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lunes, noviembre 29, 2021
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Charly García cantó en el festejo de sus 70 años en el CCK

Acompañado por músicos que tocaron con él en distintos momentos de su trayectoria, el artista arrancó con “Cerca de la revolución”. Los shows anteriores abordaron sus creaciones desde puntos de vista más experimentales, tanto desde lo académico como desde lo popular.

La celebración del cumpleaños 70 de Charly García tenía que tener su ingrediente Charly: mientras se desarrollaban las primeras actividades en el Centro Cultural Kirchner, lo que se decía en los pasillos de organización y prensa era que el agasajado haría una aparición en el final del “Bloque 3”. Pero García es García, y decidió darlo vuelta todo: cuando a las 18.30 se abrió el telón, estalló “Cerca de la revolución” y allí estaba el cumpleañero, de elegante traje blanco y poniendo al Auditorio Nacional en llamas.

Con Rosario Ortega e Hilda Lizarazu en las voces, con el Zorro Quintiero y Fito Páez (no anunciado previamente) en teclados, Fernando Kabusacki en guitarras, Fernando Samalea en batería y Alfredo Toth en bajo, Charly dio un mini set de temas emblemáticos, cosas como “Promesas sobre el bidet”, “Raros peinados nuevos” y una demoledora “Demoliendo hoteles”. Y el telón se corrió otra vez, pero el público embarbijado que llenó la Ballena pidió y pidió hasta que el cumpleañero le dio el gusto… nada menos que con “Canción para mi muerte”. Los 70 eran de él, el regalo fue para la gente.

La irrupción de García fue parte de los festejos que se realizaron en el CCK, que preparó una programación ambiciosa que tuvo en “Charly cumple” a su evento estelar. Su concepto se basaba en repasar la obra del célebre músico a través de cuatro bloques. Mientras que los dos últimos se concentraban en revisitar su cancionero clásico en clave de pop y rock, articulados básicamente por músicos que lo acompañaron a lo largo de su trayectoria –y con la sorpresa del propio García ya comentada-, los dos primeros se convirtieron en toda una incertidumbre. Y es que recreaban su obra a través de una perspectiva académica y popular, lo que devino en que se les considerara los formatos experimentales de la jornada. Nada más alejado de la realidad, debido a que justamente la formación del artista parte de esos campos musicales.

Vale recordar que a los 13 años se recibió de profesor de piano, teoría y solfeo en el conservatorio Thibaud Piazzini, principalmente con Chopin y Mozart como fuentes de inspiración. Al mismo tiempo que eso acontecía, la casa de los García Moreno solían frecuentarla figuras del folklore argentino de la talla de Mercedes Sosa y Eduardo Falú. De hecho, este último fue el que descubrió que Charly gozaba del “oído absoluto”. Sin embargo, el cantautor no simpatizaba con la música popular, y posteriormente aparecieron en su vida los Beatles. Por lo que la música clásica pasó a ocupar otra instancia, casi siempre funcional en su obra. Y esto quedó de manifiesto en el primer Bloque de la serie de conciertos, cuyo inicio estaba previsto para las 14, aunque desde antes en la Plaza del Correo se percibía una sensación de festejo con sabor a solemnidad.

Bien puntual arrancó la primera de las actuaciones. Luego de que el ensamble integrado por 15 músicos ingresaran al escenario, lo secundaron los arreglistas y directores y Pablo Salzman y Julián Caeiro. Tras chocar los puños, el último quedó frente a los instrumentistas, y se encargó de dirigir el primero de los cuatro segmentos, cada uno de siete minutos de duración y que abordaban diferentes etapas de la trayectoria de Charly.

El primero de ellos llevó por título “Variaciones de invierno”, y, como bien lo advierte su nombre, hizo alusión a Sui Generis. La suite inicial fue “Confesiones de invierno”, a la que le secundaron “Cuando ya me empiece a quedar solo”, “Alto en la torre” e “Instituciones”. Si bien en los últimos tiempos los diálogos entre la música clásica y el pop o el rock están más cerca del cover que de la adaptación, en este caso Salzman y Caeiro se encargaron de desnudar a las canciones hasta dar con su ADN. Eso les permitió atreverse a la experimentación y a la apropiación. Eso quedó en evidencia al pasearse por clásicos de Seru Giran del calibre de “Cinema Verite”, “Desarma y sangra” y “Alicia en el país”.

Posteriormente, era el momento de “Fantasía angelical”, que hizo hincapié en el debut solista de Charly. En “Superhéroes” tuvieron la genialidad de desvestirla de Brasil para posarla en el medio del Río de la Plata, compás murguero mediante. En “Ojos de videotape”, una de la violinistas le inyectó un remate tanguero y se mantuvo de pie para contagiarle el rock a sus compañeros en “Yendo de la cama al living”. Para el cierre, “Adela en el carrusel”, “Chipi chipi” (con una intención bien a lo Henry Mancini) y “Tema de amor” (de La hija de la lágrima) terminó por convocar la ovación del público. Y es que sólo bastaron 45 minutos para una síntesis fabulosa. Sin embargo, no había tiempo que perder, y apenas comenzó a salir el público de esa función, la técnica se preparaba para lo que se venía.

Media hora antes de que arrancara el segundo bloque, ya el escenario estaba prácticamente listo. Cuando el público empezó a ingresar, el Auditorio Nacional parecía una sala de ensayos abierta. Pero no duró mucho la definición de los detalles debido a que a las 16 volvieron a apagarse las luces. Ahí salió Sonia Alvarez para hacer junto a su arpa su hermosa lectura de “Pasajera en trance”. Al igual que el resto de los músicos que pasaron por el escenario y el personal que trabajó en el CCK, Hernán Jacinto salió a escena portando su brazalete de Say No More para tocar “Cuchillos”. En esa dinámica de entradas y salidas, a continuación apareció Santiago Vázquez con un instrumento similar a una vasija ancha para mandarse un cover polirrítmico de “Rezo por voz”. Otra muestra de que Charly da para todo.

Acompañada por guitarra y piano, Sof Tot encarnó una versión espectacular de “Amo lo extraño”, que se mecía entre Tarragó Ros y Carole King, lo que arrebató otra ovación. Entonces era el turno de Clara Cantore, quien inició su intervención revelando su nerviosismo por participar en semejante evento y además contó sobre su proyecto “Música para ciencia”. Cuando comenzó a empuñar su bajo para tocar “Superhéroes”, se produjo un hecho tan inimaginable como bochornoso: dos asistentes se fueron a las trompadas en medio de las escaleras de la planta baja de la sala. Eso inmediatamente accionó el protocolo de seguridad del CCK. Una vez que se solventó el asunto, la artista espetó: “Uno se prepara para muchas cosas al subir acá”, generando el apoyo y el aplauso del público.

Finalmente, y acompañada por otro músico en el octapad, Cantore pudo llevar adelante su interpretación con tintes jazzeros de “Superhéroes”. Antes de que se bajara el telón de ese Bloque, Diego Schissi, Diana Arias, Nico Sorín, Mariano Otero, Ernesto Jodos y Sergio Verdinelli también pasaron por el escenario. Al salir nuevamente por la puerta del CCK que da hacia la calle Sarmiento, la muchedumbre congregada afuera se preparaba para dos funciones más que tenían sabor a fiesta. Lo que seguramente no se esperaba esa gente era que el homenajeado iba a aparecer tan pronto. Pero, como el mismo lo dijo, la vanguardia es así. 

Fuente: Pagina 12

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