Un luchador incansable de la vida, que desde muy niño tuvo que pasar por muchas dificultades. Tuvo que vencer y saltar muchas barreras para no perder el norte de su vida. Se llama Osvaldo Augusto Fonio, nació el 5 de marzo de 1987, para los amigos y familiares simplemente “Ova”, actualmente tiene 33 años, es papá de una nena llamada Pilar (11) y convive con su novia Florencia. Ova es estudiante de Educación Física, triatleta de alto rendimiento y comerciante de una dietética. La misma cuenta con alimentos para hipertensos, diabéticos, intolerantes a la lactosa y cualquier persona que desee cambiar sus hábitos. Se define como un “Vencedor aficionado”. Fonio dialogó con Ventana del Norte y estamos convencido que a pesar de su juventud su historia vale la pena contarla.
¿Cuándo comienza tu historia de vida?
Mi historia comienza a mis 11 años, hasta esa edad fui un chico con una familia hermosa, un padre trabajador y una madre docente. Dos hermanos Leo (9) e Iván (7).
Por una circunstancia de la vida, mi papá tuvo un altercado con un vecino que lo llevó a perder la vida. Con mis hermanos estábamos jugando al futbol y la pelota cayó en la casa de este vecino, ellos discutieron. Con este hecho empezó todo, un día volviendo mi papá del trabajo fue llamado por este vecino y sin mediar palabra lo acribilló. ”Esta persona le pegó un escopetazo delante de mí”.
Era un 8 de agosto de 1998, lo recuerdo claramente porque estaba expectante ya que mi papá me iba a regalar una bicicleta.
Yo presencié todo y fueron secuencias que no olvido hasta el día de hoy. Fue algo que me marcó y lo tengo muy latente.
Ver a un padre morir de esa manera es el límite como hijo.
En cuanto al hombre que mató a mi padre creo que son patologías que uno no comprende pero de las cuáles no estamos exentos en la sociedad.
¿Cómo empiezan a encarrilar la vida después de lo sucedido?
Cuando fallece mi papá comenzó una odisea. En ese momento mi mamá no trabajaba, mi padre era nuestro sostén y tuvo en Tucumán la primera destiladora de aceites esenciales.
Con mi familia pasamos por todas las necesidades, no teníamos gas, luz, nos cortaban porque no teníamos dinero para costear los servicios básicos. Muchas veces no tuvimos para comer y estuvimos así un largo tiempo.
Con mis hermanos fuimos a pedir trabajo en el Hipódromo, donde nos pagaban $5 por caballos bañados y con esa plata podíamos comprar lo necesario, porque nos faltaba de todo.
Luego mi mamá consiguió trabajo como docente y a partir de ahí nos criamos prácticamente solos.

¿Vos te dabas cuenta de que quedabas como el hombre de la casa?
Sí, yo era el que comandaba a mis hermanos, nos repartíamos las tareas, había muchas peleas por supuesto. Doy gracias de que la situación en la calle no era como la de hoy en día. Quizás uno al ser chico no tenía la posibilidad de hacerse tantas preguntas.
Había situaciones en las que era yo el que volvía con plata a la casa y había que comprar azúcar, fideos sueltos, productos de necesidades esenciales y no tomaba dimensión muchas veces de la realidad que vivíamos, era como un juego. Creo que cada cosa que pasa es por algo.
Hoy acepto que me haya pasado todo lo que me sucedió, porque quizás en otra etapa o como están las cosas hoy podría haber terminado mal.
Mis hermanos gracias a Dios están bien y tienen una familia.
¿Qué papel comenzó a tener tu madre en este nuevo escenario que atravesaban?
Los primeros meses mi mamá salió a buscar trabajo para poder costear los servicios de gas, agua y luz.
Nos ayudaron muchos vecinos, conocidos y amigos. Gente que nos ayudó de corazón que jamás me esperé, tengo hermanos de la vida que ya son familia.
Te escucho y siento que no hablas con rencores, ni odios, que sos muy fuerte a pesar de todo lo que tuviste que pasar ¿por qué?
Ese porqué me costó 13 años… Entendí que había que perdonar, perdoné a aquel hombre que mató a mi papá. Esa circunstancia me llevó a curarme, a vivir pleno y tranquilo como vivo hoy.
Yo no quería que una persona me quite mi padre y también mi tranquilidad, mi discernir sobre la vida.

¿Cuándo amanece un día lo ves como un milagro?
Por supuesto, me siento una persona tocada por la varita mágica, la vida me hizo entender lo verdadero, no corro tras lo material, me llenan las personas que amo, el deporte que practico, mi familia, el descanso, el no estar atado a nada. Soy una persona libre.
Entender todo eso me llevó tiempo, lágrimas, soledad, gente que me soltó la mano.
¿Qué le ocurrió a tu mamá más adelante?
Luego de varios años mi mamá se puso de novia con un hombre muy violento que la golpeaba, y nos golpeaba. Lo peor, comían una comida y a nosotros nos daban otra. Esa persona llevó a que mi madre tenga un triste final. Ella se enfermó de un cáncer de útero y falleció a sus 53 años. Cuando algo me sale mal me acuerdo de eso, mi mamá me dio fuerzas. A este hombre que nos maltrató también lo perdoné.
Al año del fallecimiento de mi madre nació Pilar, mi hija. Fue duro no entender en ese momento por todo lo que había pasado. Hoy mi nena es mi mamá, mi hija, mi amiga, mi todo.
Cuando perdí a mis padres creí que ya no estaban más. Me llevó tiempo entender que los encuentro en todos lados, que están presentes siempre.
¿Cuándo te das cuenta que lo tuyo es el deporte?
Mi padre me inculcó el deporte desde muy chico. Empecé distintos deportes pero cuando comencé fútbol en Argentinos Del Norte me gustó y ahí empecé a aprender otros deportes como el tenis, natación, básquet ya que tenía a la vuelta de mi casa a la Facultad de Educación Física.
A los 22 años me comencé a sentir mal, estuve un largo tiempo así hasta que me detectaron mi enfermedad. Un médico me hizo realizar una ecografía de partes blandas, luego me hicieron una biopsia y me detectan un Linfoma Hodgkin. Era como una leucemia pero no tenía la médula ósea afectada sino que tenía afectado los ganglios que son las defensas.
Me detectan este cáncer en estadio 2, es decir, cuando se estaba comenzando a desplegar.
Tuve muchas situaciones límites porque debido a lo que le sucedió a mi madre sabía lo que era pasar por un cáncer, por las quimios y todo lo que generaba.
La quimioterapia te quema y yo sabía que debía pasarlo cada 15 días.
En ese proceso tan duro de hacerse quimioterapia, ¿Quién es la persona que más te acompañó?
Mis amigos, hermanos y hermanas, porque también tengo dos hermanas de parte del primer matrimonio de mi papá. En ese momento me terminé peleando con la mamá de Pilar, me soltó la mano, no tuve la contención y empecé a ir solo a las quimioterapias.
¿Te parecía doloroso que tu novia no te acompañe?
Sí, fue muy duro, porque era la única persona en la cual yo confiaba y necesitaba que me apoye. En ese momento yo no me daba cuenta, pero la que me daba fuerzas era Pilar, ella era el estandarte por el cual yo tenía que seguir viviendo.
¿Cuánto tiempo duró todo este proceso?
Duró aproximadamente un año, porque no eran solamente quimios, después pasé a rayos, a la parte de radioterapia.
¿Cuándo te dieron la noticia de que superaste este cáncer?
La segunda vez que viajé a Buenos Aires, porque me dieron el estudio y no me salía ninguna anomalía en el cuerpo, sabía que estaba curado y volví muy contento a Tucumán.
Durante el proceso no podías trabajar, ¿de qué vivías?
Es verdad, no podía trabajar, pero realice muchas cosas. El médico me aconsejó que haga algo que me guste y que me llene. Me vestí del Hombre Araña y salí a vender globos en la peatonal, a veces los regalaba, porque creo que cuando uno hace algo de corazón, también le devuelven esa energía positiva. Vendí perfumes y realicé diferentes actividades para subsistir. Muchas personas me ayudaron, algunas que ni conozco, hacían rifas o se encargaban del costo del taxi, porque yo salía de la quimio y no podía volver caminando, aunque muchas veces sí lo hice.
¿En el servicio público te hiciste todas las quimioterapias?
Sí, el Subsidio de Salud me ayudó con todo. Creo que si no fuera por ellos no estaría vivo.
¿En qué año superaste este cáncer?
Esto arrancó en el 2011 y en el 2013 ya estaba curado.
¿Hay alguna estadística de cuántas personas se salvan de este cáncer?
Hay dos tipos de linfomas, el Hodking y el no Hodking supuestamente del Hodgkin de 10 personas se curan 7 u 8. El índice de mortalidad es bajo, pero eso depende de muchas cosas, desde el momento en que lo detectan, de cómo se hacen las quimioterapias y también del apoyo de la familia.
¿Cómo empezaste a acomodar tu vida después de este momento tan angustiante?
Cuando me enfermé me di cuenta de muchas cosas. Ahí es donde perdoné al hombre que mató a mi papá, entendí la pérdida de mi mamá, también entendí a las personas que nos maltrataban, fui atando cabos y entendiendo porque me sucedió todo. Cuando me curé, me saqué casi todo lo que me pasó, en ese momento acepté el hambre, el miedo a la derrota, las pérdidas y básicamente abrí mi corazón.

¿De qué pensabas vivir?
Siempre creí en mí, en todo sentido, desde que me quedé solo, hasta proponerme algo. También en ese momento me ayudaron muchas personas, pero no tuve tiempo de pensar en algo, porque a la semana que me dieron el alta, tuve el accidente que me dejó en coma.
¿Cómo fue el accidente?
Tengo uno de mis mejores amigos que ahora es mi compadre, José María, que encontró un trabajo muy bueno, él es mecánico y gracias a eso se logró comprar un terreno y me dio trabajo ayudándolo a construir su casa. En ese momento yo estaba separado de la madre de Pilar y me fui de su casa. Un amigo me prestó su casa en San Andrés y en el fondo tenía un cuatriciclo. Yo saqué el cuatriciclo y me fui desde San Andrés hasta La Banda donde estaba construyendo la casa mi amigo. Ese día hicimos un asado, terminamos de comer y me volví en el cuatriciclo, pero no me acuerdo de nada más, en ese momento fue que tuve el accidente. El hombre que me encontró me contó que agarré una piedra y el vehículo se dio vuelta, me cayó encima y me fracturó una costilla, eso me perforó un pulmón, también me golpeé la cabeza contra el piso y se me hicieron los coágulos en el cerebro, culpa de eso perdí el conocimiento. Me operaron la cabeza para sacarme los coágulos, también el pómulo y la nariz, me indujeron a un coma farmacológico durante 8 días y cuando desperté no sabía dónde estaba. Los médicos dijeron que era muy difícil que yo salga bien, por las secuelas neurológicas que me iban a quedar. Justo cuando yo estuve en coma era la fecha de aniversario de la muerte de mi papá y siempre cuento que tuve un sueño en ese momento, en el que yo subía a un barco y una señora me daba agua, al tiempo pensé que podía haber sido mi mamá. También estaba otra persona sin remera, con pantalón marrón y descalzo, muchas personas me dijeron que podría ser Dios y hubo una tercera persona, un varón, que puede haber sido mi papá. Ahora entiendo que ellos fueron los que no me dejaron morir.
Después de recuperarte del accidente, ¿cómo encaraste tu vida?
Me costó 6 u 8 meses recuperarme, empecé a caminar y aprender el nombre de las cosas de nuevo. Tengo un amigo que trabaja en Arcor y le pedí si me podría recomendar con su jefe, luego me realizaron la entrevista y pude quedar para trabajar en la parte del depósito. Hoy agradezco poder haber entrado ahí, porque estar en el depósito fue como una rehabilitación neurológica no con médicos, sino con la vida misma. Me pude destacar en ese sector y me trasladaron para ser ayudante del fletero, ahí era diferente, porque podía tomar un jugo, veía personas, conversaba con los dueños de los negocios, me fue bien en ese sector y me ascendieron otra vez. Ahora estaba en la parte de promoción y merchandising, tuve capacitaciones y aprendí muchas cosas. Después me pasaron para ser vendedor y eso era como ascender a jefe.
Luego llegó un punto en el que me sentí realizado, sentía que podía dar más de mí y ganar más plata haciendo algo que a mí me gustara. En ese momento ya corría, alternaba el trabajo con el deporte, ya era reconocido como un buen atleta. Por suerte pude quedarme con algo que me gusta, que es la alimentación sana e inteligente. Empecé a vender frutos secos y llegó un momento que ganaba más plata con esta actividad que con Arcor. Los tiempos ya no me daban para buscar a mi hija, ir a correr y hacer otras tareas, así que tuve que tomar una decisión y me fui de la mejor manera de Arcor, y por suerte hoy en día tengo amigos ahí.
En ese momento comenzó mi sueño, me puse de novio con Flor y un día nos sentamos a pensar el nombre y surgió “Vida Equilibrada”, que es mi negocio y fuente de ingreso ahora.
Como deportista, ¿cuál es tu especialidad?
Soy maratonista, pero llegó un momento que correr me quedó chico, porque corría 15 kilómetros, volvía a mi casa y sentía que no había hecho nada. Un amigo me convenció de entrar al triatlón, son tres disciplinas: nadar, pedalear y correr. Primero lo probé, pero ahora ya es un estilo de vida.

¿Qué le dirías, o qué consejo le darías a las personas que están sufriendo algo parecido a lo tuyo?, ya sea un accidente o luchar contra un cáncer.
Hay algo que yo siempre digo, y es que cada uno tiene que ver a dónde quiere llegar, tienen que parar la pelota, sentarse en su casa y tomarse una hora. Preguntarse a dónde quieren estar, qué quieren hacer en su vida, si es feliz con la vida que tiene, qué es lo que te hace feliz, porque creo que de ahí parte todo. Siempre digo que en uno está todo, porque uno se puede enfermar o curar cuando realmente quiere, yo en algún momento sentí que me podría haber dejado morir, quería bajar los brazos y dejar que me mate la enfermedad. Creo que hoy las personas no luchan por sus sueños porque piensan que todo va a salir mal.
A veces la vida nos pone trabas, pero vos no dejas una enseñanza de que siempre hay que seguir adelante, convertir esa traba en un progreso.
Así es, yo siempre digo que todo lo que me pasó lo convertí en un arte, en algo hermoso, porque si hoy, alguien me cruza por la calle, o me ven entrenando, nadie se dará cuenta de todo lo que me pasó. Hoy vivo para ser feliz y hacer feliz a todas las personas que me rodean, yo me considero un agente de cambio, creo que me quedé acá para cambiarle la vida a las personas que se me acercan o que necesitan ayuda.
¿Cuándo arrancaste de nuevo con la carrera de educación física?
Comencé este año por mi novia Flor. Tengo 33 años y quizás uno dice mejor me dedico a otra cosa. Tuve la suerte de que muchas personas se acercaran para que las entrene. Yo salí campeón de triatlón y eso me dio un aval para que las personas se acerquen y me pregunten como hice después de todo lo que me pasó y me piden que los entrene.
¿Cuándo saliste campeón de triatlón?
Fue el año pasado, aquí en Tucumán. También corrí el Campeonato Nacional de triatlón y clasificamos para el Panamericano de triatlón qué se hacía en Formosa, pero no se hizo por la pandemia.
¿Qué le aconsejarías a las personas que tienen una lucha peor que la tuya y no saben cómo salir adelante?
Les diría que luchen, que no se cansen de hacerlo, porque después de todo lo malo llega la felicidad, el amor y el trabajo, pero hay que ser un luchador incansable, porque creo que esa es la evolución.
¿Vos crees que estos son designios de Dios o designios de la vida?
Son mensajes de Dios y mensaje de la vida. Dicen que Dios es amor, entonces si hay amor, está Dios. También creo que todas las personas tienen mensajes, pero pocas los descifran, hay personas que se mueren sin descifrar para que vivió. Yo sé para qué vivo y para que estoy, soy un agradecido a la vida por todo lo que pasé y por lo que vivo ahora.
Ventana del Norte



