Felipe “El Militar” Sosa, principal acusado por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, declaró espontáneamente durante la segunda audiencia del juicio oral en Tucumán y reconoció que fue él quien arrojó el cuerpo de la joven. Además, intentó desvincular a Jorge “Chicho” Díaz, otro de los imputados, al afirmar que no sabía lo que había ocurrido en su vivienda.
La declaración se produjo este martes 27 de octubre, después de que Sosa se negara a hablar durante la primera jornada del debate. En su exposición, también pidió disculpas a las familias de Díaz, Justina Gordillo y Nicolás Navarro Flores, y sostuvo que quedaron involucrados en la investigación por haber recibido llamadas telefónicas suyas.
Qué dijo Sosa durante el juicio
Según lo informado durante la audiencia, Sosa confirmó que fue él quien trasladó y descartó el cuerpo de Álvarez el 7 de enero de 2026, entre las 10 y las 12.30. También afirmó que Díaz no conocía lo sucedido dentro de su casa y que no tenía responsabilidad en el crimen.
Sus declaraciones se producen en una instancia clave del proceso. Díaz está acusado de encubrimiento junto con Gordillo, pero lo expresado por Sosa no determina por sí solo la situación judicial de los demás imputados. El tribunal deberá analizar las pruebas y los testimonios para establecer las responsabilidades que correspondan.
Qué sostiene la Fiscalía y qué penas solicita
El juicio oral comenzó el lunes 26 de octubre en el Centro Judicial Capital. El debate busca determinar las responsabilidades penales por el crimen de Álvarez, de 25 años, ocurrido en enero de este año.
Según la hipótesis del Ministerio Público Fiscal, la joven fue asesinada durante la madrugada del 7 de enero en una vivienda de Yerba Buena. Posteriormente, su cuerpo habría sido trasladado hasta un descampado de Manantial Sur, donde fue encontrado el 8 de enero. La Fiscalía sostiene que Sosa fue el autor del femicidio y solicitó para él la pena de prisión perpetua.
El fiscal Pedro Gallo también pidió seis años de prisión para Gordillo, expareja de Sosa y empleada judicial, y para Díaz, empleado del principal acusado. Ambos están imputados por encubrimiento agravado, por presuntas maniobras destinadas a ocultar el crimen y eliminar pruebas.
En la causa ya hubo una condena: Nicolás Navarro Flores recibió tres años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado por encubrimiento.
La defensa de Sosa cuestiona la acusación
Durante la primera audiencia, los abogados defensores de Sosa rechazaron que haya cometido el femicidio. Sostuvieron que, aunque Álvarez murió en la vivienda de su defendido y luego él ocultó el cuerpo, eso no demuestra que haya sido el autor de la muerte.
La defensa anticipó que buscará cuestionar las conclusiones de las pericias médico-forenses y planteó una hipótesis alternativa vinculada con presuntos contactos de la joven con el narcotráfico. Estos argumentos forman parte de la estrategia de los abogados y deberán ser evaluados durante el juicio; no constituyen hechos acreditados.
Por su parte, los representantes de Gordillo y Díaz también rechazaron las acusaciones contra sus defendidos. En el caso de Díaz, su abogado sostuvo que había concurrido a la vivienda por motivos laborales y que desconocía lo ocurrido. La declaración de Sosa coincide con esa postura, aunque será el tribunal el que determine si existen pruebas suficientes para establecer o descartar su responsabilidad.
El debate continuará con la presentación y evaluación de pruebas, testimonios y pericias. La sentencia deberá establecer las responsabilidades penales de cada uno de los acusados.


