Rechazo de artistas a un formulario nacional que, al ser considerado invasivo y ofensivo, pasó a ser optativo. Las minorías invisibilizadas y la igualdad.
Humor, enfado, sorpresa, aprobación y rechazo. La convocatoria de la 109ª edición del Salón Nacional de Artes Visuales provocó una gran polémica en la comunidad artística al solicitar datos sobre género y sexo. O para los que, no pocos, confundía género con sexo, y éste con aquél.
El Ministerio de Cultura de la Nación lanzó la convocatoria del certamen cuyo plazo vence el lunes, que se realiza de manera ininterrumpida desde 1911 (es el más importante del país) en el que se puede competir en diferentes categorías, como cerámica, dibujo, escultura y fotografía, entre otras. Para inscribirse hay que llenar un formulario on line, que incluye una serie de preguntas personales de carácter confidencial.
Una de ellas hace referencia al “género y/u orientación sexual” del postulante, cuyas opciones despertaron un debate en las redes sociales, ante el que las autoridades debieron retroceder en cuanto a su obligatoriedad. El formulario invita al concursante a tildar una o varias opciones, que son las siguientes: mujer, varón, travesti, transexual, mujer trans, varón trans, marica, no binario, heterosexual, lesbiana, gay o bisexual. También está la posibilidad de hacer click en “otro” y brindar alguna especificación.
Con gracia y sin ocultar la risa, Pablo Iván Ríos le cuenta a LA GACETA que puso la X en “otro”. Y aunque el reconocido pintor no lo haya dicho, “ser otro” comprende a la inmensa mayoría.
En la parte denominada “Información personal del artista”, luego de solicitar el nombre y el seudónimo del artista, siguen tres puntos: “sexo asignado al nacer”, “sexo” y “género”. El primero se divide en “femenino” y “masculino”, el segundo agrega “intersexual” y “transexual” y el último incluye una larga lista que con denominaciones como “mujer”, “varón”, “travesti”, “transexual” y “marica”, entre otros.
En la actualidad los términos no generan ofensas (o no deberían causarla, al menos). Pero aún en la comunidad artística considerada tan “superada”, la encuesta no cayó bien. “Para exponer en el Salón de Artes Visuales te mandan esta planilla para que completes. Primero, ¿qué carajo les importa? Segundo, no les basta que sea un artista o un simple ser humano? Lo de marica me superó”, publicó en Twitter el periodista Guillermo Raffo la semana pasada. El director del Palais de Glace, Fede Baeza, explicó que hubo “un error de comunicación”. “Me sentí consternado e invadido. O acaso no es invasivo que te pregunten sobre tu condición y elección sexual. Te interrogan sobre tu género y quizá se esté intentando cubrir espacios de manera ‘igualitaria’ para tratar de serlo. Pero eso no es igualdad: igualdad es valorar la obra sin importar si sos esto o aquello; hay que revisar otras cosas. Si soy marica, heterosexual, lesbiana o gay es cosa mía”, resumió Ríos su posición con claridad. Sandro Pereira contó que pensaba presentarse “pero no sé qué género poner”. “Yo quisiera poner varios géneros, por las dudas”, añadió
Elena Blasco, que desarrolló gran parte de su carrera artística en Tucumán, también aplicó para el salón, pero solo para participar, porque en 2018 ya ganó el primer premio de pintura. “Estoy a favor de lo que sea ampliar los derechos; al principio me dio risa tantas categorías, casi que al ser tan políticamente correcto jugaba en contra, pero cuando se aclaró que era confidencial y se corrigió que no era obligatoria, bienvenido sea que se tenga en cuenta a todos, y se haga justicia con las minorías siempre invisibilizadas”, respondió ante una consulta.
El tucumano Marcos Bauzá se registró el sábado para participar con una instalación de memes. “Sentí que por primera vez alguien trata de darle voz a los eternos marginados del arte: las mujeres y las disidencias sexuales, quienes producen su arte en contextos adversos y llenos de pobreza, desde el interior del interior del país”, afirmó.
“Lo divertido del caso es que, a pesar de estos intentos de generar inclusión, siempre hay alguien que queda afuera; y se los hice saber, señalando el casillero de ‘otro’ en elección afectivo sexual y poniendo ‘pansexual’ que es una opción que no estaba contemplada”, precisó.
Contradicción
“Me parece que hay una contradicción total entre promover la participación igualitaria en cuanto al género y al federalismo y que reglamenten un formulario sobre la identidad e intimidad de las personas; es ofensivo”, analizó Ramón Teves. “Las instituciones oficiales deben dar el ejemplo y ser referencia para impartir cultura inclusiva, pero ahí se torna sectaria”, agregó quien en 2001 ganó el primer premio en la disciplina Fotografía en ese salón.
Fuente: La Gaceta


