Rubia, cabello largo, pestañas eternas y ojos celeste cielo. A eso hay que sumarle cintura pequeña, piernas largas y cuerpo con forma de guitarra. Así quiere verse en el espejo Marcela Iglesias, una argentina residente en California que se dedica a las inversiones en bienes raíces y que siente devoción por la icónica muñeca Barbie.

Desde muy joven, cuando aún vivía en la Argentina, tuvo la idea de transformarse en una Barbie humana y antes de llegar a la pubertad, se rellenaba los pechos y la parte trasera de los pantalones para recrear las curvas del juguete que la empresa estadounidense Mattel lanzó al mercado en 1959.

Con el paso de los años, ya no necesitó los rellenos ficticios y trabajó su cuerpo para que sus formas naturales se asemejen a las de su ídola de plástico. Hoy, Marcela usa pelucas, lentes de contacto y pestañas postizas, pero asegura que jamás se hizo una cirugía estética para lograr el parecido: “Tengo miedo a las operaciones y busqué otras alternativas para lograr el aspecto de mis sueños”, señaló.

Su figura provocó comentarios de todo tipo en las redes; algunos la acusaron de ser “plástica” y “falsa”. Pero Marcela insiste en que, a pesar de haberse colocado botox y rellenos labiales, no pasó por el quirófano. Su look se compone –además de la peluca y los lentes de contacto celeste– en maquillaje y una variedad de atuendos inspirados en la muñeca. Y su físico, repite, es el resultado de trabajar duro en el gimnasio.

“Siempre digo que la cirugía debería considerarse la última opción. Quiero ser percibida como una mujer muy fuerte que sabe lo que quiere en lugar de ser una ‘tonta’. Barbie es una inspiración para ser lo que quieras ser. Tú controlas tu propio destino. Lo creas o no, me lleva 40 minutos crear mi look. Sé exactamente lo que estoy haciendo. Por lo general, preparo mis conjuntos con anticipación, especialmente cuando tengo que hacer mi segmento de YouTube”, reveló en una entrevista con Daily Mail, el periódico inglés que llevó a sus páginas su historia.

Cuando se instaló en los Estados Unidos, donde conoció a su esposo Steven Berman, logró que todo lo necesario para ser una Barbie humana fuera más fácil accesible. “Vivir en Hollywood ayuda mucho porque hay muchas cosas que puedo comprar para ser igual a una muñeca Barbie. Mucha gente me acusa de parecer falsa, pero si me conoces en persona verás que mi belleza es natural. Generalmente creo mi look con maquillaje, pero eso no significa que soy una persona plástica”, afirmó.

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