34 C
San Miguel de Tucumán
miércoles, febrero 4, 2026
InicioActualidadRUBÉN JUÁREZ

RUBÉN JUÁREZ

Segunda Parte

Vamos a continuar desarrollando esta reseña del cordobés Ruben Juarez, en 1973, la “Asociación de Comentaristas de Tango” lo consagra como “el mejor interprete y artista del año”, galardón que le otorga la Revista “GENTE” en 1975, y entre viaje y viaje, las presentaciones ineludibles en el “Caño 14”, Perú, una vez más Venezuela, Estados Unidos, (Washington, Los Ángeles, Nueva York), otra vez Colombia. En el ´75 ocupa el escenario del Teatro Solís de Montevideo, recorre la Argentina, vuelve a Uruguay, y Venezuela, visita Chile.  

La aparición de Rubén Juárez fue como un oasis en el desierto. Cuando el tango atravesaba una de sus clásicas mareas bajas, cercado por continuas dictaduras que recelaban de la cultura y por la invasión de distintos ritmos foráneos que apoyaban las grabadoras, llegó el tango en su bandoneón, su pinta ganadora y su hermosa voz de barítono. 

Un doblete rarísimo en una sola personalidad, el fuelle y el cantor. Con las dificultades que entrañan ejecutar ese instrumento donde no se ven los 38 botones en la caja del canto ni los 33 en la del bajo, y que acompañen la entrañable entonación cantable que venían a refrescar los viejos poemas tangueros y a traer cantos nuevos. Aníbal Troilo con su habitual bohemía y parquedad, lo abrazó, le dio un beso y le dijo: “Pibe, sos un regalo del cielo. Gracias por llegar”. 

«Fue uno de los raros casos en que un joven y nuevo fue aceptado sin resistencias, casi unánimemente y reconocido como figura de promisorio futuro. Sus condiciones de cantor no dejaban dudas; su fuerza interpretativa, su presencia y personalidad fueron contundentes, tanto como esa simpatía y ese ángel que suelen resultar imprescindibles para ganar.

«Lo cierto es que su nombre entró a sonar gratamente en el ambiente del tango. Era una voz que estaba haciendo falta. Además, tocaba el bandoneón, y bien. Esto le confería a su personalidad un rasgo singular y atrayente. Vino la prueba del disco y la atravesó airosamente. 

Se jugó con temas nuevos y demostró que se podía lucir también con los clásicos. De movida mostró condiciones de compositor, que más tarde revalidó con creces. Armó y creó espectáculos. Hizo cine, triunfó en el interior del país y fuera de él y cuando se quiso dar cuenta ya se había convertido en una verdadera figura de la canción popular y el espectáculo».

En el año 2002 se trasladó con su familia a vivir a la ciudad de Carlos Paz (a 35 km de la capital Cordobesa). En 2005 recibió el Premio Konex de Platino en la disciplina Cantante Masculino de Tango de la década en la Argentina. Poco después fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actuó en el documental Abrazos, tango en Buenos Aires (2003). 

Compró el Café Homero, por donde desfilaban sus feligreses, un local pequeño e íntimo ubicado en Palermo Viejo, allí estuvo por 2 décadas siendo su director artístico. Su generosidad le llevaba tanto a cantar en una casa madrileña para Alfredo di Stéfano o en El Viejo Almacén de Dehesa de la Villa, o hacer tango y flamenco con El Cigala en casa de un amigo hasta la madrugada. 

El tango lo llorará su final y lo recordará con su propio tema Mi bandoneón y yo: “Si yo a mi bandoneón lo llevo puesto / como un cacho de tango entre las venas. / Y está de Dios que al dar mi último aliento, / moriremos a un tiempo… mi bandoneón y yo”.

En 2008 se le diagnosticó cáncer de próstata, que lo obligó a someterse a sesiones de quimioterapia cada tres semanas en la ciudad de Córdoba. En el mes de abril de 2010 se descubrió que el cáncer había hecho metástasis en los huesos, y en la noche del 28 de mayo de 2010, el actor y conductor Coco Sily interrumpió el programa Animales Sueltos para pedir que la Casa del Actor enviara una ambulancia para traer a Juárez desde Carlos Paz, ya que había sufrido una descompensación que lo obligaba a abandonar la internación domiciliaria. Inmediatamente fue internado en terapia intensiva en el sanatorio Güemes de la Ciudad de Buenos Aires

El bandoneonista y cantor Rubén Juárez falleció una mañana del 31 de Mayo del 2010 luego de sufrir un intenso deterioro en su salud, producto de ese cáncer de próstata que sufría desde hacía varios años, tenía 62 años.

Hoy, los tangueros de ley y aquellos que admiran el ritmo tanguero, sin duda recuerdan a Rubén Juárez por su fuerza interpretativa, su personalidad, su modo de frasear y su calidad para recorrer repertorios que contemplaban todos los gustos y tendencias y que lo ubicaron, en las primeras filas de las más valiosas personalidades del Tango Argentino.

Ing Aldo Escobar

Más Leídas