Los empleados de comercio opinan sobre el horario corrido

Los comerciantes y el gremio no se ponen de acuerdo, pero la mayoría de los trabajadores se inclina por la atención al público en horario corrido.

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Los empleados son los últimos en ser considerados al momento de definir las condiciones laborales. En tiempo de pandemia de coronavirus se restringió la actividad comercial, modificando el horario de atención al público, trabajando en horario corrido de 10 a 18 horas; sin embargo, lo que resultó un beneficio para los empleados no fue tal para los empleadores, quienes aducen que durante la siesta tucumano no hay ventas.

Por fuerte presión de la Cámara de Comercio, a fines del año pasado, el Comité Operativo de Emergencia (COE), dispuso que la atención comercial estaría librada al acuerdo entre las partes en el horario de 9 a 21. Según lo convenido, quedaba vigente hasta el 1 de abril. Por ese motivo el gremio de SEOC comenzó con las conversaciones para volver al horario corrido o extendido de 10 a 18.

A esta polémica se sumó un sector de empleados, como Paulo Aguirre, que trabaja en Mobilar, al señalar que “la mayoría quiere volver al horario corrido porque puede tener vida, más allá del trabajo. Durante el horario que se usó durante la pandemia, hasta diciembre pasado, nos hizo dar cuenta de que existe vida fuera del trabajo, nos queda tiempo para estudiar o para estar con la familia”. 

De acuerdo a su experiencia, las mayores ventas están concentradas durante la mañana, por lo que sugiere abrir los negocios a las 9 y no a las 10. Además advirtió que “vemos que hay mucha gente que suele llegar del interior y espera sentada que abra el comercio, luego de salir del banco donde cobró o pagó algunas cuentas”. 

También explicó que durante la siesta se observó cómo la gente salía a realizar compras aprovechando mejor su tiempo. Aguirre que está en el negocio de la venta de productos informáticos indicó que el nivel de las ventas dependen del rubro.

En ese sentido, expresó que a partir de la cuarentena mucha gente empezó a trabajar desde su casas, por eso repuntó la venta de computadoras, impresoras e insumos informáticos. Pero también vendieron bien los corralones de materiales para la construcción y las pinturerías “porque la gente estuvo más tiempo en casa y se dedicó a realizar mejoras”. 

Aguirre reconoció que otros rubros la pasaron mal durante la cuarentena, como los negocios dedicados a las ventas de ropa de fiestas y zapatos, por ejemplo. “Al suspenderse las fiestas por las medidas de bioseguridad, las ventas cayeron significativamente, pero eso no tiene nada que ver con el horario comercial”, afirmó.

Fuente Los Primeros TV