La fiscal Daniela Dupuy solicitó este martes una condena de 10 años de prisión para el pediatra del Hospital Garrahan Ricardo Russo, quien se encuentra acusado de producción, tenencia y distribución de pornografía infantil. Está previsto que la sentencia se dé a conocer este miércoles.
Durante su alegato, la fiscal pidió que Russo sea inhabilitado para ejercer de por vida. Además trascendió que la funcionaria judicial logró determinar que hubo 1.500 víctimas.
Por su parte, la abogada que representa al hospital, Susana Ciruzzi solicitó una condena de tres años de prisión, pero al igual que la fiscal pidió la inhabilitación permanente.
En los alegatos finales, luego de la declaración de 38 testigos, la fiscal Dupuy manifestó “la certeza y la comprobación” de que el acusado compartió en la red eMule 336 archivos de explotación sexual, entre el 8 de agosto de 2018 al 22 de noviembre del mismo año y con más de 1500 víctimas menores de edad. “Russo dice que fue un error. Ningún error. Lo hizo conscientemente. Se puede enviar 1, 2 o 3 archivos pero no 336 archivos”.

También se refirió a las fotografías que le tomó su teléfono celular a pacientes gemelas de 9 años, el 24 de noviembre de 2015 desde su consultorio del Garrahan y a otras imágenes encontradas en la tarjeta de memoria de la cámara fotográfica, fotos tomadas en la playa. Todo este material, según la fiscal, demuestra la producción. En total, la representente del ministerio público fiscal habló de “1069 fotos y 404 videos”. En consecuencia, pidió una condena de 10 años de prisión, además de que el pediatra vuelva a la cárcel hasta que la sentencia quede firme y que sea inhabilitado de por vida para ejercer la medicina.
La abogada María Susana Ciruzzi, del Consejo de Administración del Hospital Garrahan coincidió con esto último, aunque solicitó una pena mayor. “El monstruo esta adentro y no lo sabíamos (…) Señor juez le pido que por nuestros niños y por la comunidad pediatrica, haga justicia”, dijo a su turno.
Russo respondió apelando a su trayectoria laboral: “Todo esto no forma parte de mi vida. Yo me dedicaba a otra cosa; a la medicina y a mi familia. Este proceso fue amplificado y tergiversado de una manera desproporcionada, irresponsable, casi demencial. No puedo entender cómo alguien puede considerar que en un ambiente médico de un hospital público, lleno de padres y pacientes, pueda producirse pornografía”.
“Todo este proceso ha causado daños en personas e instituciones. Estoy convencido de que todavía puedo ser útil para la sociedad. Tengo fuerzas para seguir adelante; me la brindan mi familia, mis amigos, mis colegas y mis pacientes que me impulsan. Y por supuesto, tengo la convicción de que soy inocente”, agregó.


