Se dio la lógica, esa misma lógica que muchas veces nos sorprende porque no aparece justamente. Tristemente para Atlético,  se hizo presente en la tarde sabatina en Mendoza, y le permitió a River quedarse con un premio consuelo en este tibio 2017.

Scocco puso en ventaja a River al comienzo nomás, y cuando todavía no terminaban de festejar, el Pulga le puso un poco de suspenso y pimienta al partido. Pero al inicio del complemento, Nacho Fernández (con un golazo) desniveló para los Millonarios, que terminaron cuidando la exigua ventaja. Todo un símbolo de lo que fue este 2017 para el equipo de Gallardo.

¡Una copa más para brindar, River!

Para ser justos, Atlético lo pierde al partido porque pudo haberlo definido en el primer tiempo. Si, estimado lector. Leyó bien (por si no lo vio). Contó con 3 situaciones más que favorables pero Núñez primero, Cabral después y el Pulga al final no estuvieron finos para definir.

Más allá del resultado, el Decano le jugó de igual a igual a un River devaluado pero que apeló a un par de individualidades para hacerse fuerte en Mendoza y conseguir el título.

Los puntos más altos de Atlético estuvieron por el lado del Bebe Acosta, el Pulga y Aliendro. De todas maneras, el balance es más que positivo a pesar de la derrota.

Este equipo tucumano ya demostró hartas veces estar a la altura de las exigencias, y terminó redondeando un año fructífero. Tuvo roce internacional y no desentonó, volvió a clasificar para una Copa y lo más importante de todo: dejó de ser un equipo desconocido. Todos saben quién es Atlético Tucumán.

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