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miércoles, febrero 4, 2026
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RUBEN JUÁREZ

Primera Parte

Nació el 5 de Noviembre de 1947 en Ballesteros (provincia de Córdoba), no habían transcurrido dos años de vida cuando su familia se traslada a Avellaneda, instalándose en el barrio de Sarandi. A los seis años comienza a estudiar el bandoneón con el maestro Domingo Fava. 

Simultáneamente comienza a aflorar su vocación por el canto, pero por consejo de su maestro de bandoneón, en su casa le prohíben cantar, para no distraer los estudios del instrumento, en los que revelaba importantes avances. No obstante según contaba el mismo Rubén hacia trampas y cuando se daba la ocasión… cantaba. 

Estudia también guitarra y en función de ella y de su canto a los 16 años integra un conjunto juvenil de rock, formado por muchachos de su barrio, al que bautizan “The Black Coats”. Participan en fiestas y en los clásicos “asaltos” de entonces. 

Permanece en el conjunto mencionado, cerca de 2 años, hasta que lo vienen a buscar para integrar el conjunto rockero “Los Tammys”, donde estaba como cantor Jhony Allon, el de la célebre frase “¡cámbiame la música!”. El conjunto se rehace y adopta el nombre “Los Telestars”. Rubén Juárez actuaba con el seudónimo Jimmy Williams cuando debutan en Radio El Mundo presentados por María Moreno y Silvio Soldán. Esta experiencia dura cerca de 2 años. 

Pero la historia del bandoneonista y cantor de tangos corría por otros carriles. Sus progresos en la ejecución del bandoneón (estudios mediante), le permiten debutar de pantalón corto, en 1956, en la Orquesta Típica del Club Atlético Independiente, como ejecutante de ese instrumento, donde actúa durante tres temporadas, un detalle él era hincha de Racing. 

Sin dejar de cantar, pero sí de estudiar en la Escuela Industrial donde solo permaneció 1 año (1960), recorre peñas, clubes de barrio, reuniones y se le anima a algún concurso, ya con el gustito del Tango en los labios. 

En uno de esos intentos participo y resulto triunfador en un Concurso de Cantores que organizo la Cantina “La Huella del Tango”, de Mosconi y Nazca, lo que le permitió trabajar allí 2 meses como cantor profesional. En esa época alternaba el trabajo con el tango, cuando conoció a Héctor Arbello, guitarrista de su barrio (ex guitarra de Julio Sosa), con quien comienza a viajar al interior del país los fines de semana. 

Según cuenta Rubén, se largaba con la plata justa para el hotel, a ver si “pescaban algo”. Lo cierto es que con una guitarra, un bandoneón y su voz, se tenían mucha fe y según cuenta, siempre traían “algunos mangos” para reforzar el presupuesto familiar. Rubén no ha dejado de reconocer cuanto aprendió en esas salidas y del propio Arbello: “el me enseño a matizar”,  

Algunos años antes (1964) se había producido la trágica desaparición de Julio Sosa. Esa circunstancia habría de tener una significación decisiva en la actividad artística de Rubén, a raíz de una expresión de su madre que fue fundamental para la elección de su camino definitivo y para definir su vocación. 

Las “salidas” al interior con Arbello no se interrumpían y en uno de esos fines de semana “recalaron” en Teodolina (provincia de Santa Fe), donde se cumplió un palpito del guitarrista y conocieron al “personaje” que esperaban, Horacio Quintana, quien escucho cantar a Rubén en una peña que el organizaba “Los 20”. 

Fue el acontecimiento que posibilitó la proyección del negro Juarez a otros planos y escenarios más trascendentes.  Corría el año 1969. Comenzaba otra historia… Horacio Quintana fue la llave que le abrió a Rubén Juárez las puertas de “Caño 14” y del sello grabador “Odeón”, donde registro su primera versión grabada: “Para vos Canilla”. Rubén recuerda y consigna la fecha de aparición del disco simple, porque coincidía con el cumpleaños de su madre (4/07/69). 

Pronto se convierte en su primer éxito, doblemente importante por tratarse de un tema nuevo, lo que significaba vencer prejuicios, temores, rutinas, etc., con relación al nuevo repertorio, al que Ruben se vuelca de entrada con convicción. 

Su actuación en “Caño 14” constituye otro espaldarazo, conmueve al ambiente tanguero, que parecía estar esperando una figura joven y nueva, con su fuerza, calidad y espíritu renovador. Dieciocho meses de actuación consecutiva lo corroboran. Cuando lo escucho Aníbal Troilo “Pichuco”,, le pidió ser su padrino y Rubén lo recibió y acepto como el maestro e ídolo que era. En la intimidad “Pichuco” llego a decirle que lo sentía como el hijo que no tuvo.  

Pronto llega a la TV (“Pipo” Mancera por Canal 13, Sábados Circulares), los viajes por el país y el exterior. Así visita Venezuela, Colombia, Uruguay. Aparece su primer LP con acompañamiento orquestal de Carlos García. A partir de estos acontecimientos, seguir minuciosamente su ininterrumpida actividad se convierte en tarea abrumadora, casi imposible de reflejar en detalle. 

Siguiendo a vuelo de pájaro su actividad más trascendente, podemos ir mencionando acontecimientos, hitos, etapas, que se unen unos a otros hechos, integrando todos ellos una trayectoria innegablemente relevante.  En su labor discográfica, luego de su 2° L.P, “Nuevos Tangos” (aquí aparece Raúl Garello en dirección y arreglos), sigue con “Viejos Tangos” y así ininterrumpidamente al ritmo de uno por año hasta pasar la docena. 

En materia de viajes, recorre casi todo el país, debiendo destacarse sus éxitos en la Costa Atlántica (fundamentalmente Mar del Plata y Villa Gesell) y su presencia como cantor por primera vez en Ballesteros (su pueblo natal), en 1974. Vuelve a Colombia, va a México donde permanece 9 meses, toca otra vez en Venezuela. 

Y hoy llegamos hasta aquí con la reseña histórica de este negro cordobés, que tan bien interpretaba la música ciudadana con su bandoneón blanco.

Ing. Aldo Escobar

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