Más allá de que a muchos tucumanos nos apasiona la gastronomía, el buen café,  otros ciudadanos priorizan en su vida cotidiana las actividades deportivas para la salud y la realizan en los gimnasios. La pandemia nos puso un freno y es entendible, el café lo tomamos en casa y hacemos gimnasia también en la misma. El problema lo tienen los propietarios de los negocios que manifiesto; un sin número de proveedores también viven de esta actividad comercial que por el cierre se verán nuevamente afectados. Lo curioso es que estas comunidades de trabajadores fueron los primeros en elaborar sus protocolos y no se conocen casos certeros de que hayan sido focos de contagios, podemos comparar estas actividades con otras que siguen funcionando con mucha anormalidad exterior como los bancos y con más afluencia de personas como los supermercados y no fueron restringidos.

Deseo aclarar que para nada intento culpar a los bancos, supermercados y otros rubros considerados esenciales,  porque los irresponsable andan caminando por toda la provincia sin medir las consecuencias y sin contemplar los cuidados sugeridos. Estos pueden verse en las veredas de los mencionados establecimientos y no así en los interiores donde empleados hacen cumplir los protocolos vigentes.

¿ Acaso los bares y gimnasios no?. Lo que intento plantear no es una comparación de quienes sí, y de quienes no deberían funcionar. Los factores determinantes están en los individuos y sus conductas.Lo que quiero dejar en claro, en mi opinión,  es que  los bares y gimnasios van a desparecer.

No solo perderán la ganancia mensual que ya estaba perdida y muchos propietarios solo siguieron para salvar el negocio y los salarios de sus empleados.

Esta vez perderán el capital invertido al inicio, en consecuencia ni más ni menos se fundirán.

¿Y quién abre un negocio que se fundió?, Nadie.

Willy Fanlo

willyucr@gmail.com

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