Alquilar una vivienda en la Argentina se volvió una misión imposible. La provincia de Entre Ríos es un ejemplo extremo: en las ciudades fronterizas inquilinos uruguayos provenientes de localidades del otro lado de la orilla han alquilado cientos de casas en los últimos 18 meses. Eso, sumado a la reticencia de muchos propietarios a alquilarle debido a la Ley de Alquileres, contribuye que la oferta actual sea casi nula en Gualeguaychú y Colón, por ejemplo.
Miles de inquilinos buscan incesantemente locar vivienda, y en el interior la problemática es mayor: lo único que abunda es la escasez, los precios son muy altos para los sueldos de miles de personas del interior, donde, salvo excepciones, las remuneraciones son más bajas en promedio que en la Ciudad o algunas localidades de la provincia de Buenos Aires.
La alta inflación que sufre el país aparece como la principal causa de un problema que dejó de ser meramente económico: cómo acceder a una vivienda.

En un país con más de un 100% de inflación anual, los precios de los alquileres se ajustan anualmente con un índice elaborado por el Banco Central que promedia los aumentos de precios y de salarios. Quien en abril tenga que afrontar esa indexación sufrirá un aumento del 92,63% de su alquiler mensual.
Ese es uno de los problemas de la ley de alquileres vigente desde 2020 y que desde varios sectores piden revisar con distintas intenciones. Según una encuesta que hicieron varias organizaciones sociales, el alquiler se lleva una porción cada vez más grande de los ingresos mensuales. El sondeo, hecho de manera telefónica entre 1.508 personas mayores de 16 años residentes en el área metropolitana de Buenos Aires, fue publicado en abril de 2023, pero realizado en noviembre pasado, cuando la indexación anual de los contratos de alquiler era del 73,13%, casi un 20% menos que ahora.
El estudio refleja que mientras en 2021 el 24% de los hogares destinaba más de la mitad de sus ingresos a pagar el alquiler de su casa, en 2022 esa proporción aumentó al 32%. Además, el 63% de los hogares admite estar endeudado con familiares o particulares y la mayor parte de esa deuda es utilizada para pagar el alquiler.
Los locadores, también descontentos

Para los dueños de las propiedades, la situación actual del mercado inmobiliario tampoco es atractiva.
Por eso, muchos tratan de cubrirse con el precio inicial de los contratos de alquiler. Distintos estudios señalan que los precios de los nuevos contratos aumentaron desmedidamente: Zonaprop, uno de los principales portales de avisos inmobiliarios del país, sostiene que acumularon un alza del 98,2% en 2022. Pero Reporte Inmobiliario señala que desde marzo del año pasado las cotizaciones medias de los departamentos que se publican en oferta de alquiler tradicional en pesos aumentaron por encima del 160 por ciento.
La situación no tiene antecedentes en la historia del mercado inmobiliario: siempre fue más complicado comprar que alquilar. Pero desde que en julio de 2020 entró en vigencia la polémica Ley de Alquileres la oferta se fue acotando mes a mes y hay ciudades en donde roza el cero: no hay casas ni departamentos disponibles. Así ocurre en San Carlos de Bariloche, San Martín de los Andes o Villa La Angostura, por ejemplo.
Miles de propietarios destinaron sus inmuebles, que antes ofrecían en alquiler tradicional, a la venta o los acondicionaron para ofrecer en locación turística o temporaria. Se calcula que en la Argentina hay más de 200.000 viviendas que salieron del mercado de alquileres en tres años y hay localidades en donde un inquilino llega a estar 3 a 5 meses sin conseguir una vivienda o donde alojarse.
fuente: los primeros



