A través de una ventana, sin salir de su casa, una vecina del barrio 11 de marzo relata todo lo que está pasando. En una esquina, los patrulleros de la Policía empiezan a estacionarse con los motores encendidos mientras los vecinos comienzan a rodear una casa: “Es conocida como la casa de Ojo de Gato. Ahora vive otra gente, pero ahí afuera están todos los changos del barrio”.
“Los hemos visto cruzar con lanzas y puntas. Están todos armados. Ojo de Gato era un ladrón, un asesino que ya murió. Todos lo conocían aquí. Y sus familiares son todos iguales. El barrio está conmocionado. Quieren hacer justicia por mano propia. No creo que esperen a la Policía”, relata la vecina del barrio 11 de Marzo.
“Con lanzas que ya estaban hechas, las tienen guardadas en la ropa, listas para usarlas. Nunca vi al muchacho que acusan. Pero si es amigo o familiar es de la otra gente que vive en esa casa, no de Ojo de Gato. Cuando murió, también murió la madre. Ahora vive otra gente, pero así se conoce a la casa, como la de Ojo de Gato”, describe.
Son horas de intensa búsqueda y la furia social se trasladó a la puerta de la comisaría 12 en Pedro de Olazábal desde anoche, pero hoy ya se concentró más gente, hubo gritos, insultos, el comisario pidiendo calma y quema de cubiertas.
Luego de la persecución y el rastrillaje sin éxito en los barrios Oeste II, San Gabriel, San Miguel, San Expedito y San Alberto, la Policía y la Gendarmería se trasladó al 11 de Marzo, donde la situación es de máxima tensión.
“Hay muchos muchachitos esperándolo. Si está ahí, lo tienen rodeado. Es mejor que lo encuentre la Policía antes que los vecinos. Todos han salido a buscarlo, son más de 30, chicos y grandes, de varias edades, jovencitos y grandotes. Parecen presidiarios. Y están dispuestos a cualquier cosa”.

Fuente el tucumano



