Nicolás Agustín Albaca Romano, un efectivo de la Policía de Tucumán de 23 años, murió el miércoles 14 de octubre luego de permanecer siete días internado en estado crítico. El joven había recibido un disparo en el tórax mientras cumplía funciones en una garita policial de San Miguel de Tucumán.
El episodio ocurrió durante la madrugada del martes 6 de octubre, en un puesto ubicado en la intersección de Charcas y pasaje Díaz Vélez, en la zona de El Bajo, cerca del Predio Ferial. Las circunstancias en las que se produjo el disparo continúan bajo investigación judicial.
Cómo ocurrió el episodio en la garita policial
Según la reconstrucción incorporada a la causa, el agente Benjamín Eduardo Díaz se encontraba dentro de la garita, mientras que Albaca Romano y otros dos efectivos, Marcos Andrés Díaz y David Nazareno Santillán, estaban en el exterior.
En ese contexto, se accionó el arma reglamentaria de Benjamín Díaz, una pistola calibre 9 milímetros, y el proyectil impactó en el lado izquierdo del tórax de Albaca Romano. Tras el alerta de vecinos, el policía herido fue trasladado de urgencia al Hospital Centro de Salud.
El joven ingresó en estado crítico y debió ser intervenido quirúrgicamente. Permaneció en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica debido a la gravedad de las lesiones.
La evolución de su estado de salud
A pesar de las intervenciones médicas, el cuadro de Albaca Romano no logró revertirse. Durante su internación presentó complicaciones respiratorias y, de acuerdo con la información difundida por medios locales, sufrió un paro cardiorrespiratorio antes de su fallecimiento.
La muerte se confirmó el miércoles 14 de octubre, después de una semana de internación.
La causa fue readecuada a homicidio
Tras el fallecimiento del efectivo, la Fiscalía readecuó la imputación contra Benjamín Eduardo Díaz, quien inicialmente había sido acusado de lesiones graves. La investigación quedó encuadrada en la figura de homicidio, según reportes periodísticos publicados después de la muerte de Albaca Romano.
El acusado permanece bajo prisión preventiva hasta el 1 de diciembre, medida que había sido dispuesta durante la primera etapa de la causa por riesgos procesales vinculados con un posible entorpecimiento de la investigación.
En su declaración inicial, Díaz sostuvo que el disparo se produjo accidentalmente mientras manipulaba su arma reglamentaria. Sus abogados también plantearon que pudo tratarse de un hecho involuntario y cuestionaron que existieran elementos para sostener que el disparo fue intencional.
Esas afirmaciones corresponden a la versión del acusado y de su defensa. La Justicia deberá determinar cómo ocurrió el episodio y establecer las responsabilidades penales a partir de las pruebas reunidas.
La investigación busca esclarecer lo ocurrido
La causa está a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, que busca reconstruir las circunstancias del disparo a partir de los testimonios y las pericias realizadas. La presencia de otros efectivos en el lugar constituye uno de los elementos relevantes para establecer la secuencia de los hechos.
Con la muerte de Albaca Romano, el caso tuvo un nuevo giro judicial. La investigación continúa para determinar las circunstancias exactas del episodio ocurrido durante la guardia policial en la zona de El Bajo.


