Le arruinaron el cabello y el salón tuvo que recompensarlo con una fortuna

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La enfermera de 36 años Kimberley Gorton amaba su pelo. Por eso lo cuidaba al máximo sin cortarlo desde hacía 16 años. Cada detalle le importaba, así que solo reducía un poco las puntas de vez en cuando para evitar que creciera demasiado.

Su impecable cabellera llamó la atención de todos los que la vieron entrar en el salón de belleza Shenton Hair Care, en Wilmslow (Inglaterra) y de inmediato entendieron que no se trataba de una clienta más.

La extensión del pelo de Kimberley superaba la línea de su cintura, así que ella tenía la idea de recortar un poco las puntas y luego le tiñeran de un color semipermanente, confiando en que así se vería más brillante.

Pero lo que le sucedió esa tarde del pasado mes de septiembre fue una pesadilla que terminó en una denuncia y un resarcimiento de unos 7 mil dólares, que ella de todos modos considera insuficiente.

Qué pasó

Según se explicó en la prensa británica, la colocaron debajo de una secadora para desarrollar el color más rápido, pero cuando terminaron el proceso de lavado todo ese cabello que ella atendió cuidadosamente durante más de una década había pasado a ser un desastre.

Los nudos en su cabeza eran tan grandes que directamente ahora eran dos grandes rastas.

“Mi cabello siempre fue mi orgullo y alegría. Lo cuido mucho cada día desde que era niña, hace un tiempo decidí que creciera hasta la cintura y ya pasaron unos 16 años desde que dejé de cortarlo. Lo cuido y creo que es parte de mi identidad”, señaló para explicar los motivos de su indignación por lo sucedido.

Al día siguiente Kimberley, tuvo que reportarse como enferma en el trabajo porque no soportaba el dolor que le habían causado las 13 horas de tortura en el salón.

Pasó cuatro días recuperándose de lo que fue el fallido trabajo de dos peluqueros que intentaron peinar, cepillar y arrancar los nudos que se habían formado en la cabeza de la mujer.

Lo peor es que todo ese trabajo fue en vano. No pudieron, por más que probaron una y otra vez, salvar su pelo y le dijeron que no había otra opción más que recortar los nudos.

La dejaron con mechones cortos e irregulares en la parte posterior y un largo mechón en la parte delantera.

Furiosa, protestó por lo que le habían hecho a su cabeza pero la respuesta no le gustó nada: “No te preocupes, volverá a crecer y siempre puedes usar peluca”.

Lo peor

El peor error de la peluquería se produjo con la clienta con la que debían tener más cuidado, es que la sensibilidad extrema de Kimberley por su pelo terminó en un consultorio.

Según explicó la joven terminó medicada por la ansiedad que le había generado el momento, el especialista aseguró que estaba viviendo un “duelo”.

Kimberley recurrió a un abogado y llevó su reclamo a la justicia, que le dio la razón y así recibió 5.574,48 libras esterlinas, después de que finalmente en el salón admitieran su responsabilidad.

Pero antes le habían negado su culpabilidad: “Pasamos más de 13 horas con usted para quitar los nudos… y una estuvimos pendientes una gran cantidad de tiempo los siguientes dos días tratando de resolver este problema”.

“Entendemos que es perturbador, sin embargo, sentimos que hemos sido más que complacientes en las circunstancias”, fue la respuesta que no conformó en absoluto a la mujer.

“Me afectó tan profundamente que mi médico dijo que era parecido a un duelo y supongo que eso es lo que era, estaba de luto por el cabello que había perdido. Todo el mundo siempre me ha felicitado por mi cabello. Lo he tenido desde que era un niño y perder la mayor parte ha sido tan traumático. Nunca más lo volveré a colorear”, sentenció la joven.

Fuente Clarín