El tormento que sufría Paola Tacacho llegó 13 veces a la Justicia penal, una a la civil y -ahora lo sabemos- dos veces a la Oficina de la Mujer (OM), dependiente de la Corte Suprema de Justicia. Este último organismo, al igual que los demás, no tomó intervención activa en la problemática. La primera vez la derivó y, la segunda, ni siquiera accionó.
La responsable de la Oficina de la Mujer, Laura Ciolli, elevó un informe a la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Claudia Sbdar, explicando cuál fue su intervención en el caso.
En el escrito, Ciolli relata que Paola concurrió a esa oficina en marzo de 2018, cuando ya llevaba tres años pidiendo ayuda a la Justicia penal. La firmante señala que, como “la atención al público no figura entre las funciones recomendadas a la OM“, desde allí se comunicaron con el Centro de Asistencia en Violencia Familiar del Ministerio de Seguridad (pese a que, el de Paola, no era un caso de violencia familiar). En ese organismo, señalaron que Paola podía hacer la denuncia en la División de Delitos Telemáticos de la Policía de la Provincia, aunque ella ya llevaba radicadas al menos cinco denuncias en la Fiscalía.
El informe corta abruptamente el relato de su intervención en este punto y salta a agosto de 2020, cuando Ciolli toma conocimiento, por segunda vez, de lo que le ocurría a Paola. Esta vez, se lo informa la mediadora Liliana Aráoz, quien tenía a cargo un proceso por daños y perjuicios (la causa número 14 iniciada por Paola contra Mauricio) y había detectado que se trataba de un problema de violencia de género. Ciolli indica que, cuando la mediadora le relata lo que estaba padeciendo la joven profesora de inglés, “recuerdo la semejanza con lo que ya había escuchado unos años atrás y no podía creer que no haya habido cambio alguno a pesar de la intervención de la Justicia penal en varias oportunidades”. Entonces, prosigue la titular de la OM, le pide a la mediadora que le envíe la documentación y, efectivamente, la recibe.
Pero diez días más tarde, el Centro de Mediación cierra el proceso. La intervención de la Oficina de la Mujer vuelve a quedar en nada.
Dos meses después, Paola es brutalmente asesinada en plena calle por el agresor que venía denunciando desde hacía cinco años, Mauricio Parada Parejas. Atrás quedaban 13 denuncias penales, una civil y dos pedidos de ayuda a la Oficina de la Mujer.
Fuente Los Primeros TV






