestras profesiones. Julio siguió cantando, él es un gran sonidista y yo a realizar la producción artística que era lo que realmente me gusta, trabajé con músicos de diferentes estéticas, con muchos folcloristas, organizando eventos, medianos, chicos e importantes y así transcurrieron estos casi 23 años para volver a reencontrarnos arriba de un escenario.

 

¿Cómo llevan el tema de la amistad, la música y el escenario?

JM: – Creo que en este tema está muy bien coordinado porque en cuanto a la amistad, con Julio somos amigos de la vida, es mi hermano de la vida. No tenemos ningún tipo de discusión y siempre llegamos a buenos acuerdos, para elegir el repertorio, qué canciones a mí me quedan mejor y cuáles le quedan mejor a él. Quiero destacar que Julio siempre fue un gran cantante. Quizás su bajo perfil hizo que no tenga el gran reconocimiento que debería tener dado que es un gran cantante. Así armamos el repertorio y tenemos muchas coincidencias respecto a los temas y compositores. En el escenario, cuando subimos es algo muy similar a lo que les ocurre a los boxeadores que cuando suben al ring y suena la campana, segundos afuera y que sea lo que Dios quiera. Habrá veces que nos pueden salir muy bien las cosas y otras no tan bien, pero siempre tratamos de poner la mayor y mejor energía. Pero siempre con apasionamiento, que es la gran clave de nuestro show. No podría decir si hacemos un gran, un mediano o un mal show, lo que sí puedo decir es que lo hacemos con mucha pasión y amor; y pienso que el público sabe apreciar eso.

 

¿Qué se ganó y qué se perdió en estos 23 años sin pisar el escenario?

JM – Cada uno tenemos nuestras historias cuando decidimos no cantar más. Julio se dedicó muy a fondo a trabajar y a profesionalizarse como sonidista, pero nunca dejó de cantar, y nunca perdió su gimnasia de cantante. En el caso mío, dejé de tocar la guitarra, cosa que ahora estoy retomando y cuando pasan 23 años sin cantar el músculo de la garganta queda en un estado muy ocioso y resulta muy difícil volver y estar a la altura de las circunstancias y trato de manejarlo de la mejor manera con el oficio de estar arriba de un escenario que es lo que hice en muchísimos años. De todas maneras no me arrepiento por el hecho de lo que logré como productor artístico. Tengo grandes logros y sigo trabajando con mi productora y relacionado con artistas muy conocidos y emergentes. Me gusta mucho trabajar con artistas emergentes y construirles una carrera y una imagen. Eso es muy satisfactorio cuando dejan de trabajar conmigo y pisan escenarios muy importantes. Siempre lo veo como un gran aporte que les brindé. Un caso muy puntual es lo que ocurrió hace poco tiempo, yo como productor artístico, en los últimos premios Gardel, uno de los discos ternados como mejor artista de folclore, fue el disco “Tucumana” de Belén Herrera. La producción general y ejecutiva fue de mi productora; y llegué a eso gracias a, no solo un esfuerzo económico, sino también de tiempo, trabajo, ideas y también de estar con una gran artista como Belén que es una gran cantante. Así como ella también trabajé con “Mity Myti” con quienes produje dos discos con muy buen criterio, arreglos y artistas. Además, produje parte de una de las bandas de fusión de rock más importantes, “Los Diableros”, que lamentablemente se separaron y no llegaron a más, pero que pensaba que iban a llegar lejos. Así tengo cientos de ejemplos. Ahora estamos en el proyecto del disco de María Luz que saldrá probablemente en diciembre o en marzo. Y un disco que haremos con Julio Torres a dúo, otra producción artística y discográfica de mi productora. Además, el disco que estoy produciendo para un gran cantante como lo es José Décima que será de canciones argentinas y latinoamericanas. Estoy seguro que se tratará de un disco muy importante porque José Décima es un gran cantante, un chico con muchísimo talento.

La dirección musical del show estará a cargo de Francis Moreno, un gran compositor, tecladista y pianista con gran reconocimiento y trayectoria y nos llevamos muy bien y pensamos que estamos haciendo un gran trabajo que a medida que transcurrimos lo vamos amalgamando más y haciendo cosas muy lindas que después estarán plasmadas en el disco. Además, Francis también hará la dirección y arreglos musicales de los tres discos (María Luz, el dúo, y el de José Décima), esos son los proyectos hasta fin de año.

Respecto al show, nos sentimos acompañados con dos muy buenas voces jóvenes como lo son las de María Luz Molina y la de José Décima. Agradezco a la Universidad Nacional de Tucumán por la invitación a ser parte de la grilla artística de este 20° Julio Cultural Universitario.

Un reencuentro y un sinfín de anécdotas:

Por su parte, Julio Torres recordó viejos tiempos: “Con Jorge nos conocimos en el coro de la universidad, él tenía un dúo y me propone que canté como solista y ahí arranqué como solista. Después seguí como sonidista. Trabajé mucho tiempo con las Botanas y en fiestas privadas. Pero siempre retomando temas nacionales e internacionales como Frank Sinatra, y baladas románticas. Pero con Jorge tenemos otra experiencia porque, al trabajar con músicos nos libera más de lo que son las pistas. Cuando comenzamos a cantar nadie usaba pistas y nosotros fuimos de los primeros en usarlas en cassettes, treinta años atrás. Cosechamos mucha amistad con Jorge y entre músicos. Compartimos escenarios con grandes músicos, Donald, Sergio Denis, César Banana Pueyrredón, pero siempre en un circuito no comercial”.

Por último, Torres se mostró muy ilusionado con esta vuelta a los escenarios del dúo: “Es una enorme alegría que nos volvamos a juntar y retomar todos esos temas de esos años que les trae muchos recuerdos a la gente dado que ya no se hace pero que nunca morirá, porque es como el bolero o el tango que nunca morirán”.

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