La situación procesal y personal de Agostina Páez, la abogada santiagueña en Brasil acusada de injuria racial, se tornó aún más dramática en las últimas horas tras denunciar que tres sujetos irrumpieron violentamente en su departamento de Río de Janeiro. La joven, que permanece imposibilitada de salir del país vecino desde el 14 de enero, debió abandonar su alojamiento de emergencia en medio de un clima de extrema tensión, miedo e incertidumbre sobre su futuro inmediato.
Relato de una irrupción violenta
El grave incidente ocurrió en el edificio donde Páez se alojaba temporalmente mientras aguarda las resoluciones judiciales. Según relató su abogado Sebastián Robles, la joven regresó de hacer unas compras básicas y se encontró con tres personas dentro de su vivienda que afirmaban ser policías, lo que desató un confuso episodio marcado por gritos, empujones y pedidos de auxilio. Ante este escenario, que su padre describió como “aterrador”, los propietarios del inmueble le solicitaron que se retirara, obligándola a mudarse nuevamente a una ubicación reservada por razones de seguridad.
La causa judicial y el delito de racismo
El conflicto legal que retiene a la abogada santiagueña en Brasil se originó tras una discusión en un boliche de la zona sur, donde empleados del local la denunciaron por realizar gestos y sonidos alusivos a un mono. Es importante destacar que las leyes brasileñas son sumamente estrictas en esta materia, ya que equiparan la injuria racial con el delito de racismo, el cual contempla penas de dos a cinco años de prisión efectiva y no admite excarcelación bajo fianza, lo que complica el panorama para la defensa.
Estrategia defensiva y próximos pasos
Mientras la familia evalúa viajar de urgencia para brindarle contención, el estudio jurídico Roitman asumió la defensa local y anunció que presentará un recurso de hábeas corpus, alegando que el contexto de las imágenes fue malinterpretado. Por su parte, la justicia ordenó que Páez se coloque una tobillera electrónica en un plazo de cinco días para garantizar que no se fugue, mientras el juez Orlando Eliazaro Feitosa define su situación procesal a la espera de que la policía remita el expediente final al Ministerio Público.


