La canción de The Beatles que desencadenó una masacre

Se trata de "Helter Skelter", el tema que el Clan Manson utilizó como una especie de evangelio para cometer los crímenes en masa.

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El título de la canción de The Beatles se transformó en un libro que se publicó en 1974, casi cinco años después de los famosos juicios, Vincent Bugliose, en colaboración con Curt Gentry, amplíó estas referencias. Una de esas historias es la de Brooks Poston, uno de los mejores amigos de Dennis Wilson, integrante de The Beach Boys, emblemática banda de rock norteamericano y ambos con mucho contacto con Manson. La entrada a este foso, según Charly, era una cueva que se encuentra debajo del Valle de la Muerte y que conduce a un mar de oro que apenas los indios conocen.

Según cuentan, cada tribu de personas que ha vivido alguna vez, ha escapado de la destrucción de su raza al pasar a la clandestinidad. Todos viven en una ciudad dorada donde hay un río que la atraviesa de leche y miel, y un árbol que produce doce tipo de frutas. Una fruta diferente cada mes, o algo así, y no es necesario que lleves velas o linternas allí. Él dice que todo estará iluminado porque las paredes brillarán y no hará frío, y no hará demasiado calor. Habrá manantiales cálidos y agua fresca, y la gente ya está allí esperándolo”. (Helter Skelter, pág. 313). El fiscal Bugliosi también recabó información con Leslie Van Houten, uno de los miembros más destacado del clan Manson, y que profundiza en la llamada filosofía del centro de la Tierra, que serviría de refugio al culto, luego de producirse el temido Armagedón. Creían que en el río subterráneo Armagosa, hogar de peces ciegos y de todo tipo de cosas, era el sitio donde nada más ni nada menos que Moctezuma ya estaba allí esperándolos. Y que solamente unos pocos elegidos blancos descenderían al centro de la Tierra, y permanecerían allí durante unos cincuenta años.

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En realidad, el clan liderado por Manson basaba su tesis en la idea obsesiva de que Helter Skelter era algo así como el evangelio de la secta, que veía en el tema una rememoración de lo anunciado en el famoso pasaje bíblico conocido como Apocalipsis o Revelación, versículo 9. La búsqueda de este paraíso feliz, descrito como una tierra de primavera perpetua regada por leche y miel, siendo atravesada por ríos bañados en oro y chocolate, alcanzó su efervescencia en setiembre de 1969, cuando Manson condujo una exploración hacia las fuentes termales de Saline Valley, al norte del desierto californiano de Mojave. Fue allí, en el llamado Hoyo del Diablo (Devils Hole), donde Charly anunció su deseo de dirigirse hacia un manantial de gran profundidad y fondo inalcanzable, que suponía era portal de acceso para adentrarse a ese misterioso reino interior. Según narraron sus propios acompañantes, durante tres días Manson realizó una intensa meditación, intentando adentrarse en aquellas aguas improbables, rumoreándose que esos manantiales fluctuaban al revés de las manecillas del reloj, desafiando el orden natural de las cosas. Actualmente el sitio de Devils Hole se encuentra cerrado al público.

Fue allí donde Manson lanzó su idea mística, y en esas cuyas aguas calientes, ante las altas temperaturas registradas, donde los indios Paiutes, unos de los habitantes más antiguos de aquellos parajes, narraron a varios cronistas, la existencia de una antigua ciudad subterránea, Shin-au-av, también conocida como “Tierra de Dios” o “Tierra Fantasma” ¿Se basó Manson en esas tradiciones para vincular sus posturas? Todo hace pensar que así debió suceder, considerando que la entrada estaba oculta, y que todo se relacionaba, incluso con la leyenda de las cuevas de los Tayos, dado que, sorprendentemente, Manson parecía conocer secretos aún inescrutables sobre esos túneles que recorren gran parte de Sudamérica (¿y de América toda?) y que hasta podrían tener un ingreso lacustre.

Créase o no, cuando en 1965 Manson incursionó en su acto de meditación en el Hoyo Maldito, intentando comunicarse con los supuestos moradores internos, sucedieron por entonces hechos trágicos, cuando cuatro adolescentes decidieron descender a esas profundidades sin fondo a la vista, pero solamente dos retornaron, mientras que los restantes jamás fueron ubicados. Ese llamado agujero del diablo registra la actividad sísmica de todo el planeta. Otra curiosidad tiene a un misterioso río de oro, que algunos exploradores dijeron observar en el interior de estos pasadizos subterráneos, algo que también se da en la llamada Cueva de Tayos. De todas maneras, lo concreto es que las plegarias de Charles Manson, aun cuando buceó en aquel misterioso tabú, se sabe que no tuvieron eco. Y que su descontrol llevó a todos a baños de sangre inexplicable.

Fuente: Crónica

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