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lunes, diciembre 6, 2021
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Conocé la historia de la tucumana Rita González en el rompehielos ARA “Almirante Irizar”

La tucumana Rita Candelaria de los Milagros González es Cabo Segundo Apoyo General y tiene el privilegio de ser parte de la dotación del rompehielos ARA “Almirante Irízar” como uno de sus cocineros.
El deseo de Rita González por formar parte de la Armada Argentina surgió cuando cursaba su último año de secundaria en San Miguel de Tucumán, donde nació y se crió de pequeña. La mayor inspiración la encontró en su hermana mayor, quien actualmente es Cabo Segundo y se encuentra destinada en el Hospital Naval Puerto Belgrano, en la Base Naval homónima.
Con mucho entusiasmo, Rita González se preparó y rindió el examen de ingreso para poder comenzar sus estudios al año siguiente. “Cuando ingresé a la ESSA no entendía mucho. Pero no me costó adaptarme porque sabía que era lo que quería por mi hermana y siempre me gustó la exigencia.”
El año pasado, luego del egreso, viajó por primera vez a Buenos Aires para dar inicio a su carrera naval embarcándose en el “Irízar”. “Somos 8 en la cocina y soy la más joven del grupo, y la más alegre según dicen mis compañeros”, contó sobre esta nueva experiencia que, en un principio, le costó sobrellevar por las distancias que la separan de su familia en Tucumán.
Sobre su día a día a bordo, agregó: “Me levanto y me preparó para ir a formación, luego a la cocina para comenzar a preparar un nuevo menú. A las 11 de la mañana ya está todo listo para servir, especialmente para el personal de guardia. Me gusta cocinar de todo”.
Este destino se caracteriza por realizar las esperadas Campañas Antárticas de Verano. “El año pasado viajé al continente blanco por primera vez. Fue único e inolvidable; muy hermoso”, destacó. Respecto a la rutina durante la campaña agregó: “Siempre que llegaba a la cocina ponía música y así empezaba a trabajar”.
Asimismo, Rita se siente muy cómoda con sus compañeros. Formaron un gran equipo, no sólo dentro de la embarcación como dotación sino también fuera del ámbito naval, por ejemplo cada vez que juegan juntos al fútbol. “Son más rudos que yo, pero ya me acostumbré. Soy la única mujer en el equipo”, sonrió. Pero eso nunca la detuvo, ya que lo practica desde sus 15 años.
Los deportes le recuerdan a su ciudad natal, San Miguel. “Mi vida allá era ir a la escuela y entrenar. Cada vez que vuelvo, voy al club San Martín de Tucumán donde entrenaba de chica.”
A Tucumán viaja a visitar a su familia y amigos al menos dos veces al año. Supo aceptar la distancia que los separa aunque todavía los extraña, principalmente la pizza casera de su abuela, comentó. “Ellos también me extrañan mucho, pero siempre nos comunicamos y están muy orgullosos de mí.”
Luego de su paso por el rompehielos, a Rita le gustaría que su próximo destino fuera en el sur, Ushuaia o Trelew; con la meta de poder comenzar una carrera universitaria, realizar el Curso de Integración Naval y continuar su carrera como oficial de la Armada en un futuro. Su sueño es permanecer en la Armada Argentina porque para ella, “la Armada es un estilo de vida”.
Con apenas dos años en la Marina de Guerra, agradece todos los logros que pudo alcanzar. “Conocí a muchas personas aquí, viajé a lugares que jamás me imaginé y todas son experiencias únicas.”
 El objetivo de abrir camino entre los hielos
 El rompehielos ARA “Almirante Irízar” es una unidad naval que brinda apoyo logístico a las bases antárticas y transporta personal científico y militar que hará invernada en el continente blanco y aquél que se repliega. Asimismo, tiene como objetivo abrir camino entre los hielos para permitir el paso de otras unidades de superficie participantes en las campañas antárticas; en la Campaña 2017/2018 fueron el transporte ARA “Canal Beagle” y el aviso ARA “Estrecho de San Carlos”.
Luego de una década, el “Irízar” volvió a operar en el continente blanco y finalizó con éxito su participación activa en la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2017-18. La presencia del rompehielos en la operación antártica se inició el 28 de diciembre del 2017 y finalizó el 11 de abril de este año, navegando 17 mil millas náuticas –unos 30 mil kilómetros– en un total de 107 días.
El buque brindó apoyo logístico en las tareas coordinadas por el Comando Operacional de las Fuerzas Armadas, dependiente del Estado Mayor Conjunto: tareas de abastecimiento a las bases y apertura de refugios antárticos, recambio de personal civil y militar, y reabastecimiento de víveres y materiales.
Fue protagonista de la llegada a la base antártica Belgrano II, una de las más australes y que por su ubicación requiere necesariamente del rompehielos. También las bases antárticas Petrel, Esperanza, Marambio, Orcadas y Cámara contaron con la presencia del rompehielos como puente logístico para su apertura y reabastecimiento; funcionó, además, como plataforma de despegue para los helicópteros Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros que se utilizaron para las tareas de abastecimiento y repliegue de material.
De la CAV participó personal de la Armada, del Ejército y Fuerza Aérea Argentina; de la Dirección Nacional del Antártico; del Servicio Meteorológico Nacional; y científicos de universidades nacionales y del CONICET.
En la Antártida se realizan trabajos de investigación en sismología; estudios punto geodésico (detección de la deriva continental); seguimiento de mamíferos y aves; estudio de algas y hielos; recolección de datos meteorológicos: presión, humedad, temperatura del agua, observación de nubes y vientos, por ello, se destaca el apoyo logístico de las Fuerzas Armadas Argentinas y sus bases antárticas, a las investigaciones y tareas científicas, desde hace 114 años. (www.gacetamarinera.com.ar)

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