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domingo, junio 13, 2021
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JOAQUIN DO REYES

Joaquín Do Reyes había nacido en Buenos Aires, en pleno barrio de Mataderos, el 26 de enero de 1905, y luego de estudiar el bandoneón y otras disciplinas musicales, comenzó a actuar profesionalmente cuando tenía veinte años. Fue en la orquesta de Francisco Lomuto, por poco tiempo, y fugaz también fue su incursión en la primera orquesta de Juan D’Arienzo y posteriormente en la de Alberto Gambino.

Con 30 años de edad y después de 10 de actividad profesional, formó su primer conjunto para actuar en el cabaré Chantecler que en el local de Paraná y Avenida Corrientes estaba dedicado al tango desde diciembre de 1924, lugar precisamente donde nació su tango “Yo no sé llorar”, cuyos versos pertenecen a Celedonio Flores.

​Desde allí, con algunas pausas, continuó su actividad y con su orquesta trabajó en locales nocturnos y en radioemisoras como Radio El Mundo aunque sin llegar a la trascendencia de otras orquestas de la época. En 1950 lo contrató la flamante empresa discográfica TK para realizar grabaciones que agregó a un catálogo que contaba con nombres descollantes en el tango como Edmundo RiveroAníbal TroiloArgentino Galván y Horacio Salgán

Las primeras obras que registró fueron “Trece” (conocido como El trece) y “El amanecer”; su labor discográfica en TK, que comprendió 24 obras, siguió hasta 1954 y entre 1960 y 1962 grabó 6 títulos para RCA Victor

Entre coleccionistas circulan además muchas tomas radiales en perfecto estado que incluyen, por ejemplo, la proveniente de una actuación en Radio El Mundo que el especialista Oscar del Priore incluyó en el volumen 2 de su Historia del bandoneón, el tango Pensativo, de Máximo Mori, con arreglo de su autor y con un estupendo solo de violín a cargo de Elvino Vardaro.

Una de las pocas orquestas que quedó haciendo pie después de concluida la famosa década del cuarenta fue la de Joaquín Do Reyes, pues siguió actuando en los años posteriores con marcado éxito en emisoras porteñas, preferentemente en Radio El Mundo, y toda su labor discográfica comenzó precisamente en 1950 y se extendió hasta 1962.

Su nombre y su orquesta, pese a la calidad de sus interpretaciones, fueron de bajo perfil, por usar una expresión muy en boga en estos tiempos para calificar a ciertas personalidades que realizan su tarea desentendidos de la importancia que significa la promoción en todo tipo de actividad.

El estilo orquestal de Joaquín Do Reyes fue de marcado acento decareano (por un lado tenemos la guardia vieja que comienza a diferenciar los estilos de los artistas, muchos estudiosos denominan a esta etapa período decareano). Con severo criterio selectivo, requirió para su conjunto el aporte de conceptuados instrumentistas, a muchos de los cuales confió el arreglo de las más sobresalientes versiones de su repertorio.



El ajuste de la orquesta, su densidad sonora, los prestigiosos solistas y colaboradores que lo rodearon, conformaron una entidad artística que debe ser tenida más en cuenta por los exégetas del tango.

Do Reyes tuvo la colaboración, entre otros destacados músicos, de los bandoneonistas Máximo Mori, Mario DemarcoEduardo Del Piano y Julio Ahumada; de los pianistas Osvaldo ManziJosé PascualJuan José Paz y César Zagnoli y de los violinistas Roberto GuisadoAlfredo Gobbi y Elvino Vardaro así como de los cantores Tito Reyes y Horacio Deval.  ​Pese a que fueron disminuyendo los espacios para la difusión del tango, Joaquín Do Reyes siguió actuando, con algunos intervalos, en radios y en giras por el interior de Argentina y por Montevideo

Ese importante paso, la convocatoria del sello TK, lo había estimulado aún más para ir depurando su estilo orquestal, llamando a su lado a instrumentistas de la talla de Julio AhumadaEduardo Del PianoMario DemarcoMáximo Mori entre los bandoneones; Elvino Vardaro y Roberto Guisado entre los violinistas; César ZagnoliJuan José Paz y Osvaldo Manzi entre los pianistas. 

Todo ello lo fue afianzando y aunque el tango y los espacios para su difusión fueron mermando, la orquesta de Joaquín Do Reyes, aunque discontinuamente, siguió actuando en radios, en el interior del país, incluso realizando una gira por Montevideo. Y grabando: en discos TK, realizó veinticuatro obras, hasta 1954. En Víctor registró seis títulos, entre 1960 y 1962. Supo rodearse de grandes ejecutantes que formaron en su orquesta…sobre todo, sus violinistas ahondaban en el sello del conjunto que destacó por su ensamblamiento, sonoridad, su equilibrio armónico y un ritmo vibrante. 

Hagamos un poco de historia que paso con su primer tango, cuando Do Reyes estaba actuando en el Chantecler, Pepita Avellaneda, que había sido una célebre cancionista y bailarina y que trabajaba en el local como encargada del guardarropas, escuchó uno de los tangos románticos de su autoría y, pensando en el declive de su propia vida, le sugirió el título Yo no sé llorar, que Do Reyes aceptó, y al que tiempo después le puso letra Celedonio Flores, a pedido de Carlos Gardel

Este tango tuvo mucha aceptación en las grabaciones de Juan D’Arienzo con la voz de Armando Laborde y con Osvaldo Fresedo cantando Roberto Ray. También escribió los bellísimos tangos instrumentales “Decareando” y “Don Rosendo”, dedicados a Julio De Caro y a Rosendo Mendizábal, que grabó en RCA Victor, el tango instrumental “Rastreando”, registrado en TK en 1953 y los tangos “Cuatro pasos en las nubes” y “No me digas que no corazón”, ambos con letra de Reinaldo Yiso

Este celebre fuellista, Joaquín Do Reyes, falleció en Buenos Aires un 8 de junio de 1987.

Ing. Aldo Escobar

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