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sábado, noviembre 29, 2025
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Bono: advierten por impacto “limitado” para traccionar el consumo y la actividad

Por la aceleración de la inflación, el Gobierno viró a una recomposición de los ingresos a través del bono y de las paritarias para así lograr sostener el consumo, principal componente de la demanda agregada, en busca de que el PBI crezca por segundo año consecutivo, algo que no ocurre desde hace una década. Los bonos de $18.000 a jubilados, informales y monotributistas, junto con la suba en la Tarjeta Alimentar, implicarán un costo fiscal de $260.000 millones, 0,4% del PBI, estimó Equilibra.

Sin embargo, analistas consultados por este diario advierten sobre un limitado impacto para la mejora en el consumo privado, con una inflación que se mantendrá en niveles elevados, y consideran que el Gobierno tiene poco margen para reforzar los ingresos de los informales a causa de la meta fiscal pactada con el FMI.

Nicolás Pertierra, economista jefe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, consideró que se necesitaba otorgar el bono por el impacto en la macro. “Si no, se cae el principal motor de la demanda agregada, siendo que el consumo es el 70% de la actividad. Las paritarias tardan en reaccionar, y los programas sociales estaban perdiendo capacidad de compra con la inflación, por lo que necesitabas compensarlo para que no caiga el crecimiento”, aseguró.

Por su parte, Claudio Caprarulo, director en Analytica, sostuvo que es una herramienta limitada: “Es una buena medida, pero por el monto no es determinante para revitalizar el consumo porque no resuelve el problema de los ingresos”. En la misma línea opinó Martín Burgos, economista del Centro Cultural de la Cooperación: “No tiene un efecto empuje porque es por única vez; palea los aumentos de los últimos meses”.

Después del dato de inflación de marzo, del 6,7%, Pertierra estima que los precios volverán a ubicarse en una “velocidad crucero” de entre 3 y 4% mensual. “Con las paritarias, la suba del salario mínimo y los aumentos de los programas sociales podrías no tener que hacer otra medida, pero para eso se necesita que el empleo informal empiece a mejorar su poder adquisitivo”.

En esa misma línea opinó Burgos: “El trabajador pobre es el concepto a trabajar, con suma fija para las paritarias y aumento del salario mínimo para que llegue a los informales. No es un tema de planes, sino de sueldos de los que están más abajo. Su estructura de consumo es de cercanía, sin componente importado, por lo que no solo tiene sentido en términos humanos, sino económicos”.

En cuanto a los trabajadores formales, Caprarulo analizó que el cierre de paritarias posterior a las reuniones del Gobierno con la UIA y la CGT viene en valores altos. “Es probable que en el segundo semestre el salario real crezca, pese a una inflación alta, lo que puede tener cierta recomposición en el consumo”. En esa clave, Burgos comentó que la brecha de ingresos entre trabajadores formales e informales lleva a una diferenciación en los consumos: “Quienes están en blanco pueden tener un consumo más holgado en bienes con componente importado, por lo que te genera un impacto para la restricción externa”.

Por lo que este tipo de consumo diferenciado entre los trabajadores encuentra distintas limitantes: del lado de los informales, desde lo fiscal. “Cómo hacer para sostener ese consumo es la gran pregunta. Sería lógico que vuelva a reunirse el Consejo del Salario. Pero más allá del acuerdo con el FMI, no hay margen para otro bono porque no tenés cómo financiar ese déficit sin generar hacia adelante mayores desequilibrios”, opinó Caprarulo. Para Equilibra, el grueso de los beneficiarios del bono serán 7,8 millones de informales.

Con una inflación sostenida, políticas como el bono deberían mantenerse para los informales, consideró Burgos: “Estará atado a lo que pasa con el FMI y lo que puedas recaudar. Será difícil si el impuesto a la renta inesperada no pasa por el Congreso”. Según un informe de la consultora Sarandí, el gasto social podrá financiarse por ingresos extras por precios internacionales y mayor actividad. Pero, estima que habrá un gasto extra de 0,8% del PBI por energía. “Si no se aprueba el nuevo impuesto que aporte 0,41% del PBI, deberá pedirse un waiver al FMI”, dice.

Pero, además, está la limitación de dólares que trae la recomposición paritaria. “Una mejora en el consumo implica mayores importaciones, y no tenés los dólares. Hay una meta de reservas, con un primer trimestre que tuviste saldo nulo en acumulación”, agregó Caprarulo.

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