El proceso judicial más importante de la geopolítica actual dio su primer paso formal este lunes en los Estados Unidos. El juez federal Alvin Hellerstein determinó que Nicolás Maduro seguirá detenido en el penal de máxima seguridad de Nueva York hasta la próxima instancia legal. El magistrado fijó la fecha de la nueva audiencia para el 17 de marzo. El ex dictador venezolano enfrentó cuatro cargos graves vinculados principalmente al narcotráfico y al terrorismo internacional.
La defensa en el tribunal
La imagen del líder chavista contrastó con su pasado de poder absoluto. Maduro compareció vestido con una camiseta anaranjada y un pantalón beige, el uniforme típico de los presidiarios norteamericanos. Durante su intervención, se declaró no culpable de las acusaciones. El acusado afirmó ante la corte que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela y denunció haber sufrido un secuestro durante el operativo militar. Incluso llegó a autodefinirse como un prisionero de guerra y un hombre decente. La misma suerte corrió su esposa, Cilia Flores, quien también rechazó los cargos en su contra.
Reacomodamiento político
Mientras la justicia actuaba en el norte, el tablero político se movió en Caracas. El Parlamento instaló a Delcy Rodríguez como la nueva jefa del régimen. La funcionaria, que ocupaba la vicepresidencia desde 2018, asumió el cargo por un plazo de 90 días prorrogables. Rodríguez aseguró que tomaba el mando con honor para defender a los venezolanos frente a la crisis desatada por la captura de la cúpula gobernante.
El plan de Trump y el petróleo
El presidente Donald Trump siguió de cerca los acontecimientos y reveló sus planes para el futuro de la nación caribeña. El mandatario republicano descartó la realización de elecciones en el corto plazo. Trump aseguró que las empresas estadounidenses podrían reconstruir la infraestructura energética de Venezuela en menos de 18 meses. El objetivo declarado fue aprovechar las reservas de crudo estimadas en 300.000 millones de barriles para bajar los precios globales.
Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca no contagió inmediatamente al sector privado. Los ejecutivos de gigantes como Exxon Mobil y Chevron se mostraron cautelosos ante los anuncios. Las compañías citaron las experiencias previas de expropiaciones y la vigencia de las sanciones como barreras para una inversión rápida. Además, Trump lanzó una advertencia final a la nueva administración interina: Estados Unidos intervendrá nuevamente si Delcy Rodríguez deja de cooperar.


