La fricción y el desgaste que supuso un calendario desdoblado que arrancó a principios de año en Neuquén, terminó dando sus frutos porque al despegar la elección local de la nacional el saldo fue provechoso, paradójicamente, para los candidatos de Juntos por el Cambio que le arrebataron el poder al peronismo en seis provincias (Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Chubut, San Luis y San Juan) y retuvieron el gobierno en Mendoza y en Jujuy.
Como fuerza territorial diseñada a medida del matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner, el PJ cayó este año en Santa Cruz después de más de tres décadas y desde el 10 de diciembre será gobernada por el sindicalista petrolero, Claudio Vidal.
De esta manera, el nuevo esquema de poder provincial recupera el equilibrio de fuerzas que se reparten casi en partes iguales el peronismo y Juntos por el Cambio y deja en manos de los provincialismos de Río Negro, Neuquén y Córdoba, y hasta la propia Santa Cruz, un proyecto híbrido que se pondrá a prueba a partir del 10 de diciembre.
El desafío de construir nuevas alianzas
Con el nuevo mapa político en la mano, el futuro Presidente tendrá el desafío de construir alianzas con los gobernadores, una tarea que puede resultar dificultosa para Javier Milei, quien hasta aquí no fue capaz de construir poder propio en el interior del país, y menos trabajosa quizás para Sergio Massa al menos en el corto plazo.
La derrota de Patricia Bullrich en las generales de este domingo asestó también un duro golpe a los planes futuros de los nuevos gobernadores de Juntos -Maximiliano Pullaro en Santa Fe, Leandro Zdero en Chaco, Marcelo Orrego en San Juan, Ignacio Torres en Chubut, Carlos Sadir en Jujuy, Alfredo Cornejo en Mendoza y Claudio Poggi en San Luis-, que deberán acoplarse a la estrategia de convivencia desplegada estos últimos años por Gustavo Valdés en Corrientes, Gerardo Zamora en Jujuy y el mendocino Rodolfo Suarez.
El poder territorial de los gobernadores también será la llave para las futuras negociaciones en el Congreso, que desde el 10 de diciembre también tendrá nueva distribución tanto en Senado como en Diputados, con la incorporación de las bancas logradas por La Libertad Avanza que hizo una muy buena elección también en ese plano.
Lo que viene a partir de diciembre es una gran incógnita que permite imaginar una suerte de yin y yang de la política, donde las principales fuerzas se repelen pero a la vez se necesitarán y hasta, quién sabe, se complementarán.
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FUENTE: mdzol.com



