Rompió el silencio una empleada de comercio de Tucumán

Detrás de la sonrisa que se dibuja cuando entra un cliente, hay motivos de preocupación y en esta nota se dan a conocer. ¿Qué pasa cuando los locales están sin gente, el dueño en la caja y se levantan las persianas?

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Hay miedo en los empleados del comercio tucumano. Detrás de las sonrisas que se dibujan cuando entra una clienta, hay preocupación. Cuando un cliente se va, haya comprado o no, en el salón de venta queda el malestar. Las miradas entre los empleados se cruzan, se dicen: “Algo tenemos que hacer. No podemos seguir así”.

Si el dueño del comercio está en la caja, esperan que termine el turno de la mañana y van caminando hasta la parada del colectivo hablando de lo que les pasa. No son todos, pero sí son muchos los empleados que no la están pasando bien en un mes especialmente esperado para el sector como es diciembre y las Fiestas que llegan.

El calendario corre y las mesas de Navidad y Año Nuevo esperan: hay tensión en las calles y detrás de las vidrieras también. “Si hablo, el dueño me echa”, le dice una empleada de comercio tucumana a este diario, después de que un grupo de autoconvocados se movilizó pasadas las 13 por la calle 25 de Mayo “buscando nuestros derechos, una mejor calidad de vida, tener un horario corrido”.

“Estamos realizando el trabajo que no hace el gremio, remendar lo que no hacen ellos. Firmaron algo turbulento como el regreso al horario anterior cuando no tenían la autonomía de tomar decisiones sin consultarnos. Acá hay chicos que no tienen ni voz ni voto. Por eso usamos máscaras en la marcha. Le tenemos miedo al empleador”, se sincera.

“Hay situaciones que trascienden a nuestras tareas y si decís que no, te miran mal. Por ejemplo, si estás libre, te mandan a que les pagués las cuentas o a hacer la cola en el correo. Te tratan como cadetes. Y si nos pasa algo en la calle, ¿qué ART te cubre si estás haciendo un trámite personal para el dueño? El 60 % de los empleados estamos en negro y para ello hay complicidad de varios sectores”, indica la joven, luego de la marcha que fue fuera del horario de trabajo, entre la brecha que tanto malestar genera: entre las 13 y las 16, cuando las persianas vuelven a levantarse para el turno tarde.

“Los empleados no pueden ir a una marcha. Si levantamos la voz, nos echan. Marchamos a esta hora, pero le estamos quitando el tiempo a nuestra familia. Por eso la mayoría de los chicos que fueron a la marcha se quedaron. Durante la protesta, vimos salir de Casa de Gobierno a la ministra de Salud, Rossana Chahla. Nos topamos con ella, dialogamos. No la podemos eximir de algo así: si bien hay una meseta de casos, estamos expuestos al mayor foco que es el transporte público: ¡viajamos cuatro veces por día!”

Si bien hay un proyecto de volver al horario corrido de 9 a 17, ahora depende de la votación de los legisladores: “Los legisladores traban relaciones con los comerciantes y hay que esperar. La excusa para no volver al horario corrido es que los comerciantes dicen que aumentaron del 30% al 40% las ventas, lo cual no es así. Estamos vendiendo lo mismo que el horario corrido. Después te vienen con argumentos como altas temperaturas: las principales capitales hacen horario corrido, estamos estancados en el tiempo”.

“Otra cosa que nos tiene mal a los empleados es que al mismo empleado lo hacen trabajar por 12 horas: le pusieron ‘optativo’, pero es muy delgada la línea. Si decís que no, de vuelta la mala cara y tu trabajo en riesgo. Se aprovechan de la necesidad de la gente. Te dicen: ‘Si no te gusta, hay 200 detrás tuyo, vos fijate’. Un empleado de comercio tipo trabaja de lunes a sábado de 9 a 13 y de 17 a 21: debiera cobrar 40 mil pesos, pero como nos negrean nos pagan 20 mil o hasta 15 mil”-

“No queremos recibir un plan social, no queremos ser una carga más para el Estado, queremos trabajar dignamente. El sindicato no nos representa: después de 30 años hay un opositor, Omar Albornoz. Creo que se están formando otras listas pero no puedo dar nombres porque no están oficialmente presentadas.  ¿Será que antes no había democracia? En febrero son las elecciones, pero más allá de los nombres, tienen que saber los comerciantes que así no nos alcanza. Que merecemos vivir dignamente. Como todo el mundo, ¿o no?”.

Fuente el tucumano

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