El hallazgo del pequeño Erik Díaz se produjo el domingo pasado tras la tormenta. La lluvia lavó los márgenes de curso hídrico dejando al descubierto la coraza de un gliptodonte.
En el Río Tajamar, durante su curso por Burruyacú, el niño Erik Díaz encontró un gliptodonte en la rivera del curso hídrico que fue lavada por la intensa lluvia que cayó el domingo pasado.
El hallazgo se produjo cuando el pequeño de siete años se aprestaba a enlazar a los caballos de su papá que como consecuencia de la tormenta se había escapado hacia el río. Mientras hacía su labor de arriero, Erik vio que en un rellano de arcilla roja se podía ver huesos clavados en la tierra.
Gliptodonte
El niño avisó a su papá con quién buscó desenterrar esos cuerpos óseos de gran tramaño. Al no poder hacerlo, avisaron al propietario de la finca que, al conocer la descripción de estos huesos, les indicó que podían ser de fauna extinta de la era prehistórica.
Inmediatamente, Erik con sus padres, decidieron desenterrar al “dinosaurio” para poder mostrarle los restos a la directora de la Escuela Benjamín Paz, Nuria Monserrat Foix, quien al ver los restos solicitó a su supervisora contactar a un paleontólogo.

El “dino” como lo llamó el pequeño, generó gran interés en el alumnado de la escuela y los llevó a indagar sobre el valor de la ciencia que investiga los animales prehistóricos.
Así las cosas, desde la institución escolar se pusieron en contacto con el Instituto Miguel Lillo, que enviará una comisión de especialistas para que hagan un relevamiento y retiren los huesos de gran valor científico.
El paleontólogo Pablo Ortiz, curador de la colección de Paleontología de Vertebrados de la Fundación Miguel Lillo explicó que en 2021 hubo otro hallazgo similar en una zona cercana, donde faltaron huesos en ser desenterrados por la complejidad del terreno. De tal manera es que estudiarán si se trata del mismo ejemplar o de uno nuevo.
El profesional explicó que este tipo de animales vivieron en el sur de América en la etapa Cenozoica de la historia y se extinguieron hace 10 mil años. Los humanos llegaron a convivir con la especie que podía pesar hasta 1000 kilogramos. Tenía una cabeza con coraza, un gran caparazón con pequeños polígonos óseos y cola.
fuente: tucuman digital



