Los prejuicios sociales y el machismo aún persisten en la sociedad jujeña, pero muchas mujeres fueron dejando de lado estas cuestiones ocupando oficios que antes eran considerados solo por hombres. Tal es el caso de Ilda Lamas que es plomera, electricista, soldadora, sabe de pintura en obra y de albañilería.
Comenzó a interesarse en estos oficios hace 15 años cuando quiso hacer su casa, pero se dio con la sorpresa que todo le salía muy caro, entonces, para abaratar costos, estudió para poder hacer ella misma todos esos trabajos. Un vecino la motivó a estudiar y de inmediato fue a una escuela profesional a averiguar.
“Fue muy difícil el primer día, me paré en la puerta y eran todos hombres. Yo entré, todos se dieron la vuelta y me miraban. Me dio vergüenza y me fui, no entré ese día, fui al día siguiente y había un profesor que me preguntó a quien buscaba, le conté y me hizo pasar”, comentó, en diálogo con Todo Jujuy.
Hizo el curso de plomería, luego de electricidad, y comenzó trabajando en su casa. “El boca a boca me ayudó y así mucha gente se fue enterando. Yo trabajaba como personal doméstico pero no era lo mismo que estar en una obra, que me gusta más. Me costó mucho establecerme en este ambiente, muchas amas de casa me buscaban pero cuando llegaba su esposo siempre desconfiaba de mi”, añadió.
Asimismo mencionó que “quizás al principio eso me daba un poco de miedo pero me puse firme y seguí con mi idea de trabajar en esto. Luego estudié otras cosas, aprendí de construcción también y de pintura en obra, eso me costó mucho. Estuve en Chubut dos años y ahí no hay mujeres que hagan ese trabajo, fui muy juzgada y señalada cuando me veían con el ambo, o las botas del trabajo”.
“Por más que la sociedad me juzga, yo no les llevo el apunte, a mí en la calle me van a ver con un ambo, con una remera manchada de pegamento o cemento, y con las botas. Me costó mucho establecerme en esto, siguen existiendo prejuicios lamentablemente, me subestiman pero sigo adelante”, indicó.
Hace unas semanas le ocurrió un episodio lamentable cuando el dueño de una obra la trató mal y la ignoró, “me sentí un poco mal pero no le doy importancia a esas cosas, yo sigo trabajando y vivo de esto. Las chicas que quieran hacer estos trabajos tienen que hacerlo y no dejarse ganar por los prejuicios sociales, estudien y traten de superarse cada día”, finalizó Ilda Lamas.
Fuente: Todo Jujuy



