Mañana se celebra el día del Vino como Bebida Nacional

Mendoza explica el 70% de la producción, pero cada vez hay más grandes vinos de San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, Río Negro, Córdoba, Chubut, Neuquén, Buenos Aires y Tucumán.

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Los despachos de vinos al mercado interno siguen en alza y marcan un cambio en la tendencia para este año, pese a la pandemia de coronavirus. De acuerdo con estadísticas oficiales, con datos de agosto, se registró un nuevo incremento, motivo de celebración para el sector en el Día del Vino, Bebida Nacional, que se conmemora cada 24 de noviembre.

Según los análisis cuantitativos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el acumulado de enero a agosto continúa consolidando la tendencia positiva del rubro, y ofrece un panorama optimista para festejar los 10 años de la fecha que celebra al vino argentino desde 2010, cuando se firmó el Decreto 1.800, luego confirmado por la ley Nº 26.870, publicada en el Boletín Oficial el 2 de agosto de 2013.

De esta manera, la Argentina se constituyó en el primer país vitivinícola en conseguir esta declaración, que resalta el valor cultural del vino y su rol en la identidad nacional.

Durante agosto, los despachos al mercado interno superaron los 85 millones de litros y dejaron en 621 millones de litros el acumulado desde enero: un crecimiento de un 8,2% respecto de igual período del año pasado. Esto implicó que durante este año se revierta la tendencia de los últimos cuatro en la vitivinicultura argentina.

El país aprovechó problemas climáticos en el hemisferio norte y fue el destino que más pudo hacer crecer sus exportaciones vitivinícolas en lo que va del año, con un crecimiento de un 35,7%.

Según el INV, entre enero y octubre, se exportaron 337,5 millones de litros de vino -88,8 millones más en comparación con el mismo período del año pasado-, traccionados por la venta de vino a granel, que arrojó un crecimiento del 90,5%. El vino fraccionado también operó en suba, con una variación positiva de un 6,1%.

Ya el año pasado se había logrado un aumento de un 7,3% en volumen de vino exportado, hasta rozar los 272 millones de litros, la mayor cantidad de los últimos seis años.

El sector fue beneficiado con un esquema de nuevos porcentajes de reintegros a las exportaciones para posiciones arancelarias de vinos y mostos, que tendrá impacto en 690 empresas exportadoras con una inversión pública extra de más de $ 200 millones.

Sin embargo, la Argentina todavía tiene un enorme potencial en cuanto a sus exportaciones de vino, ya que sigue siendo el país productor menos internacionalizado del hemisferio sur.

Juegan en contra para seguir creciendo en el mundo los altos aranceles que impiden el crecimiento de las exportaciones en mercados clave como la Unión Europea, China, Corea, Japón y México.

Según estadísticas de Wines of Argentina (WOFA), entre los principales productores de vino a nivel mundial, Argentina es el que menos recursos invierte en promoción de sus vinos en el exterior.

Si bien Mendoza explica el 70% de la producción del vino a nivel nacional, cada vez hay más grandes vinos de diferentes terruños, como los producidos en San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, Río Negro, Córdoba, Tucumán, Neuquén, Buenos Aires y Chubut.

Otro dato a favor es que el Malbec, la cepa insignia por la que se reconoce a los vinos argentinos en el mundo, no fue el único protagonista en cuanto a los reconocimientos internacionales, y la diversidad es algo fundamental para mantener ese posicionamiento.

Prueba de ello es que el crítico estadounidense James Suckling eligió esta semana en su ranking como mejor vino del mundo al “Pinot Noir 32 2018”, producido por la bodega Chacra, ubicada en la localidad de Mainqué, Río Negro.

Por ejemplo, hace dos años, La Mascota Cabernet Sauvignon 2016 había ganado el premio al mejor vino tinto en Vinalies Internationales, uno de los concursos de vinos más reconocidos del planeta.

Su enólogo, Rodolfo “Opi” Sadler, dijo que los cabernets de La Mascota han sido un gran éxito en los Estados Unidos en los últimos años, y hemos demostrado que los vinos argentinos pueden sobresalir también en variedades distintas al Malbec.

En el Norte de la Argentina, el fenómeno de producción de calidad se repite en las provincias de Salta y Catamarca donde el torrontés y otros grandes tintos como el tannat y cabernet franc ofrecen lo mejor de los Valles Calchaquíes.

“El año pasado los principales destinos para la exportación de vino Torrontés fueron Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Canadá, Rusia, Suecia, Dinamarca y Japón. Al igual que en las viñas cuyanas, el Torrontés también se va haciendo lugar en la preferencia de los consumidores: durante el período 2010-2019 creció un 15 % en sus despachos”, explicó Alejandro Pepa, enólogo de Bodega El Esteco, de la localidad salteña de Cafayate.

Una zona nueva para la vitivinicultura es Chapadmalal, cerca de Mar del Plata. “Los análisis climáticos empatan la zona de Chapadmalal, en la provincia de Buenos Aires, con Burdeos en Francia. El estrés ambiental que generan las condiciones climáticas de la costa bonaerense hacen que variedades como el Albariño, el Sauvignon Blanc, y el Pinot Noir se den de manera excepcional”, indicó Marcelo Belmonte, responsable de los viñedos de la Bodega Costa & Pampa.

Fuente La Gaceta

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