El escenario político internacional vivió un momento bisagra este lunes 5 de enero. El ex mandatario venezolano llegó a los tribunales federales de Manhattan para dar inicio al proceso legal en su contra. La imagen de Nicolás Maduro ante la Justicia norteamericana recorrió el mundo en cuestión de minutos. El convoy de seguridad arribó al edificio judicial poco antes de las 10 de la mañana, hora argentina. Un detalle captó la atención de la prensa global: el líder chavista descendió de los vehículos oficiales con visibles dificultades para caminar y rengueando, producto de una presunta lesión en el tobillo sufrida durante su captura.
Un operativo de película
El traslado desde el centro de detención demandó un despliegue de seguridad inédito. Las autoridades norteamericanas movilizaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, desde la prisión de alta seguridad en Brooklyn. El operativo incluyó el uso de vehículos blindados y un helicóptero para cruzar el río hacia la isla de Manhattan. La policía de Nueva York cortó totalmente el tránsito en las calles aledañas al tribunal para garantizar el aislamiento de los detenidos. Ambos acusados vestían uniformes marrones al momento de su ingreso.
Los cargos y la presión política
La fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ratificó las acusaciones que datan de 2020. Los cargos incluyeron conspiración de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y uso de armas de guerra. Mientras esto ocurría en los estrados, la Casa Blanca mantuvo su ofensiva diplomática. Donald Trump envió un mensaje directo a Delcy Rodríguez, quien asumió el interinato en Caracas. El presidente estadounidense exigió acceso total a las reservas de petróleo bajo la amenaza de lanzar un segundo ataque militar si no obtenía colaboración.
Repercusiones internacionales
El impacto de la detención generó reacciones inmediatas en los mercados y en las cancillerías. El precio del barril de crudo Brent cayó levemente debido a que los inversores consideraron que el suministro global no corre riesgo. En el plano diplomático, el gobierno de Suiza ordenó el bloqueo inmediato de cualquier activo vinculado a Maduro para evitar la fuga de capitales. Por su parte, el régimen de Irán exigió la liberación inmediata de su aliado, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron desaprobó el método utilizado para la extracción, aunque reconoció que la salida del dictador era una buena noticia.



