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lunes, noviembre 29, 2021
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Ataques de grupos mapuches: cómo es la toma más caliente de la Patagonia que lidera la hermana de Jones Huala

Está cerca del Bolsón e hilvana todas los otras ocupaciones activas en la Patagonia.

“Hasta acá llegaste vos, eh. Si querés pasar, andá a pedirle permiso a los milicos, que son tus cómplices”.

La mujer acusa con un tono severo. No se le ve la cara. Está tapada con una tela negra. Como una burka islámica. No hay en su aspecto alusiones a la cultura que dice representar. Está vestida de negro por completo, como las otras dos jóvenes que la secundan. Arremete: “Hemos decidido que no vamos a hablar con ustedes porque no confiamos en los medios masivos de comunicación, así que les pedimos que se vayan. Sabemos quiénes son, sabemos lo que dicen y lo que escriben, váyanse de nuestro territorio”.

Son integrantes del clan Jones Huala, la familia del argentino autoproclamado lonko mapuche, preso en Chile por terrorismo y defendido por el embajador Rafael Bielsa. Hay cerca de ellas dos pibes más, también tapados con pasamontañas y buzos capucha. Merodean alrededor del equipo de enviados a la zona más caliente del país. Uno de ellos, minutos antes preguntó: “¿Vos le darías un cuchillo a un nene de un año? Yo a ustedes jamás les daría una nota, ¿entendés?”.

Después, le pidieron al camarógrafo que apague la cámara, que no hiciera fotos, una condición para llegar hasta este punto, en el mediodía ventoso, patagónico y tenso.

Este punto es el campamento del Lof Quemquemtreu, en la zona de Cuesta del Ternero, a 20 kilómetros del Bolsón, provincia de Río Negro. Es la toma de tierras más inquietante del Sur , el eslabón que hilvana otras ocupaciones activas (ellos las llaman recuperaciones): las que todavía existen en campos de Benetton, cerca de Esquel, y la toma de Villa Mascardi, en Bariloche, que está por cumplir su cuarto aniversario. Los mismos que tomaron en un punto, se desplazaron luego a otro y ahora están acá. En el medio, hubo derivaciones trágicas: dos muertes, la de Santiago Maldonado y la de Rafael Nahuel.La bandera mapuche en el campamento del Lof Quemquemtreu, en la zona de Cuesta del Ternero, a 20 kilómetros del Bolsón.

La bandera mapuche en el campamento del Lof Quemquemtreu, en la zona de Cuesta del Ternero, a 20 kilómetros del Bolsón.

Las fuerzas de seguridad los conocen, saben quiénes son, con nombre y apellido. Pero tienen la órden de la parálisis: no pueden hacer nada debido a que desde la Justicia y también desde el Gobierno nacional la directiva que baja es la de no avanzar.

El intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, también los conoce: “Son 20 tipos nomás, pero falta una decisión para ir a sacarlos. Son los mismos de siempre. Son pocos pero tienen apoyo local y también apoyo de la CAM, el brazo armado que está haciendo desastres en Chile. Eso los envalentona. Y sabemos que están detrás de los ataques incendiarios contra el Club Andino y la oficina de turismo de la localidad. Son los mismos que intentaron tomar el edificio municipal y que hace un año tomaron la Iglesia y al cura de rehén”, dice el jefe comunal.

La toma

Es la segunda vez que este equipo arriba a este sitio en menos de 24 horas. Se llega luego de atravesar un área arrasada por los incendios, a través de un camino de ripio típicamente andino. El día anterior, a cara descubierta, Clarín pudo conversar con Romina Jones Huala, la hermana de Facundo, presunta líder de esta facción. Estaba enojada y beligerante. Gritaba. Pidió un cigarrillo. Acusó a los enviados de encarnar todos los males de este mundo. No admitió preguntas. Ahora, en cambio, no se la ve.

La toma de tierras pertenecientes en los papeles a una sociedad forestal en Cuesta del Ternero comenzó a fines de septiembre. Entonces, los integrantes del Lof Quemquemtreu irrumpieron con proclamas y sentaron las bases de lo que ellos consideran una recuperación ancestral del sitio que les pertenece.Uno de los ocupantes de la toma. Clarín intentó dialogar sobre los últimos incendios.

Uno de los ocupantes de la toma. Clarín intentó dialogar sobre los últimos incendios.

Hubo un desalojo inmediato y luego un retorno al lugar. La segunda vez, los mapuches arribaron en una caravana de 30 autos, acompañados por organizaciones de izquierda, vecinos que los apoyan y responden a La Cámpora y a la CTEP de Juan Grabois y medios de prensa alternativos. El asunto, entonces, se judicializó.

Ahora, el camino que conduce a El Maitén, cuna de la famosa Trochita, está bloqueado por cuatro efectivos de la Policía de Río Negro vestidos para la guerra. Es un retén militar, casi pegado al campamento mapuche. Unos y otros se miden, comparten el espacio y el día, pero nunca se hablan. Si la situación no se resuelve antes, este verano por allí los turistas y casi ningún argentino podrá pasar.Efectivos de la Policía de Río Negro, junto al campamento mapuche.

Efectivos de la Policía de Río Negro, junto al campamento mapuche.

Se supone que el campamento mapuche, donde predominan mujeres y niños, le hace un apoyo simbólico a los hombres que se ocultan más arriba en las montañas. Son los activistas que lograron permanecer, aparentemente, en la zona alta de los campos tomados. Es imposible confirmar si están ocultos allí o no, refugiados entre las piedras, debajo de pinos y cipreses. Las mujeres encapuchadas dicen que desde hace 25 días esos hombres no comen porque los militares les están bloqueando el paso. Denuncian una crisis humanitaria.Los ocupantes de la toma denuncian una "crisis humanitaria".

Los ocupantes de la toma denuncian una “crisis humanitaria”.

–¿Ustedes afirman que sus compañeros están allá arriba, por aquellos bosques?

–Sí y no sabemos nada, si están bien o mal, porque no tenemos contacto con ellos. La Policía no nos deja pasar por órden de Arabela Carreras, que es la cómplice de todos ustedes.

–Los acusan de ser responsables de los ataques incendiarios contra edificios del Bolsón y de Bariloche, ¿qué tienen para decir al respecto?

–Nosotros estamos acá. No fuimos. Nos quieren convertir en terroristas. Pero no te vamos a dar una nota.

–Pero serviría para conocer su posición y para que se defiendan.

–¡Te dijimos que te vayas!

Descontento social

La toma de Cuesta del Ternero coincidió con la escalada de ataques incendiarios en Bariloche y El Bolsón de los últimos días. La RAM difundió un comunicado en el que se atribuye la ejecución de los atentados contra maquinaria vial en las adyacencias del Cerro Catedral. En esa misma misiva, se solidarizan y apoyan la toma del Lof Quemquemtreu.

En ese lugar, en el interior de una casilla muy precaria, improvisada con ramas y bolsas de plástico negras, los mapuches sospechados por terrorismo, apoyados desde un cárcel en Temuco por el propio Facundo Jones Huala, acopian la comida donada por el sector de vecinos de El Bolsón que los apoyan. Es un grupo minoritario, al lado del enorme descontento social que existe en toda la región desde Bariloche hasta Esquel.

La gran mayoría de los habitantes de la zona están cansados. Exigen que el Estado resuelva de modo tajante esta conflictividad creciente. Destacan que enviar a la Gendarmería, como decidió Alberto Fernández, tras un contrapunto con la gobernadora Carreras, no servirá para nada. Que deben dejar que actúe la Justicia. Que los fiscales están agobiados porque quieren proceder y no pueden. Y que por eso intentan renunciar, como ocurrió esta semana con Sylvia Little en Bariloche.Destruido. Así quedó el Club Andino en El Bolsón, último objetivo de la violencia.

Destruido. Así quedó el Club Andino en El Bolsón, último objetivo de la violencia.

Cuestionan a Juan Cabandié, el ministro de Medio Ambiente que levantó la querella contra la agrupación que mantiene la toma de Villa Mascardi. Repudian a Rafael Bielsa, por su intento de liberar a Jones Huala. El clima social en la zona cordillerana de Chubut y Río Negro es de enojo abierto y directo contra el Presidente de la Nación.

En un nivel acaso más profundo, la población mapuche de la zona, pacífica e históricamente integrada, empieza a plantear una verdad incómoda: “Sentir vergüenza de ser mapuche porque por estos de la RAM ahora se piensa que un mapuche es un terrorista”, dice Teo Huenelao y muestra un tatuaje con la bandera del Puelmapu en su hombro. “Yo quiero que a estos los saquen a patadas. Yo soy mapuche, no tengo casa y me pago un alquiler como cualquier hijo de vecino”.Teo Huenelao es mapuche y quiere que "saquen a patadas" a los que toman tierras.

Teo Huenelao es mapuche y quiere que “saquen a patadas” a los que toman tierras.

En paralelo con el descontento, en Chubut, donde crece fuerte el sentimiento antimapuche, florece un personaje. Se trata de Federico Massoni, el ministro de Seguridad provincial, un funcionario duro y determinante. Conversa con Clarín en el límite entre Río Negro y su provincia, mientras lleva adelante un control de tránsito él mismo. Los policías lo aman, los vecinos se sacan fotos con él.

Calvo, musculoso y tatuado, para Massoni no hay medias tintas: “¿Cómo podemos confiar en un gobierno que va y defiende a Jones Huala? La verdad que así no quiero que me manden refuerzos. Dejen que yo me ocupo con mi Policía de que a Chubut no entre un solo mapuche. A mí no me importa si sos de tal o cual pueblo originario, a mí me importa que acá se cumpla la ley”, afirma el patagónico con aires de Sergio Berni.Federico Massoni, el ministro de Seguridad de Chubut, cuestiona al gobierno nacional.

Federico Massoni, el ministro de Seguridad de Chubut, cuestiona al gobierno nacional.

El temor es Chile. La infinidad de pasos clandestinos en la Cordillera por donde se supone que existe un intercambio de experiencias de protesta y de lucha armada. “Esto es un colador –dice el intendente Pogliano y señala las montañas–, en diez horas, con un GPS y buen estado, pasás de un país a otro y no te controló ni un carabinero ni un gendarme”.

El mandatario insiste en que se está volviendo crítica una situación que “se hubiera resuelto fácil”. Vuelve a Cuesta del Ternero, donde la toma respira. Lamenta la inercia oficial. Y cruza los dedos para que antes del verano, la conflictividad ceda y a la región, junto al turismo postergado por la pandemia, pueda retornar la paz: la calma histórica que ahora se ve resquebrajada.

Fuente: Clarín

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