El Sumo Pontífice celebró la misa del Domingo de Ramos, que marca la entrada en la Semana Santa, y rezó el Ángelus en presencia de un reducido número de fieles invitados en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
El Papa recitó sus homilías ante un centenar de fieles y 30 religiosos. La tradicional procesión de los fieles portando ramos de olivo fue cancelada para cumplir con las normas sanitarias y Francisco los bendijo a distancia desde el altar.
“Hemos entrado en Semana Santa. Por segunda vez vivimos en el contexto de la pandemia. El año pasado estábamos más conmocionados, este año estamos más afectados. Y la crisis económica se ha agravado”, señaló.
Se trata de “una situación histórica y social” que conlleva problemas de carácter “físico, psicológico y sobre todo espiritual” que siembran “desconfianza” y “desesperación”, explicó. “Y, a lo largo del Vía Crucis cotidiano, nos encontramos con los rostros de tantos hermanos y hermanas en dificultad: no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos”, añadió.
Francisco también pidió “rezar por todas las víctimas de la violencia, especialmente por las víctimas del atentado perpetrado esta mañana en Indonesia frente a la catedral de Makassar”. Al menos 14 personas resultaron heridas en este atentado suicida.
Fuente: Los primeros tv



