Eligieras la calle que eligieras, el camino que decidiéramos, si hoy anduvimos a pie por el microcentro tucumano a la mañana solo debíamos aguzar el oído y escuchar una palabra metida en una frase más allá de las formas: “Tiroteo”.
“¿Ya te has enterado del tiroteo?”, “Dicen que hubo un tiroteo”, “Tá loco el tiroteo” y así. A medida que fuiste acercándote a la esquina de Santa y 24 de Septiembre, la conmoción retumba. Hay locales como una imprenta que cerró sus persianas, el Rapipago no quiere saber nada, los manteros de la escuela Rivadavia se cruzaron de vereda y solo un senegalés come enojado, molesto, con las manos, una comida al plato del bar emblemático de la esquina con el resto de las veredas libres.
Dos camionetas de la Municipalidad están detenidas y mientras apuran el paso por las veredas de la AFIP y de Rentas, todavía hay miedo: por la vereda del frente, gambeteando los hornos industriales y las heladeras de M&A, una persona acaba de irse corriendo con rumbo a Catamarca con un arma en la mano y realizando disparos: el protagonista del tiroteo que finalmente fue detenido en la Catedral después de tener en vilo a cientos de transeúntes, taxistas y comerciantes.
Antes de ser detenido, en ese intento de escape sin éxito, de fuga desesperada, sobre 24 de Septiembre al 900, a metros de la calle Salta, El Mocho es el lustrabotas que lleva 25 años en la zona y, al lado del puesto de verdulería montado en la vereda del edificio donde funcionaba Arévalo, ahí le cuenta al diario eltucumano lo que acaba de vivir, mientras el oficial Borges le pregunta si está bien y controla su mano vendada: “Me impactó el plomo en el brazo, pero estoy bien”.
“Fue a las 10.40 exactamente cuando empezó todo. Acá estábamos con los changos. Yo guardo mi cajón de lustrabotas aquí a unos metros, es una zona muy concurrida, de muchos bancos, de muchas oficinas, y era una mañana más cuando sentí el tiro antes de 24 y Salta: llegando a la esquina de Salta, se ha producido el tiro y el chango salió corriendo hacia Catamarca”.
Así como el taxi de Juan Manuel Torres literalmente se movió cuando la bala impactó en la puerta del conductor, hubo una bala que rozó al Mocho, quien así lo cuenta: “En un momento dado vi que la persona que escapaba torció la mano para la vereda donde yo estaba, hizo un disparo y me impactó el plomo en el brazo”.
“Estoy bien gracias a Dios, me rozó, vino una señora que me pidió que me sentara hasta que llegara la ambulancia. Me echaron agua oxigenada, me curaron, me vendaron y se fueron. Nunca le vi la cara al que iba corriendo. Hace 25 años que estoy en la zona y es la primera vez que sucede algo así: se tiraron todos al piso, mucha gente se ha tirado al piso, ha sido tremendo lo que vivimos”.
¿Qué reflexión le merece lo que acaba de pasar al Mocho? ¿Qué hubiera pasado si era día de cobro en los bancos de la 24? “Se nota la falta de guita, amigo. Se nota la pandemia, se siente la tensión en la calle. Me ha asustado porque es la primera vez que veo un enfrentamiento con balas de fuego. Es la primera vez que me pasa. Es tremendo lo que ha pasado”.
Fuente el tucumano



