El pacto de silencio comenzó a romperse legalmente este jueves. Virginia Mercado admitió que encubrió el crimen de su mejor amiga, Paulina Lebbos. La mujer, que fue la última persona en ver con vida a la joven estudiante en 2006, reconoció su responsabilidad penal ante la Justicia de Tucumán. Lo hizo a través de un juicio abreviado donde aceptó una pena de tres años de prisión de ejecución condicional.
La confesión de la “mejor amiga”
El acuerdo se selló este 12 de febrero de 2026 ante la Fiscalía de Cámara Penal de la IIIª Nominación. Mercado, asesorada por sus abogados, decidió no ir a un juicio oral y público. En cambio, admitió expresamente que mintió, omitió información clave y brindó versiones contradictorias durante el histórico debate de 2018. Su conducta fue calificada como “encubrimiento agravado”, un delito que obstaculizó durante años el esclarecimiento del asesinato.
Las mentiras detectadas
La acusación fiscal fue contundente sobre los puntos oscuros del relato de Mercado. No se trató de olvidos, sino de una maniobra deliberada.
- El remisero: Virginia dijo no haber visto la cara del chofer del “remís bordó”, a pesar de haber dado descripciones detalladas en la etapa de instrucción.
- Los horarios: Modificó sistemáticamente los tiempos de salida del departamento y la permanencia en el boliche Gitana.
- La pareja de Paulina: Mintió sobre la relación de la víctima con César Soto y negó conocer situaciones de violencia, algo que contradijo sus propias declaraciones anteriores.
- El recorrido: Dio versiones falsas sobre el trayecto del auto y los mensajes de texto recibidos esa madrugada.
Audiencia por Zoom y decisión final
Como Mercado reside actualmente en Aguaray, Salta, la audiencia se realizó de manera virtual. Frente a la cámara, respondió preguntas personales y validó cada punto del convenio con el fiscal Daniel Marranzino. Ahora, la decisión final está en manos del juez Patricio Prado. El magistrado tiene un plazo de hasta 10 días hábiles para homologar el acuerdo o rechazarlo. Si lo acepta, Mercado quedará condenada pero en libertad, sujeta a reglas de conducta.
El dolor de la familia
Esta confesión llega tras dos décadas de lucha de Alberto Lebbos. El padre de la víctima siempre sostuvo que Mercado sabía más de lo que decía. “Mi hija la cobijó. No entiendo este silencio”, había declarado Lebbos antes del proceso. Hoy, la justicia confirmó que aquel silencio era, efectivamente, un delito que protegió a los culpables de una muerte violenta que marcó a la provincia.


