Charlie Ruth Castro es una joven colombiana que podemos resumirla en tres palabras: Valiente, talentosa y comprometida. En la Universidad de los Andes – Colombia fue seleccionada como una de las 60 graduadas más influyentes en los 60 años de historia de la Universidad. Fue la primera mujer latinoamericana aceptada en el Programa de Fellowship de la Universidad de Harvard. Conversó con Ventana del Norte para conocer a una persona que busca la excelencia en todo lo que realiza. El próximo sábado 26 de septiembre invitada por el Rotary “Club Jardín de Tucumán” nuestros comprovincianos tendrán la oportunidad de conocerla.
1) ¿Por qué está convencida que la educación es la herramienta fundamental ,como dice el filósofo brasileño Paulo Freire, que las personas van a tener para cambiar el mundo?
Para mí la educación es la llave que abre todas las puertas importantes. En primer lugar es un ecualizador, permite que las personas puedan de verdad acceder a oportunidades que enriquecen su mundo cultural y enseguida les brinda herramientas para profesionalizarse. De esta manera acceden a mejores oportunidades económicas. La educación te hace ver el mundo y el tamaño que es, inmenso, porque te abre la posibilidad de utilizar tu pensamiento crítico de ver más allá de lo predecible y percibir grandes oportunidades. Te abre un mundo de oportunidades y cuando uno tiene más oportunidades se da cuenta de su propio poder, es decir de la posibilidad de crear y hacerse responsable del futuro, porque la vida no es lo que nos pasa, la vida es lo que hacemos con lo que nos pasa y cuando tienes esa herramienta llamada educación, realmente expandes. Yo soy el producto de eso, mis abuelos eran campesinos y tuvieron baja escolaridad. Lo máximo que llegaron fue a séptimo grado hace 6 décadas, pero ellos sabían que la educación les daba el cambio y por eso invirtieron en la educación de mis padres que los llevó a la universidad pública. Ambos son la primera generación de personas graduadas de sus familias, y ni en la imaginación de mis abuelos ni en las de mis padres estaba el tema de que yo llegara a Harvard, pero lo hice, y creo que no fue por el tipo de colegio por el que pasé, ni siquiera la universidad, fue realmente porque que ellos me enseñaron a aprender desde muy chiquita, a no conformarme, a siempre investigar y leer más, siempre hacer tarea extra. Por eso estoy convencida de que tenemos que cambiar realmente la forma en que vemos y responsabilizamos a la escuela y a la universidad, porque ellas están ahí para ofrecernos información. La escuela informa, el hogar forma y es hora de que el estudiante desde temprano se responsabilice por su propio cambio y mejoramiento, por su propia expansión. Por ejemplo, puedes mandar a tu hijo al colegio más caro de Argentina o a la universidad más prestigiosa, pero si no es una persona donde esté en un lugar que quiere aprender, no le va a servir de nada y no hay título que cubra el desinterés y la falta de pasión por algo. Por eso hay que educar a los niños desde muy pequeños a apasionarse por aprender a aprender, que es un ejercicio que dura toda la vida.

2) Nos cuenta cómo fue su camino de formación académica del pregrado, de grado y posgrado y qué significó para usted llegar a una universidad tan prestigiosa como Harvard.
Yo estudié en un colegio público rural en Colombia desde pre-escolar hasta 11° con la excepción que tuvimos en el 2001 el año más violento en Colombia.Ese año mis padres por tema de seguridad se vieron forzados a llevarnos a Estados Unidos unos cuatro meses en donde también asistí a una escuela pública. Lo que sí puedo afirmar es que fue maravilloso haber empezado mi vida viendo el mundo desde una escuela pública y rural en mi ciudad, siempre fui una nerd, pero realmente siempre me fascinó estudiar y aprender. Eso me llevó a que en el último año de bachillerato obtuviera el mejor resultado de la prueba estatal en mi región y fui becada, donde me permitió avanzar a la Universidad de Los Andes, y comencé con Administración pero luego me enamoré del Derecho. La Universidad de Los Andes es reconocida como la universidad privada más importante de Colombia y es la de mejor estándar y de resultados académicos, fue un cambio de 360° porque en mi ciudad yo era un tiburón y aquí un pequeño pez en el océano. Estando en esa universidad, un profesor me invitó a un evento en el que iba a disertar el profesor Urs Gasser, Director del Berkman Klein Center for internet & Society en Harvard, para ese momento, el año 2013, yo llevaba casi un año y medio investigando todo lo que tiene que ver con Derecho, internet y nuevas tecnologías y era una lectora de todas las publicaciones que sacaba el Berkman Klein Center. Fui muy emocionada y la oportunidad solo la aprovechamos cuatro personas, le hice todas las preguntas que desde hace un año soñaba, porque yo decía algún día estaré en Harvard pero no me imaginaba que iba a ser tan pronto. Lo dejé impresionado con todo lo que sabía de sus publicaciones, le di mi tarjeta de presentación y vio que trabajaba para Google, me felicitó por todo y me dijo que sigamos en contacto. En los siguientes seis meses yo escribí un par de cosas y se las mandé, le gustó muchísimo y fue ahí cuando me mandó la invitación para convertirme en una de las participantes del primer simposio de Digitally Connected. Eso fue en el año 2014, yo tenía 23 años y fui invitada a hablar en Harvard, no lo podía creer!. Renuncié a Google y a los dos meses me fui al evento en Harvard. No sé que dije, pero lo hice con tanta emoción que dejó muy impresionado a Urs y al director de UNICEF en toda la intersección de derecho y espacios digitales. Me ofrecieron trabajar en el Berkman Klein Center y yo acepté, pero le solicité ser parte de este centro de investigación. Ellos aceptaron, pero les conté la verdad, que me quedaba un año para terminar mi pre grado de Derecho. Me comunicaron que no había problema, pero querían que desde ese momento me sienta parte de ese trabajo. Me esperaron ese año y apenas terminé me fui, ni siquiera recibí el grado, mis padres lo tuvieron que recibir. Esos fueron los dos años más lindos de mi vida. Poder estar en Harvard es una oportunidad que aconsejo a todos los jóvenes en Latinoamérica, que se preparen para ella, tienen que buscarla y pensar que ellos también pueden, porque todos podemos llegar a las mejores universidades del mundo. Aquí en Latinoamérica lo que sobra es talento y la educación ayuda a acelerar eso, por eso no se tienen que rendir.
3) ¿Qué sensaciones tuvo al ser la Primera mujer latinoamericana aceptada en el Programa de Fellowship.?
Ser el primero en cualquier tema siempre es un privilegio y una responsabilidad muy grande, porque los primeros siempre tenemos que abrir caminos, no solo para nosotros, también para todos los que vienen atrás. Me siento orgullosa de haber sido la primera mujer latinoamericana y de decir que ahora en el Berkman Klein Center entre el 2015 y hasta hoy , han pasado casi 15 fellows latinoamericanos y muchos de ellos han sido referenciados por mí. Por eso me siento muy orgullosa de haber demostrado que se puede y de que podemos.

4) Usted se autodenomina la abogada de las utopías. ¿Cómo cree posible tener personas cercanas a la felicidad en países especialmente latinoamericanos que en la mayoría existe un gran caos?
Si, yo soy la abogada de las utopías, yo creo que las utopías son una plataforma para ver el futuro y hay que creer en ellas, en lo que hoy todavía no existe y pensamos que no es posible, porque esa es la única forma que nos ponemos en acción y creamos una estrategia y empezamos a tomar las responsabilidades para llegar a esa visión que hoy no existe. Por ejemplo, hace un siglo o más era imposible pensar que los seres humanos podían tener luz las 24 horas del día, hace 50 años era imposible que la sociedad global estuviera conectada permanentemente a través de una red y eso ahora se llama internet. Es necesario creer en utopías y yo creo que las mismas nacen del buen análisis de los problemas.
Las personas que creemos en las utopías somos felices porque estamos entusiasmados con la visión de ese futuro que no existe, que es una quimera, nosotros vamos contra todo lo negativo del mundo, porque no esperamos que nadie más nos valide, nosotros nos auto validamos todos los días. Para mí, la felicidad es un proceso, un jardín que uno mismo decide construir y el jardín necesita todos los días de cuidados. El jardín nunca estará completo, en el sentido de que siempre habrá cosas que uno siempre puede mejorar, porque la idea de estar completo o acabado es lo que nos intoxica y lo que nos hace infelices. La satisfacción, la plenitud y la paz es lo que forma la felicidad sostenible. La vida se puede ver como un caos o como un espacio donde todos los días yo trabajo por mi propia felicidad, la felicidad es un deber, un camino que se construye y una responsabilidad.
5) ¿Cuáles fueron los motivos principales que se decidió crear La Fundación Mujeres con Derechos?
A mí me motivó crear mujeres con derechos por la idea de pensar que más mujeres como yo podíamos acceder a las mejores oportunidades que se brindan en países como Estados Unidos, no solamente por lo académico, sino también por todo lo que ofrece una sociedad que, a pesar de haber flaqueado los últimos cuatro años, es abierta, democrática y plural. Yo conocía tantas mujeres tan capaces en Latinoamérica, porque yo soy la micro minoría en este espacio llamado Harvard, y ahí empecé a preguntarme ¿por qué?, ¿por qué no? sobre todo, y al preguntarme esto me di cuenta que una de las barreras más grandes que impide la realización plena de los seres humanos, es la violencia, y lo que afecta particularmente a las mujeres y las niñas es la violencia de género.

6) ¿Usted se imaginó que iba a lograr que esta organización sea considerada uno de los movimientos sociales más influyentes en el campo del empoderamiento de género en la región de las Américas?
Los dos primeros años de mi fundación trabajé muchísimo el problema de violencia de género, como intervenirlo y prevenirlo. Pero en un momento me di cuenta que hablar únicamente de violencia, fortalece la violencia, entonces decidí ir a lo opuesto, y ese momento de realización me ocurrió trabajando con mujeres en cárceles.
Me di cuenta que quería dejar de hablar de violencia y empezar a hablar de poder, y el poder es nuestra capacidad infinita de crear la vida que sí queremos. Muchas mujeres que pasaron por cosas terribles, encuentran esa semilla de poder adentro de ellas, cuando alguien les brinda herramientas y pueden ver el mundo más amplio, cuando uno les enseña a ver un problema como una oportunidad de negocio, que de eso se trató mi programa en las cárceles. Ahí fue cuando mi fundación se volvió realmente importante y casi sin proponérmelo un rotario que seguía mucho mi trabajo me dijo, tenes la persona perfecta para aplicar a este premio de las Naciones Unidas y Rotary. Faltando 48 horas para el cierre de esa convocatoria mandé la solicitud extensísima, 23 hojas de justificación para aplicar a ese premio y me lo gané. Fui la representante para Latinoamérica de ese premio de jóvenes de acción que lo recibí en la sede de Naciones Unidas en Nairobi, Kenia, en África. Me siento una facilitadora y una catalizadora de todos esos héroes y heroínas anónimos qué hay en América Latina y eso es lo que nos ha hecho extender ese concepto llamado empoderamiento, esto es recordarle a la gente cuán poderosa es. Para mí, ese es el verdadero empoderamiento, porque todos y todas nacemos poderosos y poderosas, el problema es que se nos olvida y algunas veces los que nos educan nos empoderan con ideas y con paradigmas equivocados, pero siempre hay una posibilidad de recordar cuán poderoso es uno. Ahí es en donde yo creo que hicimos un cambio sustancial y lo seguiremos haciendo.

7) ¿Qué expectativa tiene con su Fundación en el futuro?, ya que el mundo entero se encuentra en conflicto con la pandemia producida por el Coronavirus.
Mujeres con derechos se queda en Colombia y yo en una semana viajo a Estados Unidos, porque precisamente trabajando en la Fundación y con mujeres en las cárceles, me di cuenta de un problema que me apasiona, qué se llama pobreza menstrual. Ahí fue donde decidí dedicar mi talento y mi tiempo a construir soluciones para mejorar, en general, la salud sexual y reproductiva de las mujeres, arrancando por la salud menstrual. Es por eso que a partir de octubre mi tiempo estará dedicado a miss powerfull, que es una plataforma donde se combina un Market Place y una comunidad digital dedicada a mejorar la salud menstrual, el placer y el bienestar de las mujeres a través de productos inteligentes, sostenibles y sobre todo el poder. Mujeres con derechos se queda como el brazo social de todo lo que seguiremos haciendo para mejorar la salud de las mujeres, porque las mujeres saludables y empoderadas generan mejores sociedades.

8) En una columna periodística afirmó , Colombia: un país donde da miedo ser mujer. ¿Qué opinión tiene de Argentina?
Sí, en general Latinoamérica es una región en donde es bastante complejo ser niña o mujer, porque aún vivimos bajo las casillas del machismo. El machismo no sólo es un problema de los hombres, es un problema de la sociedad porque a veces hasta las mismas mujeres ayudamos a callar, ocultar, patrocinar y hacer permanente el machismo cuando no hablamos, no denunciamos y cuando no emprendemos acciones afirmativas para cambiar esa realidad y para buscar algo mejor. Obviamente no estoy excusando a los hombres, ellos también tienen que cambiar, porque las mujeres estamos cambiando, rápido y para siempre. Yo pienso que la región de América Latina es azotada por dos fuerzas muy grandes, la violencia y la pobreza, que afectan de manera discriminada y más profunda a las niñas y mujeres, eso es lo que da miedo de ser mujer y que no debería ser así. En nuestra región las mujeres deberían sentirse libres y completas, capaces, valiosas, como así se sienten una buena parte de los hombres y los niños. Y eso es lo que precisamente estamos cambiando. Esa nota periodística la escribí en el año 2016 y desde ahí el movimiento Me too y los movimientos de empoderamiento político, social, económico de las mujeres, se han acelerado, cambiaron muchas cosas y van a seguir cambiando.
Argentina para mí, es uno de los países pioneros en América Latina de todos estos cambios. Pero hay que diferenciar dos cosas, yo estoy convencida de lo que se pide con violencia genera más violencia y que únicamente si entramos en la crítica, en el dolor y la inconformidad, no llegamos a nada estratégico y con impacto. Yo fui una feminista que fue un poco a contracorriente, porque creo que se genera más en el diálogo y sobre todo en el diálogo donde tú invitas a quienes no piensan como uno mismo, que sirve para enriquecer la conversación social. Ahí es donde yo creo que fui más estratégica y conseguí aliados internacionales como las Naciones Unidas, varias embajadas europeas en Colombia, empresas, que se unieron y entendieron el problema y la solución que le planteamos. ¿Cómo quieres que te ayudemos?, se logra más invitando a una reunión estratégica a las mujeres cabezas de los partidos políticos para crear una agenda social que permita el acceso a las mujeres a oportunidades económicas, financieras, bancarias, a mejorar su salud, mostrarles opciones en su salud sexual y reproductiva, mejorar la participación política y no salir a marchar para romper los vidrios de la ciudad.
9) El próximo sábado los tucumanos van a conocerla en primera persona. ¿Qué nos podría adelantar de su exposición virtual “Higiene y Salud Menstrual”?
Este sábado les voy a hablar de la intersección entre salud e higiene menstrual y de los Derechos Humanos de las niñas y las mujeres. Esto es una conversación que ha venido tomando mucha relevancia sobre todo porque está en la cabeza de una conversación global más amplia, qué se llama objetivos de desarrollo sostenible. Esa es una agenda propuesta desde las Naciones Unidas. Porque sabemos que el mundo necesita de nosotros, necesita un cambio ahora y necesita medirlo a través de unos objetivos. Estos son 17 objetivos y específicamente en el área de salud e higiene menstrual se tocan seis muy valiosos, por eso yo quiero transmitir en esa exposición, por qué hablar de menstruación y promover acciones afirmativas para mejorar la salud menstrual de las niñas y de las mujeres, están en el corazón del objetivo número cinco, que es equidad de género.
Si las niñas y las mujeres tienen una mejor salud menstrual, conocen mejor cuáles son sus opciones y de esa manera cuidan y valoran su cuerpo, saben que quieren y que no quieren para su vida. También les permite generar dos cambios complementarios muy importantes, se vuelven consumidoras más responsables, es decir ayudan que el planeta esté menos contaminado por los plásticos y los desechos que genera nuestra menstruación, por otro lado, también les permite ahorrar dinero qué pueden utilizar para mejorar sus capacidades de aprendizaje, su acceso al trabajo, la profesionalización del mismo o de un emprendimiento. Promover una salud menstrual puede cambiar completamente la conversación que las mujeres tenemos sobre nosotras mismas, la forma en que nosotras nos vemos, en cómo nos relacionamos con todos en nuestra sociedad y con el mundo. También les contaré sobre un proyecto personal que es el de entregar 20.000 copas menstruales, no es la única opción que hay allí afuera, pero si es una opción que le está gustando mucho la comunidad médica, científica y a las mujeres, porque permite que tengan períodos menstruales más saludables más cómodos y sobre todo que ayude al planeta y a su propio bolsillo.

10) ¿Qué mensaje les dejaría especialmente a las niñas y jóvenes mujeres argentinas?
Un mensaje para todas las niñas y jóvenes mujeres en Argentina es que recuerden que ustedes son muy poderosas, valiosas y son infinitas. Están viviendo en esta era y en esta parte del planeta, porque juntas tenemos una misión. Es mejorar la calidad de vida de todos y de todas, para eso estamos acá, para eso tenemos el privilegio de haber nacido en América Latina. Argentina es un país hermoso, completo y diverso. Están llamadas a preguntarse, qué realmente quieren para sus vidas y cómo realmente quieren mejorar la vida de todos. Esto se llama trascendencia y venimos acá a trascender felices, aprender, a equivocarnos y a colaborar con otros, a crecer juntos, pero todo nace de preguntar ¿por qué? y ¿para qué estoy aquí? y recordar que tú, sin importar de donde vienes, sin importar tu nivel de escolaridad, tu estrato social, tu color de piel, tú eres muy poderosa y estás aquí para grandes cosas.
Para participar de la conferencia tienen que entrar a la dirección de zoom que aparece aquí:

Charlie Ruth Castro
Fundadora y Directora Ejecutiva de la Fundación www.MujeresConDerechos.org, uno de los movimientos sociales más influyentes en el campo del empoderamiento de género en la región de las Américas.
TED-Speaker, abogada, escritora, y experta en el desarrollo de comunidades globales alrededor de la innovación y los derechos de las niñas y mujeres.
Innovadora social reconocida por las Naciones Unidas y Rotary International por su sobresaliente trabajo empoderando a miles de niñas y mujeres latinoamericanas.
Ventana del Norte



