Hace ya dos décadas, Lucía Galán conoció a Yvon y Maryvonne Dray, un matrimonio francés que sufrió la pérdida más dolorosa: su hija Karine, de 21 años, murió en un accidente de tránsito en México. Inmersos en el dolor, furiosos con el destino, llenos de preguntas sobre cómo sería la vida sin su hija, llegaron a la técnica electrónica de la transcomunicación instrumental, una forma de conectarse con “el otro plano de la existencia”.

La integrante de Pimpinela se interiorizó sobre este método y hace años que se comunica con personas que ya no están en el mundo físico, según contó en el programa Pampita Online. “Se utilizan elementos científicos, como computadoras, grabadores, cintas, donde a través de un sonido base aparecen mensajes de los seres queridos. No es espiritismo, ni brujerías. Yo los escuché, hasta tengo un mensaje en mi celular de un amigo del alma que falleció hace dos años y dice ‘volveré'”.

Lucía es una gran promotora del grupo “Viaje hacia la luz”, que todos los primeros sábados de cada mes reúne a casi 40 personas interesadas en buscar algún tipo de alivio -el que sea- para sus pérdidas. Esta asociación la lideran Noelia y Luis Mariani, que conocieron la historia del matrimonio Dray gracias al programa de Susana Giménez, después de una muerte trágica: la de Luis, su hijo, en enero de 1995.

“La muerte no existe, es una continuación de la vida en otro plano, aunque la gente todavía no está acostumbrada a esto. Comunicarse con el más allá es de todos los tiempos, pero el espiritismo no aporta pruebas. Nosotros podemos demostrar que a través de una grabadora se puede dialogar con nuestros seres queridos”, contó el matrimonio en el living más famoso, dos décadas atrás.

¿En qué consisten las transcomunicaciones? Con un equipo electrónico (grabador tipo periodista, celular, tablet, computadora) y una fuente de soporte sonoro (como la canilla de agua o ruido de la TV) se intentan captar mensajes de los seres queridos. A veces llegan con su misma voz o con la voz cambiada, con palabras aisladas, nombres, monosílabos. El ejercicio es enunciar tres preguntas breves y dejar un minuto y medio de silencio para esperar la respuesta. Lo más difícil, aseguran, es la etapa de la escucha, que requiere “aprendizaje y educación del oído” para distinguir ruidos ajenos del ambiente de un mensaje “paranormal”.

Sólo aquellos intentos basados en el amor podrán abrir el canal de comunicación con ellos (Técnicas de TCI)

Noelia y Luis recibieron el primer mensaje de su hijo a tres meses de haber incursionado en la TCI. “Era una voz muy débil, casi un susurro: ‘Soy yo’. No había ninguna duda, con esas palabras se anunciaba Luis cuando llegaba a casa. Desde ese momento y sin dejar de manifestarse, sus mensajes nos iluminan el alma y nos traen paz, esperanza”, cuenta el matrimonio en su sitio web.

La transcomunicación está destinada a “cualquier persona sin ninguna capacidad especial. Recomendamos enérgicamente hacerlo con el único propósito de saber que nuestros seres de luz siempre están, no nos abandonan ni nosotros a ellos“, concluyó.

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