El equipo económico superó el primer gran desafío financiero del año. Este viernes, el Gobierno pagó el vencimiento de deuda por más de US$4.200 millones a bonistas privados. Ante la escasez de divisas en las cuentas públicas, el Ejecutivo armó una estrategia financiera compleja. De esta manera, logró cubrir el desembolso combinando recursos propios y financiamiento externo.
El origen de los fondos
La mayor parte del dinero provino de un préstamo internacional. El Banco Central acordó una operación tipo “repo” por US$3.000 millones con seis bancos, entre ellos JPMorgan y Bank of China. Además, el Tesoro aportó US$1.689 millones de sus depósitos. Por último, sumaron US$700 millones recaudados recientemente por la privatización de cuatro represas del sur.
Qué bonos se cancelaron
El pago totalizó exactamente US$4.382 millones entre capital e intereses. Este monto alcanzó a los tenedores de bonos Bonares y Globales, tanto en dólares como en euros. Específicamente, los títulos 2030 concentraron más de US$2.000 millones del total. Ahora, el mercado observa con atención si los inversores reinvertirán esos dólares en activos argentinos.
Un año con calendario exigente
A pesar de este cumplimiento, la presión financiera continúa. Según estimaciones privadas, el Estado deberá afrontar vencimientos por más de US$12.500 millones durante 2026. Por un lado, restan pagos de bonos en julio. Por otro, el Gobierno debe cumplir con siete cuotas ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a lo largo del año.


