Hace diez años y un mes, el 31 de marzo de 2011 en Buenos Aires, el juez correccional Walter Candela absolvió a un hombre que había robado cuatro piezas de queso del Supermercados Día porque “no comía desde hace dos días”.
El juez basó su fallo en el principio de insignificancia. ¿Qué dice, en términos jurídicos, este principio? Penalmente, es un principio aplicable a supuestos de injusto “bagatela”, conforme al cual no pueden ser penalmente típicas acciones en las que, aunque encajen formalmente en una descripción típica y no sean plenamente lícitas, sin embargo, en el caso concreto, su grado de injusto sea mínimo, insignificante.
Para que se entienda sin tantos tecnicismos, lo que dijo el juez dijo en un lenguaje más liso y llano en su momento fue: ¿Qué daño le puede hacer a una cadena mayorista en sus ganancias el robo de un pedazo de queso de una persona que necesita comer?
Hace cinco días, el sábado 24 de abril en Tucumán, a las 17.30 en la sucursal de la calle Brígido Terán del Supermercados Gómez Pardo, una persona fue detenida. El acta de intervención y comunicación de la Unidad Fiscal de Delitos Flagrantes a cargo del doctor Ricardo Ybáñez especifica los motivos.
“El sujeto había colocado más pollo en una bolsa la cual ya estaba pesada y colocado el precio, por lo que al detectar el hecho, en la línea de caja, solicitó que el guardia de seguridad pesara la bolsa con el pollo donde el mismo detecta que el peso no es el mismo y difería mucho la cantidad”.
Según fuentes extrajudiciales, el sujeto detenido habría trabajado en otra cadena mayorista y ahora lo hizo en complicidad con su pareja, lo cual no deja de desnudar la tensión social en Tucumán y el problema básico de la estructura piramidal de la comida en nuestra provincia.
Luego de que se filtrara dicha acta, el gerente de Gómez Pardo, Carlos Castillo, dialoga con el diario el tucumano y, de entrada, aclara: “No es por el pollo que se lo han llevado preso al sujeto sino porque una vez que las cámaras han detectado el hecho, la persona se ha puesto violenta en la caja y ha amenazado al personal: ‘¡Ustedes no saben con quién se están metiendo! ¡Ustedes no saben quién soy yo!’”
“No hemos hecho nada malo. Es un acto de procedimiento habitual que, lamentablemente, pasa todos los días y en todas las sucursales de todos los supermercados. Desde la comisaría o desde la fiscalía se ha filtrado el acta. Cuando alguien roba comida, artículos de limpieza, pilas, lo que sea, se le pide que lo devuelva, que lo pague, y se lo deja ir. Se resuelve puertas adentro. Las cosas se agilizan rápido. Ante la violencia de la situación, la fiscalía ordena la aprehensión”.
“El hombre llevaba el doble de lo que originalmente llevaba, pero no deja de ser una tontería el hecho. Al pollo original ya pesado le ha quitado la etiqueta, lo ha puesto en una bolsa de la verdulería que es más grande y le ha pegado la misma etiqueta. Obviamente el cajero se dio cuenta. No era gente humilde que no tenía para comer o que venía con la Tarjeta Alimentar, ¿eh?”
“Que quede en claro: No se lo ha llevado a la comisaría 11ma por el pollo. Esto es de todos los días. Insisto que es una tontería: el monto original era de 520 pesos y quería hacerlo pasar por 980 pesos. Nos acercamos y le dijimos: ‘Mire, señor, ¿Qué pasó acá? Mientras la gente compra, las cámaras hacen auditoría. Tenemos cámaras de última generación. Es muy difícil que nos roben. Lo que lo sacó de quicio es que lo descubrieron: te empiezan a chapear. Ahí empezó a los gritos: ‘¡Vos no sabés quién soy yo!’ Y no, la verdad que uno no sabía quién era. Ahora sí”.

Fuente el tucumano



