Osvaldo Berlingieri fue un gran pianista, director de orquesta y compositor argentino de tango, él nació un 20 de Febrero de 1928, en la zona oeste de Buenos Aires, en Haedo, su nombre real Osvaldo David Bellingieri, su seudónimo El Tano.
En su extensa trayectoria profesional que comenzó a los 15 años en el cabaret Charleston, de La Boca, además tocó música tropical, fue director musical en vivo de la española Nati Mistral y, en materia específicamente tanguera, se amoldó a los diferentes pulsos de Héctor Varela, Edgardo Donato, Lucio Milena, Héctor Stamponi, Emilio Balcarce y Atilio Stampone, entre otros.

Después de estudiar algunos meses en el Conservatorio siguió aprendiendo por su cuenta, escuchando músicos tangueros en los boliches se inició profesionalmente como pianista en el local Marabú en 1944 en la orquesta que acompañaba al cantor Héctor Mauré. Posteriormente trabajó, entre otros, en los conjuntos dirigidos por Emilio Balcarce, Roberto Caló, Edgardo Donato, Joaquín Do Reyes, Domingo Federico, Lucio Milena y Héctor Varela.
También dirigió la Orquesta que acompañó al cantor Raúl Iriarte en una gira por Centroamérica. En torno a los años cincuenta, permanece algunos años de gira por el Medio Oriente con un grupo que hacía música melódica internacional y algunos tangos. Una nueva y fundamental etapa de su vida artística se inició el 24 de septiembre de 1957 en que se une a la orquesta de Aníbal Troilo en reemplazo del pianista Osvaldo Manzi.

En pareja con Leda Verlini desde 1953, a quien conoció en el barco en el que ella viajaba desde su Italia natal y él volvía de una actuación en Bagdad, el músico no ocultaba que su máxima expresión la alcanzó entre 1957 y 1968 como integrante del grupo de “Pichuco”.
Berlingieri permaneció junto a Pichuco hasta mayo de 1968 y en su último período integró el Cuarteto Aníbal Troilo con Ubaldo de Lío en guitarra eléctrica y Rafael del Bagno en contrabajo. En 1968 ese conjunto grabó once tangos y una milonga para la discográfica Víctor. Años después Berlingieri recordaba que Troilo le había sacado algunos defectos que tenía al tocar y que hasta el momento a él le parecían buenos recursos y así aprendió a dar lo mejor de sí, pero sin intentar darlo todo junto.
En forma paralela a su actuación con Troilo, Osvaldo Berlingieri también participó en el cuarteto Los Notables del Tango (con Leopoldo Federico en bandoneón, Leo Lipesker en violín y Omar Murtagh en contrabajo) y en el trío Los Modernos (con el cantor Roberto Goyeneche, el bandoneonista Alberto García y el contrabajista Alcides Rossi.
En ambas llegó al disco, con el trío hizo una docena de registros, de los cuales destacamos: “El guardián”, de García, “Ciudad en gris”, de Berlingieri —dos tangos ejecutados en forma instrumental—, y “Yo te perdono” y “Tamar”, cantados por El Polaco. Con el cuarteto grabó cuatro temas en total: “Ciudad dormida”, que también le pertenece, “Mala junta”, de Julio De Caro, “Contrabajeando” y “Lo que vendrá”, de Astor Piazzolla.
Con el trío grabó varias piezas, entre ellas los tangos instrumentales El guardián, de Alberto García y Ciudad en gris, del propio Berlingieri y los cantados por Roberto Goyeneche, Yo te perdono y Tamar. Los temas registrados con el cuarteto fueron Ciudad dormida, de su autoría, Mala junta, de Julio De Caro, Contrabajeando y Lo que vendrá, de Ástor Piazzolla.
En 1965 formó con Ernesto Baffa un pequeño conjunto que, primeramente fue un trío y más adelante, transformaron en la gran Orquesta Baffa-Berlingieri, con quienes el aporte vocal de Roberto Goyeneche alcanza su mejor época. Por este dueto con Baffa recibió en 1985 el Diploma al Mérito de los Premios Konex en la disciplina Conjunto de Tango / Tango de Vanguardia. Otras agrupaciones con las que colaboró fueron la de Héctor Stampone acompañando a Edmundo Rivero en grabaciones, la de Atilio Stampone grabando con la voz de Goyeneche y la que integró con Leopoldo Federico y el contrabajista Fernando Cabarcos para grabar en el sello Víctor más de 30 tangos.
En los años 1970 acompañó como director musical a la cantante española Nati Mistral en varias giras, incluyendo algunas realizadas por Japón. En esa etapa, cuenta Berlingieri, aprendió de la actriz la verdadera disciplina ya que, pese a la experiencia del músico, ella los hacía estar en el lugar del espectáculo dos horas antes, para poder estar tranquila.
Colaboró con Héctor Stamponi en la orquesta que acompañó en las últimas grabaciones a Edmundo Rivero y, con la de Atilio Stampone, en los discos con Goyeneche.
En 1989 con su propia orquesta, editó un disco compacto, Identificación, con 14 temas, el primero de ellos, una muy buena versión de “Taconeando”.
Pasada la época dorada del género en Buenos Aires, en los 80 fue parte del numeroso elenco de “Tango argentino”, la compañía también integrada por José Libertella, Juan Carlos Copes, María Nieves y Raúl Lavié, por citar solamente a algunos, que impulsó un auge internacional de la música ciudadana y su danza en buena parte del mundo.
Como compositor, podemos mencionar entre otros, los instrumentales: “Ciudad dormida”, “Siempre otoño”, “A mis viejos”, “El resuello”, “Pisciano”, “Compadrita mía”, “Contacto en Buenos Aires”, “Ritual”, “Tiempo imaginario”, “Ciudad en gris”; además de “Tamar”, con letra de Oscar Núñez, “Che Discepolín”, con Héctor Méndez, “Milonga que canta el aire”, con Héctor Negro y “Un episodio más”, con Luis Filipelli
En el Año 1993 , se Volvió a juntar con Ernesto Baffa para un espectáculo llamado ¨Por La Vuelta¨ referido a la vuelta del Famoso y renombrado ¨Baffa-Berlingieri¨ en esta ocasión como trío completando la agrupación el Músico Sergio Paolo en Bajo Eléctrico.
Ya en el siglo XXI formó un nuevo conjunto con los jóvenes músicos Horacio Romo (bandoneón), Pablo Agri (violín) y Daniel Falasca (contrabajo).
En 2005 participó con las grabaciones de Tierra querida y A mis viejos en el álbum Café de los Maestros Vol. 1 y 2 producido por Gustavo Santaolalla que recibió el Grammy Latino al mejor álbum de tango en la 7.ª entrega anual y obtuvo los Premios Gardel a la producción del año y a mejor álbum grupo u orquesta de tango.
Berlingieri no dejó hijos y estuvo en pareja con Leda Verlini desde 1953, cuando la conoció en el barco en que ella viajaba de su Italia natal y él volvía de una actuación en Bagdad.
Osvaldo Berlingieri fue un músico reconocido por sus cualidades artísticas que junto a un sector de admiradores y seguidores de un estilo y virtuosismo que lo ubican en la escuela pianística inaugurada por Osmar Maderna y continuada por Horacio Salgán. Tiene también otro sector que opinan que no tiene el yeite tanguero y de utilizar formas jazzísticas que desnaturalizan al género. Si bien la mejor valoración puede extraerse del propio discurso del compositor, de la mano del investigador de tango Rafael Flores Montenegro en una entrevista realizada en julio del 2008
Fue galardonado con el Premio Kónex 1985 junto con Ernesto Baffa en el rubro Conjunto de Tango.
En noviembre de 2010, después de actuar con su cuarteto en el marco del Festival de Tango de la ciudad de Buenos Aires recibió un homenaje en el Torquato Tasso.
En 2011 fue homenajeado por sus pares en el teatro Veinticinco de Mayo de Villa Urquiza (un barrio de Buenos Aires), en el marco del Festival de Tango de la Ciudad.
En octubre de 2015 fue homenajeado en Córdoba (Argentina) por los músicos D. Falasca, C. Záratte, P. Agri y N. Enrich, la cantante M.Lavalle, el biógrafo Rafael Flores, con la presencia de Leda Verlini.
Con este eximio músico se dividen las aguas de los entendidos y de aquellos que no lo son tanto, pero que disfrutan de nuestro tango.
Para algunos, es un fiel exponente de la escuela pianística inaugurada por Osmar Maderna y desarrollada por Horacio Salgán, tanto por su estilo como por su virtuosismo. Para otros, que no discuten sus cualidades artísticas, carece del yeite tanguero y lo acusan de utilizar formas jazzísticas que desnaturalizan al género
A mi entender, las dos posturas tienen su parte de verdad, pero volvemos al tema de siempre; el gusto de cada uno. Además, es muy difícil simplificar su estilo en una definición absoluta, ya que no es lo mismo el Berlingieri que tocó con Aníbal Troilo, que el que luego hizo binomio con Ernesto Baffa y, mucho menos, con el de los últimos tiempos, siglo XXI.

Horacio Ferrer lo describe en estos términos: «…transparentó desde la primera instancia, la admiración por los estilos de pulsación liviana, propensos a los tiempos más bien rápidos y al abundante dibujo de la melodía, como los de Salgán y Maderna. Sobre esa base fue perfilando su individualidad: una mano izquierda con buen sentido de la conducción orquestal y una mano derecha nerviosa, ligera, inclinada al virtuosismo. Y, en ambas manos, un generoso caudal de ideas, en el que ciertas reminiscencias armónicas de jazz, la ostensible atracción temperamental por el fraseo extremadamente rubato y la facilidad de improvisar sobre la marcha del arreglo…»
Resultaría agotador llegar con su trayectoria hasta sus últimos días, pero podemos testimoniar, que siguió tocando y actuando como si los años no pasaran, deleitando a su público en los más importantes escenarios porteños, expresando siempre, su especial concepción del tango.
Berlingieri murió en la tarde del domingo 8 de Febrero de 2015, a los 86 años, en el sanatorio Colegiales donde estuvo internado desde una semana antes por un problema respiratorio que se adosó a las deficiencias cardíacas que arrastraba desde hacía ocho años atrás.
Tras un breve y fugaz velatorio, sus restos fueron cremados en el Cementerio de la Chacarita y las cenizas, por expreso pedido del músico, fueron esparcidas en el mar, contó el contrabajista Daniel Falasca, uno de los instrumentistas que lo secundó en los últimos años.
Ventana del Norte
Ing. Aldo O. Escobar




