En este homenaje en el recuerdo evocamos a Ricardo Víctor Ruiz, que en realidad era su verdadero nombre, quién había nacido en Palermo Viejo, un 28 de julio de 1914, fue una famoso cantor nacional de notoria trayectoria. Hijo de Ricardo Ruiz García y Bernarda Pizarro, pasó su niñez en la calle Guatemala, en el barrio de Palermo Viejo.
En el año 1935, siendo muy joven, es contratado por Francisco Canaro para cantar en su obra musical Rascacielos. Su registro de tenor, su afinación y su delicado decir fueron virtudes que apreció el maestro Osvaldo Fresedo para convocarlo, aunque fuese solamente para un reemplazo de su cantor Roberto Ray, en ese mismo año. También hizo su primera grabación: “Canto Siboney”.
Recién en 1939 se incorpora definitivamente a la orquesta, constituyéndose junto a Ray, en los dos cantores más representativos de Fresedo. Ningún otro pudo desplazarlos.
Estuvo casi tres años y grabó 28 temas más, entre los cuales sobresalieron el bellísimo tango “Vida querida”, de Lalo Scalise y letra de Juan Carlos Thorry, y “Rosarina linda”, de Osvaldo y Emilio Fresedo, que luego repetiría especialmente invitado por el maestro, en 1961. Fue su etapa de esplendor y de fama que no se volvería a repetir en el futuro.

En los primeros años de la década del 50, en todos los cines de la Capital y del Gran Buenos Aires, antes de la proyección de la película, había un número vivo. Era una actuación obligatoria que se había establecido para dar trabajo a los artistas. La misma era a veces muy mal recibida por el público que casi siempre les faltaba el respeto. Le pasó a Fiorentino en el cine Edison, por ejemplo, del barrio de Liniers y en otra ocasión a Héctor Palacios en el General Belgrano de Ramos Mejía, humillados por la gente y tuvieron que seguir cantando hasta el final.
“En el verano del año 1957, había un cine el Metro, en la primera función de la tarde y en el momento del número vivo, apareció un señor alto, con el saco arrugado, que antes de hacer su ingreso al centro del escenario, había dejado un portafolio en un costado. Era el cantor Ricardo Ruiz. El hombre había hecho un alto en su trabajo cotidiano para ganarse unos pesitos”.
Se inició profesionalmente como cantor de radio en el famoso programa Chispazos de Tradición, que dirigía Andrés González Pulido, donde actuaba y cantaba. Después con la compañía de Arsenio Mármol, en el programa Estampas porteñas en 1934. Luego trabajo en la Embajada del Tango, junto a Carlos Dante, Mario Bustos, Jorge Váldez y Alberto Moran.
En 1939 junto a Ray y a Carlos Mayel, se convierten en sus cantores exclusivos de la Nueva Orquesta Típica Argentina. Con Fresedo interpretó el popular tango Cuartito azul, estuvo casi tres años junto a él, grabó 28 temas más. En 1942, se desvincula de la orquesta junto a la mayor parte de los músicos y participa en la formación de la Orquesta Típica Argentina que se había armado para actuar en la película La cabalgata del tango, escrita y dirigida por Juan Francisco López, “Lopecito”

En la década del ’40 se había incorporado a la orquesta de Gabriel Clausi que lo llevó a Santiago de Chile, viajando también el cantor Héctor Insúa. Allí permanece un tiempo actuando y vuelve al disco registrando un tema: “Música en tu corazón”. La relación con el director no terminó del todo bien y tuvo que volverse.
De regreso en Buenos Aires, en el año 1947 integró la Orquesta Típica de José Basso, siendo posteriormente reemplazado por Oscar Ferrari con quien haría un notable dúo con Francisco Fiorentino. Sus compañeros fueron Julio Ahumada, Eduardo Rovira, Mauricio Misé, Rafael del Bagno y la otra voz era Ortega del Cerro, que luego fue sucedido por Francisco Fiorentino.
Vuelve a Chile en el verano del 48 para hacer la temporada en el Casino de Viña del Mar con la orquesta de Clausi. Viaja junto al violinista Antonio Rodio. En esa ocasión graba seis temas: “Despacio buey”, “Ay Aurora”, “Como tú”, “Y la perdí”, “Barrio reo” y “Castillo azul”.
Cuando se reincorpora a la orquesta de José Basso hace dos grabaciones para el sello Victor que nunca fueron editadas comercialmente: “Sentimiento gaucho” y “Dos que se aman”, esta última a dúo con Fiorentino. Unos meses después Basso ingresa al sello Odeón y Ruiz hace dos discos en cuyos acoples canta a dúo con su compañero de orquesta, corría el año 1949. Tuvo un paso rápido por la orquesta de Ángel D’Agostino en 1953 y graba el tango “Cascabelito”.
En la década de los 50 hizo presentaciones en antiguos cines, boites y bares porteños, entre 1959 y 1962 trabaja en la primera orquesta de Atilio Stampone. Al año siguiente vuelve con Clausi y hace tres temas para el sello Chopin, propiedad del bandoneonista.
Los tiempos felices del tango estaban llegando a su fin, cada vez resultaba más difícil para los artistas llegar al disco, la música ciudadana está siendo desplazada por otros ritmos foráneos y nuestro cantor como muchos otros, iban perdiendo el mercado discográfico y del espectáculo en general.
No obstante, ya con alguna declinación en su voz, ingresa en la primera orquesta de Atilio Stampone, con la que vuelve a grabar entre 1959 y 1962. Y al año siguiente vuelve con Clausi y hace tres temas para el sello Chopin, propiedad del bandoneonista. Luego seguirían una serie de grabaciones con diferentes formaciones de Oscar de la Fuente, Jorge Dragone, Roberto Prando, Roberto Pansera, también hizo un tema con la gran orquesta del maestro Argentino Galván, su antiguo éxito “Vida querida”.
Ya no actuaba pero como los viejos futbolistas que no se resignan al retiro, siguió con esta serie de grabaciones que no tuvieron mayor trascendencia, para seguir sintiendo el gustito al vestuario. La verdad que a uno le gusta recordarlo en su momento de gloria junto a Osvaldo Fresedo, cuyo ciclo hubiera bastado para tenerlo en la consideración y el reconocimiento de los que amamos el mejor tango.
Falleció el martes 20 de abril de 1976 en el Barrio porteño de Belgrano a los 61 años de edad.
Ing. Aldo O. Escobar



