Se cumplió un año más del primer juicio histórico a Miguel Etchecolatz por los crímenes de lesa humanidad realizados durante la última dictadura cívico militar.
Julio Vega Guzmán entrevistó al ex juez, Doctor Carlos Rozanski, quien participó de este juicio histórico, pero a su vez también conoce muy bien la justicia del país y sabe cuáles son sus falencias en la actualidad.
Es muy importante tener la palabra de quienes están en la primera línea de batalla y sabemos que usted hace muchos años da esa batalla Doctor.
Sí, lo que pasa es que yo ejercí diez años la profesión antes de entrar a la justicia. Después ingresé por concurso como juez de cámara en San Carlos de Bariloche, estuve diez años en la cámara del crimen y luego 15 años en Federal también como juez de cámara por concurso. Eso me mostró lo que significa estar del otro lado reclamando y esperando que lean lo que uno escribe y que habitualmente ni siquiera leen.

Hay una efeméride importante, el ex comisario Miguel Etchecolatz es condenado a reclusión perpetua por múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos desde la dirección de investigaciones de la policía bonaerense durante la última dictadura cívico militar. Usted como un protagonista de lo que pasó en ese 2006. ¿Qué siente después de tantos años?
No fue una jornada cualquiera. Ya pasaron 14 años y todavía siento muchas cosas, porque un día antes de la sentencia desapareció Jorge Julio López, quién era un testigo clave en ese contexto, no sabíamos qué había pasado y además era el final de aquel primer juicio histórico que después de 30 años de impunidad se podía llegar a una sentencia firme contra una persona cínica como Miguel Etchecolatz.

¿Usted tuvo miedo por ser quién condenó a este personaje tan nefasto de la historia argentina?
No, la realidad es que no tuve miedo, de hecho el día anterior a la sentencia, fue coincidente con la desaparición de Julio López y comenzaron las amenazas que duraron muchos años. Es una actividad que se puede tener miedo y a veces es aconsejable, pero el miedo inmoviliza a las personas, por eso es una de las armas principales del terrorismo de estado. De esta forma quieren paralizar a la población.

Nos puede dar una reflexión personal acerca del destino que tuvo Julio López.
Yo siempre consideré y sigo pensando que eso fue un mensaje desesperado de quienes veían venir los juicios, de quienes intuían que iban a terminar presos y también de quienes conservaban todavía un poder importante a pesar de no ser gobierno. Muchos tenían poder en las sombras y el temor a ser juzgados los llevó a tener ese tipo de acciones.
En un video del juicio a Miguel Etchecolatz hay una cosa interesante en sus últimas palabras y fue justo un día después de la desaparición de Julio López. Lo que él dijo fue: este tribunal no me está condenado, se están condenando ustedes. Siempre me llamó la atención porque después hubo amenazas con ese texto. Pero el mensaje siempre estuvo y siempre está presente en la ultraderecha, porque es su otra forma de imponer miedo en la sociedad.

A usted le parece, que todo lo que le pasó luego con el poder mediático, ¿tiene que ver con su trabajo a favor de los Derechos Humanos y por estas condenas que dio? ¿hay algún tipo de relación?
Hubo una correlación temporal. Comenzó en el momento que yo le conté, después continuó y se tradujo en operaciones de inteligencia absurdas y asombrosas, muy anteriores al gobierno de Mauricio Macri, era algo que venía de otro lado, a diferencia de otros jueces que han sufrido otro tipo de persecuciones por otras razones. En este caso yo creo que tenía que ver porque el tribunal era el que más juicios hizo en la historia sobre delitos de lesa humanidad, tenía esa cosa emblemática del primer juicio con respecto a Etchecolatz y otras cosas importantes que seguramente preocupaba a esta gente, porque iniciaron y llevaron adelante muchas operaciones de inteligencia para la persecución.

Todo lo que hace a la inteligencia usada políticamente en los últimos años está prácticamente comprobado.
Sí, pero lo que pasa en el caso de Mauricio Macri es que él la utilizó de manera explícita. Obviamente en los gobiernos anteriores no había ningún tipo de conformidad con eso, se imagina que ni Néstor Kirchner ni Cristina Fernández de Kirchner podían estar de acuerdo con eso, era a pesar de ellos. En el caso de Macri fue distinto, porque él pone en marcha todo lo que es esa forma moderna de terrorismo de estado. Es decir, aquello que fue en la dictadura un plan de saqueo y transferencia de recursos de pobres a ricos, en la época de Mauricio Macri en lugar de hacerse con secuestro, tortura, desaparición y muerte, se hizo con persecuciones de los medios hegemónicos, servicios de inteligencia etc. La finalidad es la misma, la transferencia de recursos, saqueo del país y Macri lo logró con creces.
Recordemos que usted motorizaba el juicio al ex presidente Macri, ¿se esperaba el ataque que tuvo de La Nación, de Clarín y de la misma justicia?
Sí, porque en realidad lo de Clarín y La Nación venía de antes, tenía que ver con los juicios de lesa humanidad cuando estábamos avanzando hacia los civiles, en este caso era a Jaime Smart quién fue ministro de Gobierno en la provincia de Buenos Aires y que estábamos en pleno juicio condenándolo a cadena perpetua y el diario La Nación antes de la sentencia publicó dos editoriales en contra del tribunal y de hecho lo denunciamos penalmente al diario. Esto es anterior porque está más vinculado a la impunidad de los genocidas.
Recordemos que principalmente La Nación porque este tema pertenece al ADN de la Nación, pero luego Clarín también se alió en contra de usted como juez.
Lo que pasa es que ambos grupos de noticias se apropiaron de Papel Prensa hace 40 años, y eso está comprobado en los juicios que hicimos en La Plata. Es decir, el testimonio de Lidia Papaleo contando su martirio, sus abusos sexuales y como fue torturada para que ratifique la tenencia de acciones de Papel Prensa. Son delitos gravísimos que estaban saliendo a la luz y por eso es que los delincuentes reaccionan. El caso del gobierno de Mauricio Macri fue algo mucho más amplio, porque no estuvo dirigido a un solo juez o a dos, sino que fue más que nada para facilitar ese saqueo. Ustedes piensen que al día de hoy es tan fuerte el poder que tienen, que Stornelli es el fiscal de la causa donde está imputado Mauricio Macri y sus cómplices por los 500 millones de dólares de las autopistas.

Y a usted le parece, con todo lo que sucede, de que ahora el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación le responde a Clarín, ¿se puede continuar con este cierre de esa herida de la última dictadura cívico militar? ¿con esa deuda con aquellos involucrados civilmente en esa cruenta dictadura?
La única forma de saldar la deuda es continuar con los juicios, y no es casualidad que se hayan adormecido tanto durante el gobierno de Mauricio Macri. Es muy claro eso porque los números lo indican, sólo las víctimas saben que juicios se estaban haciendo. En los años anteriores los juicios estaban en los medios de comunicación y la gente conocía lo que estaba pasando con ellos. La gente de Mauricio Macri son aquellos que en la dictadura saqueaban, por ahí son los padres o los abuelos, pero el sector ideológico es el mismo. Es esta ultraderecha regional que solo busca el saqueo, pero va cambiando la metodología.
Todos hablan permanentemente mal de la justicia, pero cuando se quiere hacer algo a favor, un cambio o reformar esta justicia que funciona tan mal en la Argentina, se oponen. Aquí en Tucumán pasa lo mismo.
Yo planteé eso en el Senado, de que el 90% de la población descree de su justicia, eso significa que algo anda mal y hay que modificarlo lo antes posible. Por eso mi propuesta era ampliar rápidamente la cantidad de miembros de la Corte Suprema de Justicia.
¿Pero esta reforma judicial no plantea ese tema en particular o sí?
No, esto es una reforma administrativa, una modificación con creación de juzgados y de fiscalías, qué va a traer una mejora en el funcionamiento, pero no toca a los jueces y fiscales que actualmente están en funciones, casualmente algunos de ellos cómplices directos del régimen de Mauricio Macri. En segundo lugar, no plantea el aumento de los miembros de la Corte Suprema que se hace por ley. Lo que pasa es que hay un consejo asesor que supuestamente está discutiendo esos temas. Me parece que es un buen camino, pero no el único. Creo que hay que abrir un debate social importante, no solo con juristas, se necesita gente de todos lados para que se discuta este tema. No nos olvidemos que las sentencias judiciales afectan a 45 millones de habitantes, por eso tiene que haber una discusión mucho más amplia de cómo se reforme o mejore.
¿A qué se debe que la mayoría de los argentinos sale a manifestarse en contra de esa reforma?
En el caso de los que se manifiestan en contra, no tienen la menor idea, se lo pudo ver por televisión, no sabían porque estaban manifestando. Es un pequeño sector que está manipulado por la derecha. Pero detrás de esto, hay que volver a pensar que la justicia tradicionalmente ha sido aristocrática, conservadora, reaccionaria y mantienen esos privilegios. Por lo tanto, de ahí viene la reacción de cualquier intento de mejorar la justicia, los que reaccionan son los que van a perder privilegios. Por eso hay que ver qué se hace con ellos.
Teniendo en cuenta los nombres que tenemos dentro de la Corte Suprema de Justicia, ¿Cómo se puede mejorar y cambiar la justicia?
Supongamos que, con una ley del Congreso, de 5 miembros en la Corte pasamos a tener 21, lo dividimos en salas por especialidades, algo que no tiene hoy y debería tener. Esa selección de 16 jueces tiene que ser con candidatos que el presidente someta a la consulta popular, porque sería bueno escuchar al pueblo respecto de esos 16 candidatos, porque entonces serían designadas personas decentes, con el apoyo popular y yo le puedo asegurar que las cosas muy rápidamente cambian.
Nos puede dar una reflexión acerca de lo que pasó con la policía bonaerense en la quinta de Olivos.
Eso forma parte de un plan de desestabilización que está en plena marcha. Es explícito cuando aparece un personaje como Duhalde diciendo que habrá un golpe y eso es gravísimo. No es casual porque él forma parte de esto, no solo le hace el juego al macrismo sino a los sectores más conservadores de la sociedad y en ese sentido el macrismo lo único que intenta hacer es desestabilizar al gobierno de Alberto Fernández. Cuando la derecha gobierna saquea y cuando no lo hace, intenta desestabilizar. Fíjense el poder que tienen porque los policías armados rodeaban la quinta de presidencial, no fueron desalojados y obtuvieron lo que reclamaban y también los vecinos de un country que no dejaron entrar a Lázaro Báez, rompieron el auto del servicio penitenciario y ningún vecino quedó detenido. Son cosas inauditas que muestran las relaciones de poder que hay en ese tipo de manifestaciones.
Aquí en Tucumán en el ´55 se cerraron los ingenios y fue la expulsión de 200.000 tucumanos por el gobierno de Onganía. Hay una senadora que comparó ese hecho con lo que sucedió con Vicentín y fue promovido por los medios de comunicación porque no le dijeron nada acerca de semejante comparación.
Lo que pasa es que esos periodistas son sicarios del capital, y los medios de comunicación lo que hacen es construir opinión todos los días a partir de noticias falsas. Eso también es un problema muy grave en nuestro país, porque es una forma terrible de manipular.
Antes de las elecciones el partido de Mauricio Macri contrata a Cambridge Analítica que lo asesora en la manipulación por supuesto con los medios de comunicación trabajando. Esa manipulación es muy peligrosa para nuestro país y para la región porque manipulan elecciones, por eso es necesario dar un tipo de respuesta del estado. Es imprescindible porque la manipulación es la que hace que un grupito de gente vaya y hable que el coronavirus no existe, por ejemplo.
Yo siempre recalco que aquellos medios de comunicación de la provincia de Buenos Aires son importantes económicamente, porque lamentablemente profesionalmente uno observa que les falta un montón. Aquí en Tucumán, en diferentes bares, se observan canales de Buenos Aires pasando algo que ocurrió en Recoleta como si fuera que está pasando aquí en Ciudadela, y creo que se debería terminar con ese tema.
Eso forma parte también de la manipulación. Por ejemplo, en provincia y Ciudad de Buenos Aires, en hospitales, clínicas o bares, no es casualidad que no les cobren el cable, pero hay distintos mecanismos fraudulentos para que las personas terminen viendo esos canales.
Julio Vega Guzmán

Ventana del Norte




