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PASCUAL CONTURSI

Pascual Contursi nació un 18 de Noviembre de 1888 en Chivilcoy, una pequeña ciudad rural  ubicada a 164 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y a los pocos años se trasladó con su familia a esta última ciudad donde se instalaron en el humilde barrio de San Cristóbal, fue un conocido dramaturgomúsico y letrista de nuestro tango. Ya de jovencito tallaba madera con bastante habilidad.

En su adolescencia escribía poesías y cantaba, acompañándose con guitarra, temas que componía. Trabajó como vendedor en una zapatería, donde tuvo como compañero a Pascual Carcavallo que con los años se convertiría en un conocido director de teatro y empresario teatral.

Hacia 1914, se radicó en Montevideo donde comenzó a componer letras para tangos que no las tenían y a cantarlas en público. La innovación consistió en que muchas de estas letras contenían el relato de una historia, generalmente vinculada temas sobre los cuales ya habían escrito cultores de la poesía urbana como por ejemplo Evaristo Carriego.

En la capital uruguaya Contursi cantaba en lugares como el cabaret Moulin Rouge de propiedad de Emilio Matos, padre de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, compositor de La Cumparsita y al finalizar sus actuaciones pasaba el sombrero ya que el único ingreso por su trabajo era lo que le entregaba el público.

Trascendiendo a las letrillas livianas y picarescas del tango primitivo, Contursi, radicado por entonces en Motevideo, la capital del Uruguay, estableció entre 1914 y 1915 las nuevas coordenadas poéticas del género, que incluyeron como particularidad en algunos casos el relato de todo un argumento, desarrollado en unos pocos versos.

Entre 1914 y 1917 le puso letra a varios temas entre ellos tenemos “El flete” de Vicente Greco, a “La biblioteca” y a “Don Esteban” de Augusto P. Berto, a “Vea … vea …” de Roberto Firpo, a “Matasanos” de Francisco Canaro, a “De vuelta al bulín” del pianista José Martínez, a “Ivette” de E.Costa y J. A. Roca y a “El Cachafaz” y a “Champagne” tango de Manuel Gregorio Aróstegui. También compuso “Flor de fango” sobre la música de El desalojo de Augusto A. Gentile y “Pobre paica” sobre la música de “El motivo” de Juan Carlos Cobián.

En 1917 Contursi aprovechó una actuación de Gardel en Montevideo para acercarle su letra de “Lita”, sobre el tango de Samuel Castriota, que el cantor interpretó en el teatro Urquiza de esa ciudad y luego en el teatro Empire de Buenos Aires, grabándolo el mismo año ya incorporado a su repertorio. En general, la relación con Gardel fue clave en la proyección de Contursi, porque halló así al óptimo intérprete de sus obras.

Elías Alippi, que tenía a su cargo la puesta en escena del sainete “Los dientes del perro” de José González Castillo y Alberto T. Weisbach tuvo la idea de presentar en escena un cabaret con la actuación en vivo de la orquesta de Roberto Firpo, que era la mejor del momento, ejecutando tangos y a propuesta de Gardel, de quien era muy amigo, incluyó al tango de Castriota y Contursi ahora con el nombre de “Mi noche triste” que cantaba Manolita Poli, una actriz de 19 años, hija de padres zarzueleros. ​

El suceso de su tango impulsa a Contursi a regresar a Buenos Aires, donde se dedica de lleno a la creación teatral, en colaboración con otros autores exitosos del momento. Produce así una serie de sainetes y piezas atractivas para el público, pero que no perdurarían. En los argumentos de las obras intercalaba tangos de su autoría.

El 20 de abril de 1918 en el teatro Esmeralda (llamado luego teatro Maipo) se estrenó el sainete que se mantuvo toda la temporada y fue repuesto al año siguiente. El factor principal de tal éxito fue la incorporación del tango a la pieza teatral y, en especial, el aplauso que el público brindó a “Mi noche triste”. 

Si bien este no fue el primer tango canción, hay consenso en considerar que por la trascendencia que tuvo su estreno marcó el inicio de una nueva etapa del género. El tema de “Mi noche triste” del hombre que lamenta el abandono de la mujer (en el caso, presumiblemente una prostituta que dejó a su proxeneta) ​ fue retomado por Contursi en otros tangos, como en “De vuelta al bulín” y “La he visto con otro” y la situación inversa de la mujer abandonada en “Ventanita de arrabal” y “El motivo”.

La letra de tango fue su creación, y con ella convirtió al tango en la canción sentimental de Buenos Aires. Le introdujo temas humanos de validez universal la nostalgia, la melancolía, las frustraciones del amor, la ambición, la codicia, la decadencia y la injusticia, aunque su universo específico fuera el de la vida prostibularia, con sus rufianes y rameras. 

En aquellas primeras décadas del siglo XX, el aluvión inmigratorio había traído a centenares de miles de hombres solos, que alimentaron un enorme mercado del sexo.

Tal el caso de “De vuelta al bulín”, que escribió en el año 1914 sobre notas musicales del pianista José Martínez. Contursi solía adosarles letras a tangos instrumentales de esa época, posteriormente identificada como la Guardia Vieja.

Pascual Contursi y su hermano José María

Hay cierto consenso en considerar a “Mi noche triste” como el primer tango canción, aunque de hecho no lo fue. Sin embargo, por su hondura, por la audacia de sus metáforas y por el perfecto encastre de los versos en la música tuvo la virtud de ser el heraldo de una nueva época para el tango. 

Contursi viajó a Europa en 1927, para residir sucesivamente en España y en Francia. Recién volvería en 1932 a Buenos Aires, pocos días antes de morir, en un patético regreso, perdida la razón, la verdad que un problema mental bastante grave lo obligó al urgente regreso. Por eso, en el barco en que regresaba a nuestro país, estuvo encerrado todo el tiempo contra su voluntad, en su camarote, por orden médica, años antes había adquirido una enfermedad venérea, que fue la causal de su locura.

Gardel fue uno de quienes en París se encargaron de repatriarlo. En esa ciudad había escrito en 1928, con música de Juan Bautista Deambroggio (Bachicha), uno de sus tangos más conmovedores: “Bandoneón arrabalero”, que muestra, quizá como ninguno hasta entonces, la profunda relación afectiva entre dos abandonados, un hombre y un fuelle.

Pero Pascual Contursi, que con sólo 43 años nos dejaría para siempre, no sólo escribió “Mi Noche Triste”, sino también “Ventanita de Arrabal”, “Bandoneón Arrabalero” y tantas otras, en varias de las cuales definía en pocos versos la soledad personal, cuando es forzosa, como si dijese en forma de aforismo, que “de la soledad no se huye… porque se lleva…”
Contursi fue realmente un creador y un visionario, donde murió internado en el Hospital de las Mercedes, un establecimiento de salud mental, el 29 de mayo de 1932. 

En cuanto al tango, él vio más que sus contemporáneos. Lo que no pudo ver, fue su propia grandeza. Y su muy breve ciclo vital, trae a mi mente este aforismo: “La creación no siempre necesita años. Pero siempre necesita… talento”.

Un hijo suyo, José María Contursi, “Katunga” de quién hicimos su reseña hace 2 semanas, fallecido también en mayo, como su padre, pero 40 años después, en 1972, también dio muestras de talento, en sus poesías. Solo me resta decir que por ejemplo los chinos tienen un refrán que dice: “El fruto suele caer cerca del árbol”. Y con Contursi, padre e hijo, se ratifica.

Ing. Aldo Escobar

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