El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, reconoció hoy que “el riesgo de un embargo de petróleo y gas a Rusia puede poner al mercado en mayores riesgos”, en medio del comienzo de discusiones con la Unión Europea y el resto de aliados para prohibir las importaciones de hidrocarburos rusos.
Aunque el veto al petróleo ruso ha ganado apoyo en EEUU a nivel doméstico, la Unión Europea (UE) aún no ha expresado su aprobación. Sin embargo, estás discusiones provocaron que los precios futuros del WTI se dispararan en la jornada, colocándose en la medición para abril en u$s125,4 el barril, lo que representa una suba de 9,02%.
La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, que se encuentra en Berlín, reiteró su deseo de que Europa deje de depender de Rusia, diversifique sus fuentes de energía y acelere su inversión en energías renovables.
No obstante, la líder europea rechazó hacer comentarios sobre cualquier conversación con Washington acerca del petróleo ruso.
La UE depende de Rusia para el suministro de energía, ya que importa el 41% del gas natural y el 27% del petróleo que consume de ese país, según datos de Eurostat.

El presidente estadounidense, Joe Biden, y la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
A diferencia de la Unión Europea, los EEUU tienen una enorme capacidad para producir su propio gas y petróleo gracias a la producción de hidrocarburos no convencionales y sólo importa el 8% de crudo desde Rusia, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética (EIA).
La prohibición de las importaciones de crudo ruso privaría al Kremlin de una importante fuente de ingresos, pero podría perjudicar a la economía mundial al provocar una subida de precios de la energía y sus consecuencias frente a la alta inflación en todo el mundo.
Los precios han alcanzado niveles elevados y cerraron el viernes en 115,70 dólares para el barril de la variedad WTI y 118,10 dólares para el tipo Brent.
Esto ha llevado a un aumento de precios en la venta de naftas en los EEUU que llevó a 4,10 dólares el galón (1,10 dólares por litro) y provocó que legisladores demócratas y republicanos hayan presionado en los últimos días a Joe Biden para que Washington deje de comprar petróleo y productos derivados del crudo de Rusia con el argumento de que los ingresos de esas importaciones sirven al Kremlin para financiar la guerra en Ucrania.
En el medio, la postergación de un acuerdo nuclear con Irán hasta mediados de año, aparece como un elemento distorsivo para el mercado petrolero porque se especulaba con que una vuelta de Teherán a las exportaciones de crudo podría alimentar la oferta en 2 millones de barriles diarios y moderar la escalada de precios.
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