“Pino” Solanas, pionero del llamado cine político en Argentina

34
Créditos: La Nación

Ventana del Norte pudo dialogar con Juan Mascaró, presidente de DOCA (documentalistas argentinos), magíster en Educación, Lenguaje y Medios (UNSAM), Director de Montaje (ENERC), Lic. en Comunicación Social (UNLam), docente en la Esc. Universitaria de cine, vídeo y tv de la UNT a cargo del seminario de roles de Producción Audiovisual y II Taller de Roles de Producción Audiovisual  II con orientación en montaje.

Nos contó sobre su relación con Pino Solanas, sobre la vida de él, conocimientos políticos y trayectoria en el cine.

¿Usted en este momento también es presidente de DOCA (Documentalistas Argentinos)?

Así es, yo estoy a cargo de la dirección de una asociación de documentalistas que tiene unos 10 años o un poco más, una de las tantas asociaciones de cine. También tenía un vínculo con “Pino” Solanas, porque él fue uno de los creadores de la ley de cine, que es un poco la base de trabajo de algunas personas y que seguimos peleando para que se cumpla.

¿Siempre fue muy importante el cine documental aquí en Argentina?

Tuvo un desarrollo muy interesante en los últimos años, tiene que ver con el crecimiento de la producción. Se hicieron más películas y eso generó muchas transformaciones en el campo del cine. “Pino” y su generación fueron un motor para todo eso.

¿Qué significa Fernando “Pino” Solanas en el cine documental argentino?

Es impresionante la repercusión que tuvo la partida de “Pino” en todos los espacios del cine y la política. Yo lo descubrí en una segunda etapa de él, que es el cine de los 90, cuando empecé a ir a los estrenos de sus películas, como por ejemplo “Sur”, “El viaje”, “La Nube”, etc. Estás películas abrieron las puertas para explorar ese primer cine de los 70. “La hora de los hornos” es una película fundante del cine argentino, latinoamericano y mundial, transformó el cine político a nivel mundial, porque le otorgó un nuevo lenguaje. “Los hijos de fierro” es una película impresionante porque él se propone prolongar el José Hernández, es una parte muy importante en su filmografía. Fue una persona qué luchó por la ley de cine, fue un precursor y siempre a contramano de la gestión de turno, porque nadie se animaba a seguir el paso de las cosas que iba planteando, lo recuerdo en el año 2000 haciendo un festival alternativo y paralelo en Mar del Plata en situaciones de protesta. Sus películas del 2000 son otra gran influencia en nuestro cine, “Memoria del saqueo”, “La dignidad de los nadie”, etc.  Fueron películas con cámara en mano, volvió a un cine muy portátil, caminando la calle con la gente, recorriendo el país. Es un resurgir del cine de los 70, con nuevos códigos, nuevas tecnologías Y eso nos marcó mucho, porque nosotros nos formamos como cineastas al calor de esas películas y de esas luchas también.

Ustedes son como hijos de “Pino” Solanas en el mundo del cine documental argentino

Sí, lo que hay ahí es una generación diezmada, “Pino” es parte de una generación que fue reprimida y desaparecida, ellos son sobrevivientes de alguna forma y es muy valioso haberlos tenido a esta edad, activos, transmitiendo una experiencia histórica, porque muchas de esas personas no están. Muchos fueron desaparecidos o terminaron en el exilio como es el caso de “Pino”. Es verdad lo que decís, hay una generación que nos influyó, nos formó y nos dió lugar.

El además de ser una persona que sabía mucho, también era generoso en compartir ese conocimiento con los jóvenes que venían luchándola desde abajo para participar en el cine documental

Él y otras personas renuevan la ley de cine a medida de los 90 y permite ampliar la cantidad de películas y que muchas personas nuevas empiecen a filmar, ahí surge el nuevo cine argentino, el cine de los 90, ese es un acto muy generoso por parte de él. “Pino” tiene dos hijos vinculados a la actividad, Juan y Victoria son cineastas, Juan hizo una película sobre el reclamo de las mujeres por la interrupción del embarazo cuando se debatía en el Congreso, se llama “Que sea ley” y es muy curioso porque cuando esto se filmaba, “Pino” estaba en la Cámara, porque era senador en ese momento y realizaba un discurso histórico que hoy lo compartió mucha gente por las redes. La gente de su generación lo recuerda como un tipo fundante de muchas movidas en el cine y fuera del cine, en la política, en el reclamo por la cultura, también en la cuestión ambiental y una persona muy crítica, su relación con el peronismo era de ida y vuelta y ahora estaba de embajador en Francia. 

Podemos observar de la vida y obra de Pino Solanas, que no solo contaba lo que sucedía por medio de los documentales sino que se comprometía en cuerpo y alma…

Las últimas de sus películas son en primera persona. En todo su caminar él va acompañando a la gente, se involucra con ellos, la gente le cuenta experiencias por cámara. Es un cine muy valioso. Películas con una gran difusión en centros culturales, gremios. Él acompañó incluso en las proyecciones porque yo participé en muchas de ellas.

Con militantes también observábamos cómo lo seguía la gente a Pino y él los recibía siempre de buen humor y tenía también una buena capacidad dialéctica. 

Sí, yo creo que eso también es parte de una generación que tenía una cultura política y una formación política. 

No era solamente el arte como una cosa autónoma y posmoderna que en el cine es más común hoy. Tenían el arte como una forma de vida, un compromiso.  Aquellas viejas concepciones del arte clásico del S.XX. Hoy está en crisis lamentablemte, Pino es representante de esas concepciones. 

Vos creés que en la política actual se perdieron conocimientos?

Yo no me encuentro en el lugar para hacer un análisis tan general. 

Vos pensá cuantos políticos pueden llevar adelante un discurso como el que dio Pino Solanas sobre el aborto. Son muy pocos. Además de la formación y el carácter, de la convocatoria, mística y elaboratoria que debe tener un discurso.

créditos: Gustavo Gavotti

Creo objetivamente que son cualidades que no abundan en la clase política. Son esquemas políticos mucho más de base. 

En los movimientos sociales, organizaciones comunitarias, ahí vi algunos casos, personas con características similares pero muchos quedan al margen de la política partidaria.

Pino y otros referentes políticos son una raza en extinción. 

Se perdió en la política la disputa por las mejores condiciones de vida, herramientas de gran importancia. 

El tipo de gente como Pino nos hace además feliz con aquellos conocimientos que nos dejan…

Sí comparto que ante la tragedia hay que poder tomar las circunstancias que no podemos transformar, como esto, pero podemos hacer un trabajo de síntesis que pueda alumbrar. No es solamente el recuerdo sino hacer el trabajo de pensar que tal vez, luego, pueda tener algunas fugas.

Muchos espacios nos sentimos continuadores y tiene que ver con la política y la forma de organizarse. Y algo clave: Saber pensar en los otros.

Julio Vega Guzmán

Ventana del Norte