La reunión entre Alberto Fernández y António Costa, primer ministro de Portugal, figuraba en agenda como un encuentro de 30 minutos, pero se extendió una hora más. El gesto dejó más que satisfecho al candidato a presidente del Frente de Todos, que fue a escuchar la “receta” portuguesa para salir de la crisis y negociar con el Fondo Monetario Internacional.

No estuvieron a solas en la cita que tuvo lugar en el exquisito Palacio de Sao Bento, en Lisboa, esta semana convertido en sala de arte con magníficas obras contemporáneas exhibidas sobre sus paredes. A la derecha del primer ministro se sentó su canciller, Augusto Santos Silva. Y a la izquierda de Fernández, Felipe Solá.

La comitiva argentina que partió a las 5 hora de Madrid estuvo integrada además por Miguel Cuberos, del ‘albertista’ Grupo Callao, y por el ex candidato a presidente chileno Marco Enriquez Ominami, un aliado en América latina y en el vínculo con Europa que el candidato peronista priorizará en la escena internacional.

De eso también habló con Fernández, que calificó el encuentro como “una gran reunión” y consideró “formidable” su día en Lisboa y los anteriores en Madrid, donde entre sus principales actividades se reunió, en cita privada, con el presidente Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa.

Alberto Fernández, candidato a presidente del Frente de Todos, durante su conferencia en la Cámara de Diputados de España. (Alejandro Rios)
Alberto Fernández, candidato a presidente del Frente de Todos, durante su conferencia en la Cámara de Diputados de España. (Alejandro Rios)

Costa se tomó su tiempo para explicar cómo condujo a Portugal hacia una salida post crisis y demostró, al decir de sus visitantes, una gran solidez en el manejo de los números. Les detalló minuciosamente cómo negoció con el FMI, receta que los argentinos fueron a escuchar para la negociación que creen deberán enfrentar después del 27 de octubre.

Portugal ha hecho todo lo que promete Alberto Fernández en caso de ser electo presidente: reducir el déficit, la deuda pública, bajar el desempleo y también la desigualdad económica, incluso cumpliendo con los pagos al FMI después de la crisis que sufrió entre 2012 y 2013. Bajar costos laborales y estimular el mercado interno son otras promesa del candidato del Frente de Todos que aplicó Portugal, además de una intensa política exportadora que en este caso tuvo como aliados a alemanes y españoles.

Entre 2011 y 2014, la receta portuguesa apuntó a la austeridad y el desempleo alcanzó el 15%. António Costa asumió como primer ministro socialista pero con apoyo interpartidario en noviembre del 2015 y ya al año siguiente logró bajar el déficit a la mitad: 2,1% del Producto Bruto Interno (PBI), además de una recuperación de los ingresos y pensiones.

Portugal es el modelo que reivindicaron tanto Axel Kicillof como Cristina Fernández y que podría copiar Alberto Fernández. Pero también Christine Lagarde y David Lipton, del FMI, han elogiado el modelo portugués y lo señalaron como un ejemplo para el mundo.

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