Cuando llega marzo en nuestra patria, la memoria popular y militante pareciera reactivarse sobre todo en relación a los luctuosos sucesos acaecidos a partir de aquel día 24 del año 1976. Cierto es que la memoria de esos hechos no puede ser única, tenemos una sociedad plural y diversa donde cada uno cree vivir lo que vivió.
Pero cuando recordamos al golpe cívico militar mas cruento de nuestra historia, a los perseguidos, encarcelados, a los torturados, a nuestros desaparecidos, la plata dulce, la guerra de Malvinas, entendemos que la aplicación brutal del Terrorismo de Estado y modelo económico neoliberal, fueron dos caras de un mismo objetivo. Este es el punto de partida para entender lo sucedido.
Contra la subversión, decían en 1976, ellos, los verdaderos subversivos ocultaban sus fines. El periodista, escritor y militante revolucionario Rodolfo Walsh publica el 24 de marzo de 1977 una carta a la junta militar y de su extensa, profunda y maravillosa reflexión extraigo sólo un ejemplificador y elocuente párrafo “En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.
La dictadura entonces, fue fundacional. Intentó reconstruir el modelo de País. De allí la profundidad de su acción criminal que se extendió a todos los estamentos y ámbitos de la sociedad: culturales, educacionales, intelectuales, profesionales y políticos. Cuando por fin la heroica resistencia popular, la lucha del pueblo, de los organismos de DDHH, las Madres y Abuelas que son ya un símbolo de la humanidad democrática de la dignidad y el coraje, mas el broche indigno y negro de la derrota de Malvinas a manos de los usurpadores de nuestra soberanía terminó con el reinado del terror, nos dejaron de herencia un montón de pedazos rotos, un país en fragmentos: muertes aquí y allá, impunidades y cinismos, ausencias, rostros e historias emborronadas. Porque fueron hondas las huellas del trauma colectivo.
Honrar la memoria es no olvidar jamás el repudio absoluto a los genocidas, brindar un homenaje a nuestros desaparecidos para recordarlos también desde su ejemplo de vida y compromiso, porque ese legado de lucha explica nuestro presente e ilumina nuestro futuro. Es ya historia, es verdad, pero al mismo tiempo debe ser siempre memoria en la vida de los Pueblos y sobre todo, un arma de lucha y de combate que refuerce nuestros ideales y convicciones. Imaginar un nuevo país que se discute día a día y palmo a palmo.
Entre los que buscan consolidar un proyecto regresivo, conservador y antipopular (Todos los días dan lamentables muestra de ello. Repartir bolsas que simulaban envolver cuerpos muertos con nombres de dirigentes políticos y sociales es una muestra elocuente de odio y mal gusto) y aquellos qué en base a una auténtica conciencia nacional y popular coincidimos “En el modo entero de llevar la vida” según la hermosa y soberbia expresión de Max Weber. Que sea un día de reflexión, sobre todo en las escuelas públicas para que las actuales generaciones sepan y conozcan una historia sobre la que puedan disentir, discutir y expresar con libertad su pensamiento. Y también esperanza de profundización de la Justicia, la democracia y la paz. Mas allá del dolor y la perdida irreparable de los que fueron los mejores exponentes de una época y generación, quedará para siempre el lugar de la vida y la política que esos actores expresaron. No resignar las ideas es triunfar.


Ing. Humberto Rava
Militante Peronista Ex Secretario de DDHH Tucumán
Ventana del Norte





