Un grupo de vecinos de San Javier, se comunicó mediante nota con nuestra redacción para manifestar su malestar por una serie inconvenientes que sufren en la zona, a raíz de la falta de servicios esenciales (luz, agua, ruta en ml estado, etc.), la cual compartimos textualmente.
Ante la finalización de la cuarentena y la apertura del turismo en toda la Argentina, Tucumán vuelve a exponer la imagen de olvido y abandono que ya lo caracteriza, dada la falta de gestión de los sucesivos responsables tanto de gobierno como de instituciones, alejando cada vez más a Tucumán de aquel destino turístico del otrora “Jardín de la República”. Más allá de esta situación, nuestro reclamo busca visibilizar la real situación de una sociedad a 20 km de la Ciudad Capital que sufre las falencias de servicios básicos e indispensables para el desarrollo humano y que se encuentra creciendo demográficamente a la sombra de la desidia y de la marginalidad.
Hoy 30/01/2021 nos volvimos a movilizar pacíficamente los vecinos de la Villa de San Javier en reclamo de temas que son de público conocimiento y que reiteramos en esta nota:
Reclamamos:
1- A la SAT: la provisión y regularización del servicio de agua. Reparación y reemplazo de las cañerías por los derroches de agua, dadas las pésimas condiciones de las mismas y que durante años muchos de nosotros no contamos con la provisión de un servicio esencial como el agua, siendo este un Derecho Humano en lo inherente a la Salud Pública (Asamblea General de la ONU 28/7/10)
2- a la DPV: la urgente reparación y acondicionamiento de las 3 rutas de acceso a la Villa de San Javier. El deplorable estado de las mismas, la inexistente demarcación y el constante avance de la vegetación hacen el más inseguro de los tránsitos, poniendo en riesgo de muerte a automovilistas como al centenar de ciclistas y caminantes que las recorren a diario. El estado del puente de El Rulo, como así también de las paredes cercanas, conforman una verdadera trampa latente, dispuesta a sepultar a los que circulan ocasionalmente. No esperemos a lamentar víctimas para reaccionar y tomar cartas en el asunto como sucedió en el puente del Río Muerto, hace muy poco tiempo, durante una simple obra que se estaba realizando.
La falta de limpieza de las cunetas y alcantarillas de las rutas, hacen que las aguas de lluvia superen el paupérrimo asfalto, reduciendo la vida útil del mismo y provocando el desprendimiento de los esporádicos bacheos realizados. Las canaletas de guardia que se encargan de orientar las aguas de lluvia entre las montañas, han desaparecido. Este descontrol de los torrentes de agua, lavan las laderas provocando derrumbes y movimientos indeseados tanto de las paredes como de los suelos montañosos y los consiguientes daños de las rutas.
3- a la policía de Tucumán: la constante presencia de animales sueltos en las rutas y a la vera de las mismas, sumada la falta de demarcación, refuerzan la situación de riesgo que se viven al transitarlas, sobre todo en tiempos de niebla donde la visibilidad es prácticamente nula y la sorpresa del encuentro con estos animales producen la maniobra violenta con desenlaces fatales en muchos casos.
4- a quien corresponda: la inseguridad que sufrimos los vecinos es alarmante, tanto de robos en nuestras propiedades como en usurpaciones de terrenos , donde se instalan con total libertad y bajo la mirada de todos, como también de las autoridades, sin control alguno, haciendo uso y abuso de lo que no les pertenece, con el riesgo y las pérdidas económicas que tal situación significa a nuestro patrimonio y al de la comunidad.
5- a EDET: Inversiones en las redes eléctricas a la brevedad! Los reiterados cortes de luz, la inestabilidad de las líneas y de la tensión suministrada, han ocasionado roturas de los artefactos eléctricos, más allá de pasar varios días sin el suministro de la energía, perdiendo los alimentos almacenados en heladeras y que, con apenas un viento, nos deja aislados y a oscuras.
A todo esto hay que sumar: La falta de iluminación en las calles, la falta de recipientes contenedores de residuos que, con los que contamos, son rebasados cuando no atacados por los animales del lugar y que desparraman residuos atrayendo todo tipo de insectos, tornando absolutamente insalubre el lugar como así también brindando una pésima imagen. Esto se puede ver tanto en la Villa como en todos los trayectos de las rutas de acceso, donde ocasionales visitantes abandonan sus residuos inescrupulosamente.
La falta de un médico permanente en el CIC para la atención de urgencias hace de una imperiosa necesidad, ya que la Villa cuenta con un alto número de residentes de todas las edades.
Así podríamos seguir enumerando necesidades básicas no contempladas y que son reclamadas desde hace mucho tiempo, sin solución a la fecha.
Fuente: Que Diario


