De Garbarino a Ribeiro, las razones detrás del derrumbe de las cadenas de electrodomésticos

Grandes superficies de venta presencial en medio del despegue del comercio electrónico, combinadas con una caída en el consumo, dieron como resultado un panorama muy difícil para las empresas dedicadas al comercio minorista.

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NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, MAYO 12: (ARCHIVO) La cadena de electrodomésticos Garbarino cerró más de diez sucursales en todo el país en lo que va del año, en el marco de un proceso de "reconversión" de la empresa, que incluiría la incorporación de nuevos socios o la venta. Foto NA: JOSE LUIS PERRINO

La pandemia fue la gota que rebalsó el vaso para muchos sectores de la economía argentina. El comercio estuvo entre los que más sufrieron el embate de las restricciones a la circulación, sumadas al salto en la venta electrónica. Así, los locales con grandes superficies quedaron vacíos de clientes pero llenos de gastos en servicios, alquiler y sueldos, entre otros.

Los síntomas más evidente de la crisis que atraviesa al rubro son Garbarino y Ribeiro. Dos firmas con años de historia que acumulan deudas enormes. En el primer caso, la empresa -que fue vendida el año pasado a Carlos Rosales- busca un socio o algún inversor que le permita volver a poner en marcha la operación. Ribeiro, por su parte, se presentó en concurso de acreedores esta semana.

Garbarino, endeudado y tras la búsqueda de un inversor

Los problemas de Garbarino empezaron mucho antes de la pandemia. Las crisis cambiarias y financieras que se vivieron en los últimos dos años de la presidencia de Mauricio Macri generaron un descalce en el costo del dinero que golpeó a todos los jugadores del sector.

Garbarino, con presencia en todo el país y alrededor de 200 locales, empezó a cerrar sucursales y a endeudarse para mantener la operación a flote. Al momento de la venta a Rosales, en junio de 2020, ya había desarmado una buena cantidad de las negocios (hoy tiene 105 bocas) y debía unos $15.000 millones a todo tipo de acreedores: el fisco, proveedores, bancos, financieras, empleados.

En marzo de este año, se habían reducido los pasivos a $12.000 millones. Sin embargo, las restricciones sanitarias por la segunda ola de coronavirus, que se aplicaron entre abril y mayo, volvieron a golpear al gigante del retail.

Una de las protestas de trabajadores de Garbarino por los sueldos adeudados. (Foto: Gentileza/empleado de Garbarino)

Los trabajadores de Garbarino llevan meses sin cobrar y ya realizaron varios reclamos. Según pudo saber este medio, a través de diferentes programas oficiales, como el ATP y el Repro, el Gobierno aportó cerca de $280 millones para que la firma pueda pagar los sueldos. Ahora, el Ministerio de Trabajo está a la espera de una reunión con la compañía, que sería en las próximas horas. La idea es que la empresa pueda presentar un posible socio y un plan de trabajo.

Con respecto al pago de salarios, se especula con que la empresa cobrará pronto un saldo impositivo a favor por parte del Gobierno de la Ciudad. Se trata de algo más de $400 millones, que fueron retenidos por el ente recaudador porteño (AGIP) y reclamados por la compañía. Con ese monto, se podrían cubrir los sueldos atrasados de casi dos meses.

Otro eje de la estrategia de la compañía es conseguir un socio o inversores. Hubo un proceso de negociación que finalmente no prosperó y la búsqueda continúa. Apuntan a que el nuevo candidato aporte capital para apuntalar a la empresa.

Mientras tanto, las demandas y reclamos judiciales se multiplican. Esta semana, trascendió que Cencosud presentó un recurso en la Justicia contra Garbarino por cheques impagos con los que la empresa de retail debía abonar los alquileres de locales situados en shoppings del grupo chileno.

Ribeiro, concursada

Las compañías más pequeñas no están exceptuadas de la crisis del sector. Esta semana, Ribeiro se presentó en convocatoria de acreedores. La empresa prefirió no hacer declaraciones a la prensa pero publicó una carta en la que su presidente, Manuel Ribeiro, detalló la situación.

“Lamentablemente en 2018, con la devaluación de abril y sus múltiples efectos, ese largo período de crecimiento se transformó en el inicio de una gran crisis que nos termina llevando, y después de mucha lucha y esfuerzo, a la comentada presentación en concurso de acreedores”, sostuvo el directivo.

Pese a que la firma ya había puesto un pie en la venta online -que en 2017 ya representaba el 25% del total- las restricciones sanitarias llegaron cuando todavía no habían terminado de redefinir la red de sucursales. “La compañía siguió tratando de superar la crisis que exponencialmente agravó el Covid-19, gracias al esfuerzo inclaudicable de sus empleados, gerentes, directores y el compromiso de sus accionistas, quienes reinvirtieron en la sociedad casi U$S20 millones entre 2018 y 2019″, resaltó el empresario.

El sector espera que los nuevos planes de cuotas fijas impulsen el consumo. (Foto: Florencia Downes/Télam).

Ribeiro comentó los esfuerzos de la compañía para conseguir financiamiento bancario o estructurar un fideicomiso que les permita garantizar el stock, así como la búsqueda infructuosa de un socio para mantener a flote la empresa.

“La presentación en Concurso de Acreedores no es el fin, sino por el contrario un mecanismo que nos da la ley para reordenar la compañía y continuar la búsqueda de inversores y financiamiento que nos permitan volver a tener una compañía operativamente rentable y que de esta manera pueda cumplir con todos los acreedores en el tiempo que se requiera y conservar la mayor fuente de trabajo posible”, señaló el ejecutivo y pidió “un voto de confianza” para la centenaria compañía.

Una crisis sectorial

“Los locales estarán más centrados en las experiencias y combinarán la compra física con la digital. Hay que ir a la omnicanalidad, de verdad, que va mucho más allá de comprar por Internet y retirar el producto en el comercio”

fuente: TN