Tres personas murieron, una de ellas decapitada, por un ataque con cuchillo este jueves en el interior de una iglesia en la ciudad francesa de Niza, por un presunto agresor islamista. El ataque se produjo hacia las 9 (hora local, 5 GMT) dentro de la basílica Notre-Dame, en pleno corazón de esta ciudad de la Riviera Francesa. El atacante, que intentó esconderse en un baño de la iglesia, fue detenido y está siendo interrogado, tras ser trasladado a un hospital.
El gobierno elevó a “urgencia atentado” el nivel de alerta en todo el país tras el ataque. Después del atentado, un hombre fue abatido en la ciudad de Avignon cuando amenazaba con un cuchillo a policías y se conoció que un sujeto apuñaló a un guardia de seguridad en un consulado francés en Arabia Saudita.
Por el momento, se conoció que las víctimas son dos mujeres y un hombre. Al respecto, el alcalde confirmó que murió el párroco de la basílica. A su vez, la prensa local informó que una de las víctimas sería una anciana de 70 años que fue decapitada por el agresor, mientras que la otra mujer consiguió salir del templo y buscó ayuda en un café cercano, pero no logró sobrevivir a las heridas.

Nuestra Señora de Niza es un templo neogótico situado en pleno centro de la ciudad de la Riviera Francesa. En el momento del ataque, no se celebraba una misa o servicio religioso, pero las puertas estaban abiertas a quien quiera acercarse a orar. Se creía que el hombre había actuado solo, dijo la policía, que todavía no divulgó detalles sobre su identidad.
La férrea defensa del mandatario francés Emmanuel Macron al derecho a la libertad de expresión, tras el asesinato de un profesor, decapitado en un ataque por mostrar algunas caricaturas de Mahoma, desató una ola de protestas en los países musulmanes y un boicot en algunos países hacia los productos franceses. Líderes internacionales como el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, han acusado a Macron de xenofobia y de ser “hostil” con el islam.
El Vaticano informó que el papa Francisco estaba al tanto de lo ocurrido y rezaba por las víctimas, así como por el cese de la violencia. La Conferencia de Obispos de Francia (CEF) describió como “incalificable” el ataque y dijo que “los cristianos no deben convertirse en un símbolo a destruir”.
El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, dijo sentirse “profundamente conmocionado” por el ataque y formuló un llamado a la unidad “contra la violencia y quienes incitan y propagan el odio”. En un mensaje en Twitter, Sassoli apuntó que “el dolor es sentido por todos nosotros en Europa”.
Los diputados franceses, que debatían el nuevo confinamiento nacional decidido la víspera y que entrará en vigor este jueves a medianoche, observaron un minuto de silencio tras enterarse de lo sucedido.
Fuente INFOBAE



