“¿Periodismo en crisis?”, entrevista a Pablo Morosi

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Pablo Morosi se graduó como periodista y licenciado en Comunicación Social en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó en distintos medios platenses y presidió la cooperativa de trabajo de periodistas El Atajo. Fue durante quince años corresponsal en esa ciudad del diario La Nación y colaboró en otros medios, como los diarios Página/12 y Perfil y las revistas Crisis y La Pulseada. Es autor de varios libros y es docente en periodismo en las universidades de La Plata y Quilmes.

Morosi dialogó con Ventana del Norte acerca de la actualidad del periodismo en nuestro país y nos manifestó sus puntos vistas.

¿Está en crisis el periodismo en Argentina?
Creo que hay dos tipos de crisis que atraviesa, una tiene que ver con una crisis que es mundial y puso al periodismo en un verdadero tembladeral en relación a cuál va a ser el formato o la plataforma que el periodismo va a utilizar para que la gente busque información para sus vidas, para desarrollar tareas cotidianas, para entender qué es lo que pasa, conocer las novedades de las ciencias y de la política, del deporte, el espectáculo y la cultura. Hay un desplazamiento de la información hasta formatos que aún no está definido y no se sabe cuáles son los que van a utilizar la gente.

El consumo prioritario de información se produce a través de las redes sociales y no de los formatos tradicionales, como el diario gráfico o la televisión que tiene una penetración muy grande. La información circula de una manera distinta, entonces puso a todas las empresas periodísticas en una búsqueda y al desarrollo de determinar cuáles son las plataformas en que el periodismo va a trabajar.

Yo creo que en ese tembladeral, en esa crisis, está claro que la sociedad no puede dejar de prescindir del periodismo o mejor dicho que pueda prescindir de la información, y porque la misma como elemento de poder en las sociedades desde la antigüedad es un elemento que otorga justamente, que valga la redundancia, poder.
Un pueblo que no tiene información es una comunidad que va a tienta, que va ciega y la guían para donde quieren, por eso la información es tan importante.

¿Llegaron las redes sociales para solucionar un poco el problema que tenía la llegada del periodismo al público o para como se dice vulgarmente “embarrar la cancha”…?

Y bueno, un poco de las dos cosas, yo creo que es un proceso que se va a ir decantando. La gente se va dar cuenta sola de los espacios donde hay una manipulación y cuáles son los medios de prensa genuinos en donde circula información verídica.


Pienso que para el periodismo en un primer momento, las redes fueron una bocanada de aire en relación al fortalecimiento de un feedback necesario entre lo que produce un medio de prensa y lo que recepciona la gente.

Hay que acordarse que hace 15 años o quizás menos, la única manera en que la audiencia de una radio, o un televidente, o un lector de un diario para opinar o para aportar incluso información, era una carta de lectores y con suerte si le publicaban.

Hoy el periodista tiene que cuidarse en la producción de su propio trabajo, en el chequeo de la publicación porque hay mucha gente observando y con capacidad de poder replicar o rectificar la información que se publica, entonces eso para mí es beneficioso.

No creo que sea bueno que el periodismo nunca se rectifique, porque no existe nadie en una actividad humana que no se equivoque.

Yo creo que el gran desafío del periodismo es mejorar sus prácticas, mostrar que la información que produce sean de mayor calidad y rigurosidad, que las que se encuentran en las redes sociales, ya que está pensada para el interés público y no para el interés de una persona o un sector.

Si el periodismo logra que esa diferenciación sea percibida, eso significa ponerse a trabajar, creo que va a encontrar un espacio para vencer esta epidemia de noticias falsas.

Es la usina de rumor, instalado en las redes que se transforman en noticias falsas cuando somos los periodistas los que las replicamos, puede ser también por ejemplo un youtuber o alguien que la gente sigue mucho y que replica una información sin chequearla o sin tener conocimiento de que es verdadera.

Mucha gente observa un rumor, una información a través de las redes sociales, lo primero que uno le aconseja al público es ir a un diario confiable; y saber que se replican también en esos medios de comunicación confiables. La verdad dejan de lado la honestidad de aquel medio que replica algo falso…

A mí me parece una falla desde que empezó el fenómeno de la virtualidad aproximadamente desde 2010 y comenzó a circular información de manera alternativa con los medios.

Desde ese momento los periodistas hemos estado muy metidos en el gran problema que tienen las empresas periodísticas, que es ver donde estaba el negocio. Si ya no estaba en el diario de papel cómo iban a hacer para trasladar la publicidad al formato digital.

Creo que los periodistas nos embarcamos en ver cómo se conseguía el “click”, eso nos dejó de hacer percibir y trabajar como profundizar mejor las prácticas periodísticas. Como trabajar con mayor rigor y profundidad, lograr que frente a una audiencia mucho más interactiva nuestros materiales no puedan ser replicables, porque están bien confeccionados, bien chequeados y tenemos un método de trabajo que no puede tener cualquier personas en las redes.

Este es nuestro gran salvoconducto de sobrevida y estamos “pifeándolo”.

También tenemos en nuestro país una crisis que tiene que ver con el rol político del periodismo y que fue inaugurada con el kirchnerismo. Cuando el kirchnerismo puso sobre el tapete el rol político de la prensa y empieza a poner comisiones a los grandes medios por cuestiones vinculadas al poder y los negocios. Ahí ocurrió que la prensa quedó en una vidriera en donde el periodismo “inobjetable” empieza a ser mirado de reojo, con sospechas, con dudas, por parte del propio público, y yo creo que esa es la propia crisis derivada de la política.

Como docente de periodismo, los alumnos… ¿te preguntan si existe el periodismo independiente? ¿crees que existe?

Yo creo que sí, es un faro, es un lugar hacia donde hay que dirigirse. Después están los condicionantes como en cualquier otra actividad humana. Yo preguntaría, si existe la justicia independiente o si existen métodos independientes en la ciencia que sean ajenos a contaminarse con cuestiones políticas. Me parece que en cualquier actividad profesional tiene por un lado subjetividad, pero al ser una disciplina el método está pensado justamente para que todas esas desviaciones que te da la subjetividad intenten ser objetivadas. Creo que hay una tarea que es siempre tener una postura de independencia, frente a los poderes políticos y económicos, incluido el de la propia patronal. Un buen periodista debería poder desarrollar su trabajo hoy en Página 12, La Nación, Clarín, Diario Argentino o en cualquier lado. Eso no está ocurriendo y no habla bien del ambiente o del sistema periodístico, en donde no se prioriza la persona que trabaja en función de ese horizonte sino que se prioriza la mirada política. Creo que eso es otra parte de la crisis en la que estamos viviendo.

¿Esta crisis es solo en Argentina o es de todo el periodismo internacional?

Yo creo que las redes han hecho abrir los ojos a las audiencias de una manera diferente, hay que estar mucho más atentos en correr ese velo de lo “inobjetable”.
Pero también creo que hay una responsabilidad nuestra de sostener un lugar y un espacio profesional.
Una cosa es que la gente observe y tenga más información, que haya la posibilidad de encontrarnos con una mirada que cuestione nuestro trabajo y otra cosa son las cuestiones de operaciones o de maniobras, de trabajo tendencioso, que aclaro no es el periodismo militante, son cosas distintas. El periodismo militante existió siempre, solo que hoy lo tenemos inserto en los medios comerciales.

¿Qué es lo peor? ¿el periodismo militante que está hablando desde un lugar ideológico o aquel que es evidente que habla desde un lugar ideológico, pero dicen ser independientes?

Bueno, eso es una falsedad, una defraudación, pararte frente a un público y contarle todo un método de trabajo, una historia, todo lo que se pudo averiguar de un tema, un hecho y cerrarlo sin blanquearlo al público me parece un error.

Una de las cosas que debería cambiar es que el periodista le cuente a la audiencia cómo obtuvo esa información que le está brindando. Esto no significa revelar las fuentes, pero sí lo que se pueda mostrar los pasos y el esfuerzo que el periodista hizo para conseguir esa información.


No es lo mismo recibir una gacetilla y contarla que indagar y tomarse unos días para ver diferentes fuentes, mirar la contracara, analizar un tema, buscar la información de archivos, donde hay una acción proactiva del propio periodista que tiene que ser contada y que le da el valor a esa información que uno consiguió.

El gran punto es una baja en la calidad profesional del periodismo, esto corre para la capacitación que los propios medios realizan, para los lugares de formación del periodismo, para los sindicatos que al no reclamar condiciones de trabajo hace que uno trabaje aceptando cualquier condición, lo cual limita la calidad del trabajo que uno realiza. Es un conjunto de cosas complicadas, es un momento complejo que merece un gran esfuerzo por parte del periodismo.

Sería adecuado ponernos a pensar en las mejores prácticas más que pensar en cómo ayudar a los dueños de los medios para resolver su ecuación. Porque sabemos que cuando no resuelven la ecuación los primeros que caen son los laburantes.

En esta crisis social el periodismo no puede estar ausente de todo lo que sucede a su alrededor…

Es muy importante el rol del periodismo en este contexto en el que se discute si solo hay que dar el parte de prensa del gobierno respecto de la cantidad de casos o si hay que investigar. Hay que salir, si se puede salir o no, y enfrentar los riesgos sanitarios que implica salir a la calle.

Hay una cantidad de interrogantes planteados y que nosotros tenemos que empezar a sacar en limpio; cuál es nuestro rol en este contexto, tan complicado. Que aporte le puede hacer el periodismo para que la gente sepa lo que está pasando. Me refiero desde hace cuantos meses que aconsejamos el lavado de manos, hasta la discusión de si hay que usar barbijo. Habría que rebobinar un poco lo que se va diciendo, las idas y vueltas, y el rol que juega el periodismo en ese contexto. Si realmente estamos aportando o estamos haciendo más ruido del que debería haber.

¿Cuál es el consejo para los alumnos que van a estudiar periodismo?

Que lo sientan, que sientan una necesidad por hacer un aporte y es un servicio para la comunidad.

Que uno no debe pensar, como ya se ha desfigurado en la política, que es la sociedad la que debe estar al servicio nuestro, por ser periodistas. Pienso que eso le ha hecho mucho mal al periodismo, lo ha puesto en un lugar de discutir cosas que no son útiles para la mitad de la gente que está bajo la línea de pobreza.

Ya no existe el periodismo para una cierta clase media, hoy la mayoría de la población está en una situación muy difícil. Yo digo que tienen que entender que el periodismo tiene que tener vocación de servicio, tiene que armarse para enfrentar un montón de dilemas éticos que van a encontrar. Pero les puedo asegurar que al mismo tiempo el periodismo se nutre de una manera para entender al ser humano y creo que no hay otra actividad que permita eso.

Escuchar las razones de un criminal, de un premio Nóbel, de un médico, un enfermero, de un trabajador social, de una persona despreocupada, de un presidente, te acerca a entender la condición humana y eso te da un crecimiento personal que creo que no te lo da ninguna otra actividad.

Y me parece que entender y ayudar a entender a los demás es una gran tarea, es muy importante.

Julio Vega Guzmán

Ventana del Norte