Un ajuste de cuentas vinculado a drogas dejó dos muertos en menos de 24 horas en un barrio ya conmocionado por la violencia.
Anoche, San Cayetano volvió a ser escenario de un episodio violento que dejó dos nuevas víctimas fatales. José María Altamirano, de 37 años, y su hijo Santiago Ramiro Altamirano, de 19, fueron acribillados por ocupantes de un vehículo en la calle Anselmo Rojo al 400. El joven murió antes de llegar al centro asistencial del barrio, mientras que su padre fue trasladado al hospital Padilla, donde falleció tras recibir al menos cuatro impactos de bala.
Este hecho ocurrió a solo tres cuadras del lugar donde, menos de 24 horas antes, Jorge David Álvarez (22) había sido asesinado de un disparo en el pecho durante una pelea entre vecinos. El acusado por este crimen, Juan Hidalgo (22), se entregó a las autoridades ayer por la tarde.
El jefe de la Unidad Regional Capital, Eduardo Luna, había dispuesto un operativo especial para prevenir nuevos enfrentamientos tras el primer homicidio, pero los esfuerzos no fueron suficientes para evitar la tragedia. Aunque se descarta una conexión directa entre los tres asesinatos, la policía ya tiene pistas sobre los posibles autores del doble homicidio y continúa la investigación bajo la dirección del fiscal Pedro Gallo.


